VALÈNCIA. «Este es un parque que nace para curar una herida y para proteger a la ciudadanía». El comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida, ha resumido con estas palabras el propósito de los parques inundables proyectados tras la Dana del 29 de octubre de 2024. La iniciativa pretende reducir la exposición del área metropolitana a futuras riadas y recuperar la tranquilidad de una población marcada por la catástrofe. El proyecto empieza ahora a concretarse con el envío de los pliegos para publicar el concurso internacional de paisajismo que definirá la ordenación del conjunto.
El contrato, valorado en 6,6 millones de euros, contempla también la redacción de los proyectos constructivos de dos de los primeros tramos: Paiporta-Alfafar y València-Quart de Poblet. La convocatoria todavía no figura en la plataforma de contratación, por lo que el plazo para presentar propuestas no ha comenzado. El importe ya se había anunciado en julio mediante una publicación previa en el Diario Oficial de la Unión Europea.
El concurso busca establecer una visión común para los 18 sectores del sistema de parques, adaptada a las características de cada municipio. El vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, ha defendido que la actuación debe superar los límites administrativos para responder a un riesgo compartido. «Los fenómenos climáticos no entienden de términos municipales ni tampoco de competencias», ha señalado.

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La infraestructura se plantea como parte de una estrategia más amplia de protección frente a las inundaciones, complementaria a las obras hidráulicas y a las actuaciones de canalización que corresponden a otras administraciones.
La huerta también formará parte de los parques
El proyecto no pretende convertir todo el ámbito en una sucesión de zonas verdes. La propuesta deberá integrar los terrenos agrícolas que puedan seguir cultivándose, además de espacios naturales, recorridos peatonales y ciclistas y áreas para el disfrute ciudadano.
Martínez Mus ha defendido que las parcelas que mantengan condiciones adecuadas para la agricultura deben conservar ese uso. También ha apuntado a la posibilidad de incentivar los cultivos en función de las características de cada terreno y de las necesidades de los municipios.
La alcaldesa de València, María José Catalá, ha reivindicado asimismo el papel de la huerta periurbana en la protección frente a las riadas. Como ejemplo, ha citado el entorno de Castellar, donde los espacios agrícolas pueden contribuir a reducir el impacto del agua sobre las zonas habitadas.
La planificación también podrá incorporar usos culturales. Catalá ha planteado la posibilidad de habilitar anfiteatros naturales para actividades puntuales, aunque ha descartado que los parques se conviertan en grandes recintos para festivales.
Un sistema de 1.431 hectáreas.

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El concurso se resolverá en dos fases, con un jurado de doce miembros que seleccionará cinco propuestas finalistas. Estas recibirán una dotación económica conjunta de alrededor de 400.000 euros antes de que se elija el equipo ganador, cuya propuesta servirá de base para desarrollar el diseño.
Mérida ha explicado que la planificación incorpora aportaciones de colectivos sociales para adaptar algunos espacios a necesidades concretas. Entre las ideas mencionadas figuran itinerarios para personas con alergias y recorridos circulares con plantas aromáticas dirigidos a personas con alzhéimer.
Según los datos facilitados durante la presentación, el sistema abarcará 1.431,5 hectáreas: 1.133 corresponden al parque de l'Horta Sud y 298,5 al parque del Turia. El proyecto incluye, además, una ciclovía anular de 32,7 kilómetros.
El envío de los pliegos abre la fase previa a la convocatoria del concurso, pero no supone todavía el inicio de las obras. La elección de la propuesta y la redacción de los proyectos de los primeros tramos deberán preceder a las siguientes fases de desarrollo de la infraestructura.