VALÈNCIA. La instalación eléctrica del IES número 1 de Requena conserva, según denuncia su comunidad educativa, el cableado original de 1965 y carece de toma de tierra. Esta situación preocupa a las familias y al profesorado por el riesgo que puede entrañar ante un fallo eléctrico: la toma de tierra permite derivar corrientes de defecto y contribuye a que actúen las protecciones destinadas a reducir el peligro de descarga.
Sin ella, determinadas averías pueden dejar partes metálicas de equipos bajo tensión y exponer a quienes las toquen a una descarga eléctrica. La preocupación no se limita a una posibilidad. En noviembre de 2023, un fallo eléctrico provocó humo y quemó ordenadores, proyectores, altavoces y otros equipos en varias aulas mientras había estudiantes en clase.
En febrero de este año, un docente sufrió una descarga al manipular un carrito de ordenadores en la biblioteca, según relata la comunidad educativa, que relaciona el incidente con la falta de toma de tierra.
Ante esta situación, la AMPA y la Asamblea de Docentes han iniciado una campaña de reclamaciones dirigida a la Generalitat para exigir una evaluación urgente de las instalaciones, medidas que garanticen la seguridad del alumnado y del personal y una reforma integral del edificio. Los colectivos consideran que las condiciones en las que se desarrolla la actividad lectiva son "peligrosas e insostenibles" y reclaman que la Conselleria de Educación concrete las actuaciones previstas y sus plazos.
Una inspección detectó "nueve deficiencias graves"
A estos episodios se suma una inspección de la instalación realizada por Bureau Veritas, la empresa adjudicataria, en 2025. El informe, al que ha tenido acceso Valencia Plaza, recogió "nueve deficiencias graves" y dejó constancia de que no se habían reparado y de que ningún mantenedor había acudido a realizar los trabajos. La revisión daba seguimiento a otra anterior, del 18 de junio de 2024, y fijaba un plazo de seis meses para subsanar los defectos.
Asimismo, el informe identifica problemas que afectan a distintos elementos de seguridad de la instalación. Entre ellos figuran el mal funcionamiento de las luces de emergencia destinadas a la evacuación y al alumbrado de ambiente, la ausencia del suministro complementario de socorro y el funcionamiento incorrecto de la conmutación de ese suministro.
El documento también señala que las medidas de protección frente a contactos eléctricos directos no eran adecuadas y que no se garantizaba la continuidad del conductor de equipotencialidad. En las observaciones de la inspección, el técnico dejó escrito: "No se han reparado las deficiencias. No acude ningún mantenedor".
En paralelo, el problema eléctrico convive con otras deficiencias que afectan al centro. Según los docentes y las familias, el deterioro de la cubierta provoca goteras que alcanzan la red eléctrica y hacen saltar de forma recurrente los interruptores diferenciales de la primera planta, donde se concentra buena parte de las aulas de ESO y Bachillerato. Las filtraciones se agravaron desde la Dana del 29 de octubre de 2024.
Además, la comunidad educativa denuncia el "mal estado" de las bajantes de los baños, que describe como "agrietadas y con fugas de aguas residuales", así como el deterioro de la fachada. El instituto abrió sus puertas en el curso 1965-1966 y atiende a cerca de 700 alumnos. Según aseguran las familias en un comunicado, el centro nunca ha recibido la reforma integral que necesita y las peticiones para acometerla se remontan a "hace más de tres décadas".

- Fachada en estado de deterioro del IES 1 de Requena. - Foto: VP
Reparaciones que salen del presupuesto ordinario
La comunidad educativa también advierte de las consecuencias económicas del deterioro del edificio. Según el comunicado, el centro ha destinado 224.908,11 euros de sus gastos ordinarios de funcionamiento durante los últimos cinco años a obras de conservación y reparaciones urgentes. Solo el pasado verano invirtió más de 50.000 euros en arreglos provisionales de la cubierta.
Las familias y el profesorado sostienen que estos gastos reducen los recursos disponibles para otras necesidades, como la climatización y los materiales escolares, y denuncian que las partidas para fotocopias y recursos educativos se encuentran restringidas. La comunidad educativa asegura que la reforma llegó a estar presupuestada en 1,5 millones de euros dentro del Plan Edificant y que la Conselleria se comprometió en junio de 2024 a estudiar una solución.
La AMPA y la Asamblea de Docentes busca reunir reclamaciones individuales presentadas ante la Generalitat mediante el procedimiento de Solicitud General Única. Entre sus peticiones figuran que se evalúe de forma urgente el estado de las instalaciones, se adopten medidas para garantizar la seguridad de estudiantes y trabajadores y se impulse una reforma integral con un calendario definido. También exigen que se informe a las familias de las actuaciones previstas y de los plazos estimados.
La campaña se suma a la denuncia que la sección sindical de CGT Valencia presentó ante la Inspección de Trabajo por las condiciones del instituto. El sindicato alertó de deficiencias que, a su juicio, pueden afectar a la seguridad y la salud del alumnado y del personal. Este diario ha consultado a la Conselleria de Educación sobre la situación de la instalación eléctrica y las actuaciones previstas para el centro. Por el momento, no ha obtenido respuesta.