VALÈNCIA. La Diputación de Valencia, a través de la unidad de Riesgos Geológicos y Espacios Degradados del Servicio de Medio Ambiente, ha finalizado las obras de estabilización de la ladera de La Muela, junto a la calle La Cruz de Chulilla. La intervención tiene como objetivo prevenir los desprendimientos de materiales rocosos que se producen como consecuencia de la erosión del terreno, especialmente durante los episodios de lluvias, y que pueden afectar tanto al vial como a las viviendas próximas.
La actuación responde a la necesidad de mejorar las condiciones de estabilidad de este talud, cuya superficie se encuentra expuesta a procesos de erosión que favorecen el desprendimiento de materiales. Para reducir este riesgo, se ha llevado a cabo una intervención que combina el saneamiento de la ladera con la instalación de sistemas de protección y sujeción al terreno.
El diputado de Medio Ambiente, Avelino Mascarell, explica que "estos trabajos permiten actuar sobre una zona en la que la erosión, especialmente cuando se producen lluvias intensas, puede provocar desprendimientos que afecten a las viviendas y a la calle situada junto a la ladera". En este sentido, señala que "con esta intervención reducimos el riesgo de caída de materiales y mejoramos la seguridad de los vecinos y de las personas que transitan por la zona".
Instalación de mallas de protección
Los trabajos han contemplado, en primer lugar, el desbroce y saneamiento de una superficie de 365 metros cuadrados del talud. Estas tareas han sido realizadas por operarios especializados en trabajos en altura, encargados de retirar la vegetación y los materiales inestables para preparar el terreno antes de instalar los sistemas de protección.
Posteriormente, se han colocado 365 metros cuadrados de malla de acero galvanizado de alta resistencia, destinada a contener los materiales de la ladera y reducir el riesgo de desprendimientos sobre la vía pública y las viviendas próximas.
La malla ha quedado fijada directamente al terreno mediante bulones de anclaje de acero de 25 milímetros de diámetro, que alcanzan profundidades de hasta tres metros. El sistema se completa con 174 metros de cable de acero que refuerzan la sujeción de la malla y contribuyen a garantizar su estabilidad. La actuación ha contado con un presupuesto de adjudicación de 48.396,95 euros y un plazo de ejecución de dos meses.