VALÈNCIA. Entre el 1 de mayo de 1939 y el 29 de abril de 1940, más de 200 personas fueron represaliadas por el franquismo en Alzira y enterradas en fosas comunes del cementerio de la capital de la Ribera Alta. La delegación de Memoria Democrática de la Diputación de Valencia, que dirige la vicepresidenta Natàlia Enguix, ha destinado en los últimos tres años más de 300.000 euros para contribuir a los principios de verdad, justicia y reparación, subvencionando los proyectos de exhumación e identificación de las víctimas impulsados por la asociación Fossar d’Alzira.
En palabras de la vicepresidenta y responsable de Memoria, Natàlia Enguix, “la actuación en el cementerio de Alzira es una de las más singulares y ambiciosas emprendidas por la Diputación. Singular por la complejidad de los trabajos, ya que los cuerpos se extrajeron de las fosas en un primer momento por personal no cualificado y sin garantías técnicas, con los cadáveres colocados en sacos que se depositaron en un memorial; y ambicioso porque se estima que los restos pueden pertenecer a 211 personas que fueron víctimas del franquismo”.
La delegación provincial de Memoria firmó un primer convenio con el Fossar en 2023, con una dotación económica de 109.000 euros para cubrir la fase de extracción de los restos sepultados en el memorial y la posterior reconstrucción de los cuerpos, mezclados en el interior de los sacos y afectados por las filtraciones de agua. Los trabajos resultaron tan complejos que la asociación tuvo que renunciar a la ayuda de la Conselleria para abordar la identificación genética, que tuvo que posponerse.
Nueva ayuda en 2025
Una vez finalizados los trabajos de individualización de los más de 200 cuerpos hallados, la delegación que dirige Natàlia Enguix concedió una nueva subvención al Fossar de Alzira en septiembre de 2025, una ayuda de 185.000 euros para la identificación de los restos que se ha distribuido en dos anualidades. En estos momentos, la corporación ha aprobado la justificación de los 129.000 euros invertidos el pasado año en el proceso genético para identificar a las víctimas y ha ordenado el pago de los 56.000 euros asignados a las cuentas de 2026.
Antes, la Diputación destinó otros 30.000 euros entre 2024 y 2025 a la reconstrucción del primer panteón de España dedicado a los represaliados por el franquismo. La inversión de más de 300.000 euros en el cementerio municipal de Alzira “demuestra la implicación de esta institución con la memoria y los colectivos memorialistas”, defiende Natàlia Enguix, quien espera que la identificación de las víctimas “ponga fin a procesos de búsqueda que llevan abiertos más de 80 años, pudiendo reconstruir las historias familiares interrumpidas por la dictadura”.
Actualmente, se han remitido más de 200 muestras de restos esqueléticos al laboratorio de Antropología forense, junto a muestras de familiares que puedan servir como referencia para los cotejos de parentesco. En el caso del cementerio de Alzira, donde más de la mitad de los represaliados proceden de la propia capital de la Ribera Alta y municipios como Carcaixent y Guadassuar, una treintena de familias buscan identificar a su antepasado.
Aunque la represión franquista se centralizó en Alicante, Castellón y Paterna, como foco principal en Valencia, cabezas de comarca como Alzira, Sueca, Llíria y Gandia, con prisiones propias, también registraron un número considerable de fusilamientos que tenían un carácter ejemplarizante. En este contexto hallamos el caso del Fossar de Alzira, con víctimas fundamentalmente de la Ribera Alta y la Ribera Baixa, junto a los restos de nueve vecinos de Simat, uno de Denia y de Cheste y otros nueve de origen desconocido.