VALÈNCIA (EP). La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) lleva retirados alrededor de 2.500 kilos de biomasa piscícola en un tramo del río Magro, que abarca 10 kilómetros entre Montroi y Llombai-Alfarb, tras el vertido detectado la pasada semana y cuyos primeros análisis revelan la presencia de sustancias químicas en el agua.
Según ha informado el organismo de cuenca, la CHJ continúa trabajando en el análisis de las consecuencias del vertido que ha provocado una "elevada mortandad" de peces en el Magro. Los primeros resultados obtenidos por la Comisaría de Aguas han detectado en el agua restos de algunas de las sustancias químicas utilizadas en la nave de un polígono industrial de Montserrat en la que la pasada semana se produjo un incendio.
La presencia de estas sustancias "refuerza" la principal línea de investigación sobre el origen del vertido, aunque los análisis todavía "no son definitivos" y continúan los trabajos para determinar "con precisión" el alcance de la afección sobre la calidad de las aguas y la evolución del episodio.
La CHJ puso en marcha un dispositivo de forma urgente para retirar los peces muertos acumulados en el tramo afectado, dada la "elevada mortandad registrada y la necesidad de evitar un mayor deterioro de las condiciones del río". Los trabajos, ejecutados por varias brigadas de Tragsa, comenzaron el lunes y se prolongaron hasta el miércoles por la tarde, momento en el que tuvieron que suspenderse ante la entrada en vigor del aviso naranja de Aemet y la llegada de las precipitaciones.
En total, se calcula que se han retirado alrededor de 2.500 kilos de biomasa piscícola. Una parte "muy importante" del volumen recogido corresponde a ejemplares de siluro, una especie exótica invasora con una presencia "significativa" en este tramo del río Magro. Todos los peces retirados han sido gestionados como residuo y trasladados hasta una planta gestora especializada situada en Almassora, donde se está realizando su correspondiente tratamiento.
Durante la jornada del jueves, tras las lluvias, técnicos de la Confederación continuaron realizando trabajos de campo en el tramo afectado, analizar sus posibles efectos, revisar la presencia de nuevos peces muertos y detectar otras incidencias, como la aparición de malos olores o acumulaciones de materia orgánica.
Muestreos y lluvias
Desde que se tuvo conocimiento de lo ocurrido, el Área de Calidad de las Aguas de la CHJ ha realizado diferentes muestreos para analizar la evolución del río. Las primeras muestras, tomadas el pasado viernes, poco después de producirse el vertido, presentaban niveles de toxicidad "muy superiores" a los considerados como "dentro de la normalidad".
Sin embargo, los análisis correspondientes a las muestras recogidas durante los días posteriores mostraron una "reducción progresiva" de esos niveles y una evolución favorable de la calidad del agua, que también se ha trasladado a aquellas administraciones que han solicitado información sobre lo sucedido, con las que la Confederación mantiene comunicación sobre el estado de la calidad de las aguas y la situación general del episodio.
Según ha detallado la CHJ, las precipitaciones del miércoles han modificado las condiciones del episodio. Según los registros del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH), las lluvias dejaron acumulados cercanos a los 70 litros por metro cuadrado en algunos puntos de la zona y provocaron un importante incremento del caudal del río Magro, lo que dificultaba obtener en el propio río una muestra representativa del vertido debido a su "elevada dilución".
El jueves por la mañana, tras detectarse de nuevo la presencia de espumas en el barranco de les Valletes, por el que se produjo el vertido inicial, el Área de Calidad de las Aguas realizó un nuevo muestreo para analizar esta nueva afección.
Nuevas escorrentías
Para ello se tomaron muestras aguas arriba del punto de vertido, en el propio punto y aguas abajo, con el objetivo de caracterizar con mayor detalle las sustancias presentes y conocer mejor su evolución. La aparición de estas espumas se produjo después de las precipitaciones de la jornada anterior, que generaron nuevas escorrentías en la zona y pudieron movilizar restos del vertido hacia el barranco y posteriormente hacia el río Magro.
Durante los trabajos de campo también se observó la presencia de espumas en el propio río, una circunstancia que será tenida en cuenta en los nuevos análisis. "Estamos ante una situación nueva y debemos analizar cómo han afectado las precipitaciones. Las lluvias han podido movilizar restos del vertido a través de la escorrentía y generar nuevos aportes hacia el río, por lo que ahora es necesario comprobar qué sustancias han sido arrastradas y qué consecuencias puede tener este episodio sobre la calidad de las aguas", explican desde la Comisaría de Aguas.
El Área de Calidad de las Aguas tiene previsto realizar nuevos muestreos durante los próximos días para continuar analizando la evolución del estado del río. Al mismo tiempo, la Confederación mantiene los trabajos de seguimiento y control en el entorno para analizar el posible impacto que el vertido haya podido tener sobre las masas de agua subterráneas de la zona y disponer de una evaluación lo más completa posible de sus efectos.
Según la CHJ, los trabajos en el río Magro son una muestra del "importante trabajo" que lleva a cabo el área de calidad de aguas del organismo, encargado del seguimiento y evaluar el estado ecológico y químico de las masas de agua superficiales y del estado químico de las masas de agua subterráneas en toda la Demarcación Hidrográfica del Júcar.
Para ello, se llevan a cabo programas periódicos de control y seguimiento en los que se analizan y miden parámetros físico-químicos, biológicos e hidromorfológicos en ríos, embalses, lagos y acuíferos, que muestran el estado de las masas de agua y su evolución.
Durante este último año hidrológico se han realizado 7.536 tomas de muestras físico-químicas de agua, 31 de sedimento y 34 de biomasa en aguas superficiales, además de 694 tomas de muestras en aguas subterráneas, de las que 222 han sido de aguas destinadas para abastecimiento.
En cuanto a tomas de muestras biológicas, indicadores esenciales del estado ecológico de una masa de agua, se han realizado durante este periodo 724 muestreos en ríos, 177 en lagos y 145 en embalses.
Toda esta información sirve para realizar el seguimiento del estado de las masas de agua, con el objetivo de alcanzar su buen estado. Según los datos del año 2025, hay 163 masas de agua superficiales que alcanzan el buen estado ecológico (el 44,78% del total), mientras que 201 no la alcanzan. En cuanto a las aguas subterráneas, según los últimos datos, 79 de las masas de agua alcanzan el buen estado químico (el 75,24%), mientras que las otras 26 (24,76%) no lo alcanzan.