VALÈNCIA. Hablar de la Fira de Tots Sants de Cocentaina es hablar de una tradición con casi siete siglos de historia, pero también de un modelo comercial que ha demostrado una extraordinaria capacidad para adaptarse a cada época. Lo que nació en 1346 como una feria anual concedida por privilegio del Rey Pere IV el Cerimoniós llega en 2026 a su 680.ª edición convertida en uno de los grandes escaparates empresariales y comerciales de la Comunitat Valenciana.
La cita se celebrará los días 30 y 31 de octubre y 1 de noviembre, con apertura previa de expositores durante la tarde del jueves 29. Durante esas jornadas, Cocentaina volverá a convertirse en un enorme recinto ferial abierto en el que conviven algunos de los sectores que históricamente han definido la Fira con actividades vinculadas a la tecnología, la sostenibilidad, la formación y las nuevas tendencias empresariales.

- Foto: AYUNTAMIENTO DE COCENTAINA
Automoción, maquinaria agrícola e industrial, industria, hogar, comercio, alimentación, turismo, servicios, innovación, tecnología, medio ambiente y educación forman parte de una estructura multisectorial que permite entender por qué la Fira ha mantenido durante siglos una clara función económica. Para 2026, la propia organización mantiene dentro de la zona comercial y profesional espacios específicos para maquinaria agrícola, automoción, maquinaria industrial e industria, junto con stands dedicados expresamente a innovación, tecnología, medio ambiente o educación.
Esa capacidad para incorporar nuevas actividades resulta especialmente visible en algunos de sus sectores más tradicionales. La automoción es uno de los mejores ejemplos. En los últimos años, la Fira ha dejado de ser únicamente un espacio en el que conocer la oferta comercial de vehículos para convertirse también en una plataforma donde las marcas muestran la evolución tecnológica del sector.

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La edición de 2025 alcanzó, de hecho, la máxima ocupación de la última década en automoción y reunió una amplia representación de vehículos híbridos, eléctricos y de nueva generación. La exposición de maquinaria agrícola, uno de los sectores históricamente vinculados a la Fira, se convierte así también en un escaparate de electrificación, eficiencia e innovación aplicada al campo.
La evolución del certamen no se limita, sin embargo, a la llegada de nuevos productos. Una de las transformaciones más interesantes de la Fira contemporánea es la incorporación progresiva de universidades, centros de conocimiento e institutos tecnológicos, que encuentran en Cocentaina un espacio para acercar sus proyectos y capacidades a empresas, profesionales y ciudadanía. Su presencia amplía el perfil tradicional del expositor y contribuye a que durante estos días coincidan en un mismo espacio actividad comercial, divulgación, formación e innovación aplicada.

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Esta dimensión resulta especialmente relevante en un territorio caracterizado por un importante tejido industrial y empresarial y por la proximidad de algunos de los principales polos universitarios y tecnológicos de la Comunitat Valenciana. La conexión entre conocimiento y empresa añade una nueva capa a una feria que históricamente ya había funcionado como lugar de intercambio de mercancías, contactos y oportunidades.
Todo ello convive con una base comercial de enorme amplitud. La última edición reunió más de 800 expositores y 142.000 metros cuadrados de superficie, cifras que sitúan a la Fira entre los grandes acontecimientos feriales del calendario valenciano. En años anteriores, el valor del producto expuesto ha superado los 60 millones de euros, una magnitud que permite medir el peso económico de una cita cuya influencia se extiende también a la hostelería, la restauración, el comercio local, los servicios y otros sectores vinculados a la llegada masiva de visitantes.

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La singularidad está, además, en el propio formato. Frente a un recinto ferial convencional, aquí la actividad empresarial se despliega directamente sobre Cocentaina. Las calles y plazas forman parte del espacio expositivo y permiten que grandes marcas, pymes, productores, artesanos, instituciones y agentes del conocimiento compartan un mismo entorno durante tres jornadas.
La 680.ª edición llega, por tanto, no solo como una celebración histórica. También como una nueva demostración de la capacidad de el municipio de Cocentaina y de su Fira de Tots Sants para seguir funcionando como plataforma económica casi siete siglos después de su nacimiento.

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Declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial y Fiesta de Interés Turístico Internacional, la Fira mantiene intacto su componente patrimonial, pero buena parte de su vigencia reside precisamente en haber entendido que conservar una tradición no significa reproducirla sin cambios.
Del 30 de octubre al 1 de noviembre, Cocentaina volverá a reunir empresa, comercio, tecnología, conocimiento, gastronomía y cultura en un mismo espacio. Un mercado nacido en la Edad Media que, 680 ediciones después, sigue haciendo algo profundamente contemporáneo: conectar empresas, productos, ideas y personas.