VALÈNCIA. A la Torre de las Palomas del Monasterio de la Murta le cuesta mantenerse en pie. La cubierta ha desaparecido, los forjados están en ruinas, la escalera interior tampoco se ha conservado y parte de los elementos defensivos, como el almenado y los matacanes, han sufrido importantes pérdidas a lo largo de los años.
Con el objetivo de recuperar la estructura de este torreón, que forma parte del conjunto monástico de Alzira y fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1998, la Generalitat Valenciana ha licitado este lunes el proyecto por 1,6 millones de euros (IVA incluido). Las obras corresponden a la tercera fase del Plan Director del monumento y contemplan una intervención que va más allá de reparar las fábricas exteriores.
El proyecto plantea reconstruir los niveles interiores perdidos, levantar una nueva cubierta y recuperar la comunicación vertical de la torre, además de consolidar sus muros y actuar sobre distintos elementos que forman parte de su entorno. Según el contrato, el plazo de ejecución previsto es de 18 meses.
La Torre de las Palomas comenzó a construirse en 1547, en un momento en que el monasterio reforzaba sus sistemas defensivos ante el peligro de los ataques moriscos. Años más tarde, entre 1601 y 1603, se llevaron a cabo nuevas actuaciones, entre ellas la construcción de la escalera de caracol y de la bóveda superior, así como la instalación de un reloj en la parte más alta. Con el paso del tiempo, la torre perdió buena parte de esos elementos y sufrió distintas intervenciones que modificaron su configuración original.

- Torre de las Palomas del Monasterio de la Murta en Alzira.- Foto: AYUNTAMIENTO DE ALZIRA
Precisamente, el proyecto explica que uno de los principales problemas para la conservación del monumento reside en la ausencia de la cubierta. La entrada de agua ha contribuido al deterioro de los forjados y de las fábricas, mientras que el lavado de los morteros ha provocado pérdidas en distintos puntos de los muros. A ello se suman actuaciones posteriores, como forjados de viguetas metálicas, aperturas de huecos que no corresponden a la configuración histórica y reparaciones con materiales incompatibles con los originales.
Reconstruir el interior del monumento
Las obras licitadas este lunes buscan detener este deterioro y recuperar la lectura arquitectónica de la torre sin reconstruirla de manera mimética. En ese sentido, una de las principales actuaciones será devolverle al monumento un interior que prácticamente ha desaparecido. El proyecto prevé seis nuevos forjados de madera, apoyados sobre los muros existentes, para recuperar los distintos niveles de la torre. Estos pisos quedarán comunicados mediante nuevas escaleras metálicas y se incorporará una plataforma exterior de acceso. También se reconstruirá la cubierta, perdida por completo, para cerrar y proteger el edificio.
La intervención será más contenida en los elementos defensivos. Los matacanes que todavía se conservan serán consolidados y solo se plantean reintegraciones volumétricas en aquellos puntos donde resulte necesario recuperar su estabilidad. En el caso del almenado, el proyecto no contempla reconstruirlo por completo, sino actuar solo en los puntos que lo requieran. Las partes nuevas deberán poder distinguirse de las originales de cerca, aunque manteniendo una lectura coherente del conjunto.
También desaparecerán algunos añadidos que dificultan entender cómo era la torre. Se retirarán los actuales forjados impropios, restos de revestimientos y morteros de cemento, rellenos y determinadas aperturas posteriores. Las actuaciones se realizarán con materiales compatibles con la construcción histórica, entre ellos morteros de cal y ladrillo macizo de fabricación artesanal. Parte de los trabajos se desarrollarán bajo supervisión arqueológica, especialmente en las excavaciones y en la retirada y clasificación de los materiales que puedan aportar información sobre las distintas etapas constructivas.
Asimismo, se actuará sobre otros espacios vinculados a la torre. El trasagrario presenta problemas de filtraciones porque su pavimento funciona como cubierta de las criptas. El proyecto prevé retirar los rellenos, recuperar niveles, impermeabilizar este espacio y mejorar la evacuación de las aguas. También se actuará sobre los restos de la antigua tribuna de la familia Vich y se habilitará un acceso hacia este ámbito. Las criptas conservan buena parte de sus fábricas originales, pero presentan patologías derivadas de la entrada de agua.
La restauración de la Torre la podrá hacer visitable en el futuro
Otro de los puntos que requiere una actuación urgente es el muro sur del recinto, donde todavía se conservan restos pictóricos. Algunas de estas pinturas se han desprendido o presentan separación respecto al soporte y otras se encuentran en riesgo de desaparecer. El proyecto contempla consolidarlas y proteger el muro frente a la entrada de agua para frenar su deterioro.
Además, la intervención permitirá recuperar las condiciones necesarias para que la torre pueda tener un uso público en el futuro. El proyecto plantea que, una vez consolidada, pueda configurarse como museo de sitio y hacerse visitable, sin alterar su carácter histórico. El Plan Director ya contemplaba esta posibilidad y apuntaba también al potencial de la cubierta como mirador sobre el valle.
Cabe recordar que las obras cuentan con la licencia urbanística y ambiental del Ayuntamiento de Alzira, concedida el pasado mes de julio. La tramitación se ha coordinado con las distintas administraciones competentes por la ubicación del monasterio dentro del Paraje Natural de la Murta y la Casella. También ha sido necesario el informe favorable de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), ya que la torre se encuentra dentro de la zona de afección del barranco de la Murta.