VALÈNCIA. Llega el verano y, con él, comienza la cuenta atrás para miles de familias. Mientras los niños se despiden de las aulas y dan la bienvenida a casi tres meses de vacaciones, muchos padres y madres empiezan una carrera contrarreloj para resolver una pregunta tan sencilla como compleja: ¿quién cuida de los hijos cuando los adultos siguen trabajando?
Las familias pasan semanas haciendo cálculos para ajustar sus horarios. Hay quien adelanta vacaciones, quien depende de los abuelos o quien encadena campus y escuelas de verano hasta septiembre. Sin embargo, no todos los padres y madres cuentan con una red de apoyo cercana ni todos los municipios ofrecen las mismas opciones.
A todo ello se suma el recuerdo de la Dana del 29 de octubre de 2024, cuyas secuelas todavía siguen presentes este verano. Tanto es así que la ausencia de piscinas municipales en Aldaia o Paiporta ha condicionado la elección de muchas familias, que han optado por buscar alternativas fuera de sus municipios.
La piscina del campus, el principal condicionante
"Yo no tengo la ayuda de familiares. Tengo que tirar de escuela de verano siempre". Con esa premisa afronta cada verano una madre de Aldaia que, como tantas otras, necesita encontrar una alternativa para cubrir las semanas en las que el colegio cierra. Su jornada empieza a las siete de la mañana, por lo que necesita el servicio de matinera desde el primer día de vacaciones.
Este año ha optado por inscribir a su hijo de diez años en el campus del Colegio Cremona de Alaquàs. El motivo es simple: tiene piscina. "Mi hijo prefiere que la escuela de verano tenga piscina", explica a Valencia Plaza. Una elección que llega precisamente en un verano en el que Aldaia seguirá sin poder ofrecer este servicio municipal. La piscina permanece cerrada desde la Dana, que causó graves daños en las instalaciones.
Aunque el ayuntamiento ha ejecutado actuaciones de emergencia para reparar parte del recinto, los trabajos más complejos continúan pendientes. La riada dejó inutilizada la maquinaria de depuración y mantenimiento del agua, ubicada en el subsuelo, lo que obligará a los vecinos a esperar, al menos, una temporada más para volver a disfrutar de la instalación. "Han puesto unas balsas para que los niños se remojen, pero no es lo mismo", lamenta.

- Balsas de agua en la escuela de verano de Aldaia. - Foto: VP
A su juicio, la falta de piscina se suma a otro problema que condiciona la elección de la escuela de verano en Aldaia: las altas temperaturas. "Los niños pasan muchísimo calor. Comen en carpas, se cambian en carpas y hay días que no quieren ir porque hace demasiado calor", asegura. Aun así, esta madre valora el esfuerzo que han realizado los ayuntamientos para ampliar las opciones de conciliación en verano.
Tanto Aldaia como Alaquàs han programado diferentes campus y actividades, con propuestas deportivas, culturales y de ocio para cubrir las semanas posteriores al final del curso. Sin embargo, la conciliación también tiene un coste. "Pagamos unos 150 euros al mes y la matinera se paga aparte", explica. Una cantidad que muchas familias asumen porque no tienen otra alternativa. Además, esta madre recuerda que la disponibilidad de plazas tampoco está garantizada. "Tengo amigas que querían apuntar a sus hijos en Alaquàs y no han podido porque ya no quedaban plazas", relata.
Las familias optan por escuelas de verano en otros municipios
En Paiporta, Darío afronta el verano desde una situación diferente. Tanto él como su mujer son profesores, lo que les permite disponer de una mayor flexibilidad durante los meses estivales. "Tenemos suerte por los horarios. Lo llevamos bastante mejor", reconoce a este diario. Sin embargo, eso no significa que la conciliación desaparezca por completo.
Los días previos al inicio del curso siguen siendo un quebradero de cabeza para ellos. "La primera semana de septiembre solemos tirar de los abuelos", explica. Cabe recordar que el Ayuntamiento de Paiporta ha puesto en marcha este año una escuela de verano con 500 plazas que se desarrollará en los colegios Jaume I y l'Horta entre el 23 de junio y el 31 de julio. Además, el consistorio subvencionará el 50% del coste de la actividad y ha presentado la iniciativa como la primera escuela municipal inclusiva del municipio.

- Actividades en la escuela de verano de Paiporta. - Foto: AYUNTAMIENTO DE PAIPORTA
Según explicaron desde el ayuntamiento, el servicio contará con personal especializado de menores con necesidades educativas especiales, incluidos alumnos escolarizados en centros de Educación Especial. Pese a ello, Darío tampoco ha elegido esta opción este verano. "Los hemos apuntado en un campus privado de Alfafar porque queríamos algo que tuviese piscina", explica. La decisión vuelve a justificarse en la Dana.
La piscina municipal de Paiporta permanecerá cerrada durante toda la temporada estival. El ayuntamiento ya dispone del proyecto de reconstrucción y de la memoria aprobada para acometer las obras, pero ha optado por esperar a una rehabilitación integral que garantice el funcionamiento de la instalación a largo plazo.
Entre los principales condicionantes figura la necesidad de coordinar la actuación con las obras de renovación de la red general de alcantarillado que se están ejecutando en la zona. "Al final los niños también te piden que tenga piscina", resume Darío. Aun así, valora de forma positiva la oferta municipal durante el verano. "Las actividades están bien montadas. Los niños siempre vienen contentos", admite.
El "estrés" de presentar la documentación para conseguir plaza
Si en Aldaia y Paiporta el debate gira en torno a las infraestructuras disponibles tras la riada, en otros municipios la preocupación se centra en conseguir plaza. "Es estresante". Así define Diego el proceso que afronta cada año para inscribir a sus tres hijos en la escuela de verano de Mislata, donde reside. "Todos los años estamos pendientes de presentar la documentación, entrar en el sorteo y tener suerte", explica.
En su caso, las alternativas son limitadas. Diego es canario, por lo que no tiene familiares cerca y la única ayuda con la que cuenta es la de su suegro, de 91 años. "Si no conseguimos plaza, tendremos que buscar otras soluciones", explica. Las escuelas de verano de Mislata son gratuitas, una diferencia importante respecto a otros municipios donde las familias deben asumir parcialmente el coste de las actividades.
Sin embargo, la elevada demanda obliga a establecer criterios de acceso y baremación, sobre todo en un núcleo tan poblado como esta ciudad del área metropolitana. Precisamente ahí surge uno de los principales focos de malestar este año. Algunos padres y madres cuestionan la obligación de presentar la última nómina o la declaración de la renta del año anterior durante el proceso de inscripción.

- Imagen de archivo de una escuela de verano. - Foto: AYUNTAMIENTO DE RIBA-ROJA DE TÚRIA
"No entendemos qué tiene que ver lo que ganamos con una necesidad de conciliación", sostiene Diego. "Si mi mujer y yo estamos trabajando y necesitamos dejar a nuestros hijos en una escuela de verano, lo lógico sería acreditar que trabajamos, no cuánto cobramos", considera. Por su parte, el Ayuntamiento de Mislata explica a este diario que esta exigencia no depende del consistorio.
Según trasladan fuentes municipales, la consideración del nivel de renta como criterio preferente viene determinada por el Decreto 120/2025 de la Generalitat Valenciana para los programas de cuidado profesional financiados con fondos autonómicos y destinados a menores de hasta 16 años. Por ello, sostienen que solicitar la nómina o la declaración de la renta "es una obligación que afecta a todas las administraciones" que desarrollan este tipo de programas.
Aunque sigue pendiente a las listas definitivas de inscripción que se publicarán el próximo lunes y condicionarán buena parte del verano familiar, Diego reconoce que el servicio funciona correctamente cuando se consigue plaza. Las actividades se desarrollan en el CEIP Amadeo Tortajada e incluyen talleres y visitas a la piscina municipal, además de disponer de servicios de matinera.