VALÈNCIA. La imagen que presentan algunas playas de Tavernes de la Valldigna dista mucho de la que esperan encontrar vecinos y veraneantes en pleno mes de julio. En algunos tramos, la arena apenas deja unos metros de separación entre el mar y los muros de las viviendas situadas en primera línea.
La estrecha franja de litoral ha vuelto a convertirse en motivo de preocupación entre residentes y veraneantes apenas seis meses después del temporal Harry, que arrasó buena parte de la costa y obligó a actuar de urgencia para intentar recuperar la playa antes del verano, un objetivo que, según denuncian los vecinos, no se ha conseguido en algunos puntos.
Ahora, con la temporada estival ya en marcha, el malestar vuelve a aflorar. Los vecinos aseguran que la arena sigue siendo insuficiente y lamentan que las actuaciones ejecutadas durante los últimos meses no hayan conseguido devolver a la playa el aspecto habitual. "Está igual de mal que siempre", resume Carlos, uno de los integrantes de la plataforma SOS Tavernes. La situación supone un nuevo episodio de un problema que el municipio arrastra desde hace años, pero que alcanzó uno de sus momentos más críticos el pasado enero con el paso del temporal Harry.
Carlos va un paso más allá tras las recientes publicaciones en redes sociales de la delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, en las que aseguraba que las playas valencianas cuentan con suficiente arena tras la regeneración. Desde SOS Tavernes consideran que esa afirmación no se corresponde con la realidad que vive el municipio. "Aquí hace falta mucha, mucha arena", señala una vecina. "Nuestra playa no está en la situación de Cullera o Gandia, donde todavía hay una franja amplia de arena. Aquí no estamos así", añade.

- Playa de Tavernes de la Valldigna durante el mes de julio. -
- Foto: SOS TAVERNES
El paso de Harry sigue muy presente
Harry golpeó con especial intensidad el litoral valenciano y dejó una de las imágenes más impactantes que se recuerdan en la playa de Tavernes. El mar llegó prácticamente hasta las viviendas, varias familias tuvieron que ser desalojadas de forma preventiva y algunos inmuebles, como el edificio Neptuno, sufrieron importantes daños. La fuerza del oleaje también provocó desperfectos en accesos, paseos y buena parte de la franja litoral.
Aquellas imágenes reabrieron el debate sobre la regresión que sufre esta costa desde hace décadas y aceleraron una serie de actuaciones que buscaban, al menos, garantizar que la playa pudiera afrontar el verano en unas condiciones aceptables. Tras varias reuniones entre el Ayuntamiento, la Demarcación de Costas y el Ministerio para la Transición Ecológica, se anunciaron medidas de emergencia, entre ellas la aportación de arena y diferentes trabajos para estabilizar los puntos más castigados por el temporal.

- Efectos del temporal en la playa de Tavernes de la Valldigna. -
- Foto: ROBER SOLSONA/EP
Durante la primavera comenzaron esas actuaciones de regeneración provisional para recuperar parte de la arena perdida. Se trasladaron miles de metros cúbicos con el objetivo de ensanchar la playa antes del inicio de la temporada alta. Sin embargo, la mejoría duró poco y un nuevo episodio de fuerte oleaje registrado a principios de junio volvió a erosionar buena parte del material aportado.
Es precisamente esa circunstancia la que denuncian ahora vecinos y residentes habituales. Consideran que las aportaciones periódicas alivian la situación durante unas semanas, pero no resuelven un problema estructural que se repite año tras año y que obliga a empezar prácticamente desde cero tras cada episodio de mala mar. "Lo que necesitamos aquí no es solo regenerar la playa, sino construir un espigón que frene la pérdida de arena", reivindican.
Desde el Ayuntamiento han insistido en los últimos meses en que las aportaciones de arena constituyen únicamente una medida de emergencia y han reclamado al Ministerio una actuación integral que permita frenar definitivamente la regresión del litoral. El proyecto para regenerar la playa de la Goleta de Tavernes y el Brosquil de Cullera continúa pendiente de la Declaración de Impacto Ambiental, un trámite imprescindible para poder ejecutar las obras.
La sensación entre quienes frecuentan la playa es que, pese a las actuaciones desarrolladas desde el temporal Harry, Tavernes ha llegado a la temporada alta lejos de la recuperación que esperaban. Seis meses después de uno de los temporales más devastadores que recuerdan en las playas del municipio, la falta de arena vuelve a centrar las quejas de vecinos y veraneantes, que reclaman una solución definitiva para un problema que, aseguran, se repite verano tras verano.