El 35% de los pequeños negocios en zona Dana sigue rezagado en una recuperación a dos velocidades

Comarca y empresa

Los comercios de municipios con menos de 20.000 habitantes tienen más dificultades para recuperar la actividad anterior a la riada de hace dos años, según un informe de Cámara Valencia

  • Imagen de archivo de una calle comercial afectada por la Dana en Aldaia.
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VALÈNCIA. La recuperación económica de la zona cero de la Dana avanza a dos velocidades. Después de las inundaciones del 29 de octubre de 2024, una parte importante del comercio y los servicios de los municipios afectados ha recuperado su actividad, pero la evolución dista de ser homogénea. Los establecimientos más pequeños y los situados en localidades de menor población siguen encontrando mayores dificultades para volver a los niveles previos a la catástrofe.

Así lo constata el informe sobre la actividad económica urbana en estas áreas y que se ha presentado este miércoles en Cámara Valencia. Según el responsable del estudio, Amadeo Aznar, analiza la evolución de los negocios urbanos afectados por las inundaciones de hace dos años y concluye que el tamaño del establecimiento es uno de los factores que más condicionan su recuperación. El 35% de los negocios de entre uno y cinco trabajadores declara una actividad inferior a la anterior a la Dana.

Entre los establecimientos con más de cinco empleados, el porcentaje se reduce al 20%, una diferencia de 15 puntos porcentuales. "En términos generales, los establecimientos con menor número de trabajadores son los que muestran un mayor retraso en la recuperación económica", ha explicado Aznar durante la presentación. El autor del informe ha situado en alrededor de 2.000 los negocios que todavía no han alcanzado el nivel de actividad previo a las inundaciones, frente a los aproximadamente 12.000 o 13.000 que sí lo han conseguido.

  • Varias personas pasan por un comercio de Paiporta. - Foto: ROBER SOLSONA/EP

La brecha no se limita al tamaño de las empresas. También se reproduce en función de la población de los municipios en los que operan. En las localidades de menos de 20.000 habitantes, el 36% de los establecimientos aún no ha recuperado su actividad anterior a la Dana. En los municipios de mayor tamaño, la proporción desciende hasta el 29%. 

Una diferencia que también se advierte en la percepción de la recuperación: el 72% de los negocios ubicados en municipios de mayor población declara un nivel de actividad igual o superior al de 2024, frente al 64% de los establecimientos de las localidades más pequeñas. Los datos apuntan así a una evolución más favorable en los municipios de mayor tamaño, aunque la recuperación sigue sin ser completa para una parte del tejido empresarial.

Por sectores, las dificultades son especialmente visibles en la restauración y la hostelería, donde el 52,6% de los establecimientos mantiene una actividad inferior a la previa a las inundaciones. En el comercio no alimentario, la proporción alcanza el 45,7%. Estas cifras muestran que la reapertura de los negocios y la recuperación general de la actividad no garantizan por sí mismas que todos hayan vuelto a la situación anterior.

La pérdida de clientela prolonga el impacto

Uno de los principales obstáculos sigue siendo la recuperación de los clientes. Según el informe, el 27% de los establecimientos tiene todavía menos clientela que antes de la Dana. Aznar ha explicado que la actividad debe entenderse a partir de dos variables: el número de clientes y la facturación. Por ello, recuperar parte del movimiento comercial no implica necesariamente haber restablecido el nivel de negocio previo. 

El estudio atribuye parte de esta evolución a la redistribución del gasto de los hogares tras las inundaciones. Muchas familias tuvieron que destinar recursos a reponer bienes y afrontar gastos extraordinarios, lo que ha condicionado sus decisiones de consumo posteriores. Además, algunos establecimientos perdieron clientes durante los periodos de cierre o inactividad, cuando estos se desplazaron a otros municipios o comenzaron a comprar en otros negocios.

A estos factores se añaden las dificultades del entorno urbano. El 48% de los establecimientos consultados señala que los problemas de accesibilidad pueden condicionar su actividad. El informe también recoge que algunos consumidores muestran reticencias a desplazarse a las zonas afectadas cuando se anuncian episodios de lluvias intensas. 

  • Un comercio local de Paiporta. - Foto: MARGA FERRER

La recuperación se enfrenta, por tanto, a obstáculos que van más allá de los daños materiales. El incremento de los costes, la falta de personal y las dificultades financieras que todavía arrastran algunos negocios condicionan su capacidad para recuperar clientela y consolidar su actividad, especialmente en el caso de los establecimientos de menor tamaño.

Morata reclama medidas para sostener la demanda

El presidente de Cámara Valencia, José Vicente Morata, ha destacado el esfuerzo realizado por las empresas y las familias para reactivar la economía de las zonas afectadas, pero ha defendido que es necesario mantener las medidas de apoyo al comercio urbano. Entre ellas, Morata ha señalado las campañas de bonos comerciales, como el 'Bono Comercio Dana', que ha favorecido las compras en los establecimientos locales y ha contribuido a su liquidez.

"Es importante continuar con las campañas de bonos o con todo aquello que incremente la demanda, que vuelva a fijar a los clientes o que atraiga a clientes de otras zonas", ha afirmado Morata. Asimismo, el presidente de Cámara Valencia también ha reclamado que las administraciones mantengan el impulso inversor. En ese sentido, Morata ha incidido en la necesidad de mejorar la coordinación institucional y de dar continuidad a las actuaciones que permitan consolidar la recuperación.

El balance del informe refleja una economía urbana que ha recuperado buena parte de la actividad perdida, pero en la que persisten diferencias entre empresas y territorios. El tamaño de los negocios, la evolución de la clientela y las condiciones de los municipios siguen marcando el ritmo de la recuperación, que todavía no ha devuelto a todos los establecimientos a los niveles anteriores a la Dana.

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