ADEMUZ. La Diputación de Valencia ha llevado a cabo un estudio geotécnico en la calle Mesón de Ademuz tras detectarse diversos problemas de inestabilidad en el terreno que habían provocado daños tanto en la calzada como en algunas viviendas colindantes. La actuación se ha realizado a raíz de una solicitud planteada por el Ayuntamiento de Ademuz con el objetivo de analizar el estado del subsuelo y determinar el origen de las afecciones detectadas en la zona.
Durante la inspección técnica previa se observaron pequeños movimientos y desplazamientos del terreno que habían generado grietas y fisuras en pavimentos y fachadas, así como desperfectos en la propia calzada. Ante esta situación, la Diputació ha impulsado una serie de trabajos especializados para obtener un diagnóstico preciso y disponer de información técnica que permita plantear futuras actuaciones correctivas.
El diputado de Medio Ambiente de la Diputación de Valencia, Avelino Mascarell, ha destacado que "desde la Diputació seguimos colaborando con los ayuntamientos para dar respuesta a problemas que afectan directamente a la seguridad de los vecinos y vecinas, especialmente en municipios pequeños que no siempre disponen de medios técnicos para afrontar este tipo de estudios especializados". Mascarell ha añadido que "conocer en profundidad el comportamiento del terreno es el primer paso para poder actuar con garantías y planificar las soluciones más adecuadas".
En este sentido, el alcalde de Ademuz, Ángel Andrés, explica que "se trata de una zona que ya registró hace 30 años un movimiento de tierra que obligó a intervenir para asegurar la zona, por lo que en el momento que los vecinos nos alertaron de que habían visto grietas en sus casas, decidimos solicitar este estudio que nos permitirá conocer exactamente el tipo de actuación que hay que acometer para solucionarlo".
El estudio coordinado por la unidad de Riesgos Geológicos y Espacios Degradados de la Diputació de València ha incluido dos sondeos de nueve metros de profundidad con extracción continua de muestras del terreno y distintos ensayos de laboratorio, además de una tomografía eléctrica de 80 metros de longitud para analizar el comportamiento del subsuelo. Los trabajos también se han completado con el uso de georradar para localizar conducciones subterráneas, detectar posibles humedades y comprobar si existen huecos bajo la superficie.
Los resultados obtenidos permitirán disponer de un mayor conocimiento de las características del terreno y facilitarán la definición de las medidas necesarias para reforzar la estabilidad y la seguridad en esta zona del municipio.