La Dana de 2024 aumentó el riesgo de partos prematuros, más en las zonas con mayores daños

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  • Imagen de archivo de una mujer embarazada.
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VALÈNCIA (CONCHA TEJERINA/EFE). El riesgo de nacimientos prematuros en las zonas afectadas por la Dana de 2024 aumentó un 36 % respecto al que existía antes, debido probablemente al estrés sufrido por las gestantes durante las inundaciones; y ese impacto fue mayor (76 %) en los municipios que sufrieron mayores daños en infraestructuras.

Así lo revela un estudio de Leire Salazar, del Instituto de Bienes y Políticas Públicas del CSIC, y Nerea Bello-Iglesias, de la UNED, que analiza casi 12.000 nacimientos y revela las consecuencias de las inundaciones sobre la salud de los bebés expuestos durante el embarazo.

La investigación, realizada dos años después de una dana que provocó graves inundaciones en la provincia de Valencia, daños materiales de gran magnitud y la muerte de 234 personas, aporta nuevas evidencias sobre una consecuencia menos visible de aquella catástrofe: sus efectos sobre la salud de los bebés cuyas madres se encontraban en el tramo final de la gestación.

Publicado en la revista científica Social Science & Medicine bajo el título 'Exposición prenatal al estrés materno durante las inundaciones de 2024 en Valencia, España, y riesgo de prematuridad', el estudio analiza un total de 11.948 nacimientos, 5.867 de ellos en noviembre y diciembre de 2023 y otros 6.081 en noviembre y diciembre de 2024.

A partir de microdatos administrativos del Instituto Nacional de Estadística (INE), las investigadoras comparan la evolución de los nacimientos prematuros en municipios afectados y no afectados por las inundaciones.

Un aumento del riesgo de prematuridad 

Los resultados muestran que la exposición a las inundaciones durante el último trimestre del embarazo incrementó en dos puntos porcentuales la probabilidad de nacimiento prematuro (antes de la semana 37 de gestación), en comparación con los municipios no afectados. 

Así, en los municipios que experimentaron niveles moderados de daño material, los bebés tenían 1,8 puntos porcentuales más de probabilidades de nacer prematuramente que aquellos en municipios sin daños, un aumento relativo del riesgo del 36 % respecto a la prevalencia previa de prematuridad.

 Pero en el caso de las localidades con los niveles más altos de daños en infraestructuras, tenían 4,2 puntos porcentuales más de probabilidades de nacer prematuramente en relación con aquellos en áreas que no fueron afectadas, lo que significa un aumento relativo del riesgo del 76 %.

Además, los resultados indican que los recién nacidos del grupo no expuesto (áreas no afectadas por las inundaciones) mejoraron ligeramente su salud al nacer en 2024 en comparación con 2023, mientras que los recién nacidos del grupo expuesto (áreas afectadas por las inundaciones) experimentaron un deterioro de la salud perinatal (específicamente, un mayor riesgo de prematuridad) entre 2023 y 2024.

Estos resultados apuntan a que las consecuencias de una catástrofe natural pueden extenderse más allá de los daños inmediatos y afectar a la salud desde antes del nacimiento.

El estrés materno como posible mecanismo 

Las investigadoras señalan el estrés experimentado durante el embarazo como una explicación plausible de los resultados, e indican que los acontecimientos traumáticos y repentinos, como las inundaciones, pueden desencadenar respuestas fisiológicas que influyen en el desarrollo de la gestación y en el momento del parto.

Aunque los datos no permiten medir directamente los niveles de estrés de las madres, los resultados del estudio son compatibles con la evidencia científica sobre los efectos negativos del estrés prenatal en la salud de los recién nacidos.

El análisis se centra específicamente en los embarazos que se encontraban en su tercer trimestre cuando ocurrió la dana y que finalizaron en noviembre o diciembre de 2024. Por tanto, no permite determinar los posibles efectos de la exposición durante las primeras etapas de la gestación.

Incorporar la salud materno-infantil a la respuesta ante catástrofes 

El trabajo pone de relieve la importancia de considerar las consecuencias sanitarias menos visibles de los fenómenos meteorológicos extremos, especialmente entre las poblaciones más vulnerables.

Sus conclusiones apuntan a la necesidad de incorporar la salud materna y perinatal a los planes de prevención y respuesta ante desastres naturales, prestando atención a las mujeres embarazadas y a los posibles efectos de estas situaciones sobre los recién nacidos.

La investigación contribuye así a comprender cómo las consecuencias de una catástrofe pueden manifestarse incluso antes del nacimiento y generar desigualdades en salud desde las primeras etapas de la vida. Los bebés prematuros tienen más riesgo de sufrir peor salud a lo largo de toda su vida.

España, cada vez más vulnerable a los fenómenos meteorológicos extremos

El estudio señala que España es un país cada vez más vulnerable a los fenómenos meteorológicos extremos y, según la organización independiente Germanwatch, en la edición de 2024 ocupó el puesto 20 de su Índice de Riesgo Climático (IRC), que clasifica a los países según el impacto humano y económico de los fenómenos meteorológicos extremos.

 El calor y las inundaciones parecen ser los dos tipos de fenómenos meteorológicos a los que España es más susceptible, y sus amenazas más evidentes incluyen pérdidas económicas, efectos en la salud directamente inducidos por el fenómeno climático, incluyendo muertes y estrés materno, y consecuencias indirectas para la salud, por ejemplo, como consecuencia de la pérdida o daño de propiedades o el desplazamiento.

"Las inundaciones de 2024, en efecto, empeoraron la salud de los bebés expuestos en el útero durante el tercer trimestre de gestación", indica la investigación, que añade que los bebés expuestos "tuvieron mayor probabilidad de nacer prematuros que los no expuestos" y el daño "parece ser mayor cuanto más intensa es la exposición".

"El daño inducido por la exposición severa a las inundaciones (a través del estrés prenatal) puede representar un factor de riesgo de magnitud comparable o incluso mayor que los factores de riesgo obstétricos bien establecidos de los que se hace seguimiento de forma rutinaria en la atención prenatal", indica.

Por último, afirman que, a pesar de algunas limitaciones, sus hallazgos "proporcionan evidencia sólida sobre las consecuencias para la salud a corto plazo de la exposición prenatal a un evento meteorológico extremo. Al aprovechar un desastre natural repentino y localizado, podemos identificar el impacto causal del estrés agudo durante el embarazo en los resultados del parto en un contexto real".

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