VALÈNCIA. El alcalde de Alboraya, Miguel Chavarría (PSPV), afronta la recta final de su cuarto mandato con la vista puesta en las elecciones de 2027, en las que ya ha confirmado que volverá a optar a la reelección. En esta entrevista con Valencia Plaza, hace balance de casi dos décadas al frente del Ayuntamiento, defiende que el municipio ha superado "muchas dificultades" económicas y asegura que el próximo mandato debe servir para culminar proyectos estratégicos como Vinival, impulsar vivienda protegida y preservar la identidad de Alboraya frente al crecimiento del área metropolitana.
—¿Qué se ha hecho hasta ahora en esta legislatura y qué queda por hacer en estos meses que quedan para las elecciones?
—Hacer un balance de una legislatura nunca es fácil, pero creo que lo más importante es que hemos conseguido superar las dificultades económicas que arrastraba el Ayuntamiento. Durante mucho tiempo el principal objetivo ha sido abordar la deuda y sanear las cuentas y ahora podemos decir que estamos muy cerca de dejar atrás esa etapa. En educación hemos renovado prácticamente todos los colegios públicos del municipio. Solo queda pendiente el gimnasio del CEIP Cervantes, mientras que uno de los grandes hitos ha sido el nuevo instituto público de La Patacona, que está a punto de entrar en funcionamiento. También hemos reforzado la Policía Local y la seguridad en los tres núcleos del municipio. Además, hemos puesto en marcha un dispositivo específico de vigilancia en la huerta mediante drones y policía de la huerta. En cuanto a las playas, hemos seguido mejorando los servicios y hemos conseguido importantes fondos europeos del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino. A ello se suma el Plan de Inversiones de la Diputación, con cerca de dos millones de euros destinados a renovar calles y desarrollar proyectos como la futura senda saludable de La Patacona.

- - Foto: MARGA FERRER
—¿Algún proyecto que se quede pendiente y que le gustaría empezar ya como alcalde de Alboraya si gana las elecciones?
—Una de las actuaciones más importantes que vamos a poner en marcha es el nuevo contrato de recogida de residuos y limpieza viaria. Ha costado mucho licitarlo y definirlo, pero empezará a funcionar entre agosto y septiembre. Multiplicará por tres tanto los recursos humanos como los materiales, renovará todos los contenedores. También seguiremos reforzando la Policía Local con nuevas incorporaciones, ampliaremos el uso de drones para mejorar la seguridad y continuaremos implantando cámaras de vigilancia en el polígono industrial para reforzar la protección tanto de las empresas como de los vecinos. Además, uno de los grandes retos sigue siendo la creación de una residencia para mayores en Alboraya. Estamos buscando el suelo adecuado para poder cederlo a la Generalitat y hacer realidad una demanda histórica de los vecinos. Otro asunto prioritario es seguir trabajando con la Confederación Hidrográfica, la EPSAR, la Conselleria y las comunidades de regantes para mejorar el control de los vertidos que afectan a las acequias.
—Como gran parte de los alcaldes del área metropolitana, imagino que usted también pensará que la vivienda es uno de los principales problemas de su municipio, si no el principal.
—Sin ninguna duda. De hecho, hemos solicitado a la Generalitat la declaración de Alboraya como zona tensionada y aprobaremos una moratoria para la concesión de licencias de viviendas turísticas. El objetivo es intentar controlar la presión sobre el mercado inmobiliario, porque el principal problema que tenemos es el precio de la vivienda y que muchos jóvenes se ven obligados a marcharse a otros municipios. Precisamente los dos grandes desarrollos urbanísticos previstos, Vinival y Port Saplaya, permitirán al Ayuntamiento obtener suelo dotacional y también suelo para impulsar vivienda protegida. Además, hemos querido favorecer que se construya dentro del casco urbano. Para ello elaboramos unas instrucciones urbanísticas con el objetivo de activar solares que llevaban años sin desarrollarse. Y la realidad es que ya se está viendo movimiento en distintos puntos del municipio, con promociones que hasta hace poco estaban completamente paradas.

- - Foto: MARGA FERRER
—¿Dónde cree que está el equilibrio entre proteger la huerta y facilitar vivienda?
—Ese es precisamente el gran reto. La huerta está protegida y queremos que siga estándolo. Por eso nuestra apuesta pasa por desarrollar el suelo urbano que ya existe antes que crecer sobre la huerta. Con los proyectos de Vinival y Port Saplaya conseguimos, además de nuevas viviendas, suelo dotacional para equipamientos que el municipio necesita, como colegios o centros de salud. También estamos culminando el desarrollo del PAI Ronda Norte, que supone prácticamente el límite del crecimiento urbano permitido en Alboraya y donde aparecerán nuevos solares para vivienda.
—¿En qué punto está actualmente el proyecto de Vinival?
—El proyecto está muy avanzado. En estos momentos se están ultimando los últimos informes que deben remitirse a la Conselleria. Después de todos los estudios técnicos y ambientales realizados, queda prácticamente el último visto bueno por parte de Medio Ambiente. Estamos en una fase muy avanzada de la tramitación.

- - Foto: MARGA FERRER
—Otro de los temas de la legislatura ha sido la Dana. Aquí no afectó directamente, pero sí ha sido un punto de inflexión en toda la Comunitat Valenciana. ¿Ha cambiado de alguna manera la forma de entender las emergencias? Al final Alboraya también está junto a un barranco, igual que Paiporta o Catarroja.
—Sí, sin duda. Ahora hablamos de emergencias tanto cuando hay episodios de lluvias intensas como cuando sufrimos olas de calor como las de este verano. Disponemos de protocolos de actuación, activamos el Cecopal cuando es necesario y mantenemos una coordinación permanente con los municipios por los que discurren el Carraixet y el Palmaret. En nuestro caso, el Carraixet es competencia de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), por lo que mantenemos un contacto constante con este organismo para estar al tanto de cualquier incidencia y reclamar las actuaciones necesarias.
—Sobre la limpieza de las cañas y la maleza del barranco. Muchos ayuntamientos consideran que el cauce se ha convertido prácticamente en una selva. ¿Qué podría decirme al respecto?
—La Confederación ya ha actuado en algunos municipios del interior y queremos que esos trabajos lleguen también hasta Alboraya. Tenemos una vegetación muy abundante, especialmente cañas invasoras, y creemos que es necesario seguir avanzando en su eliminación. Lo que pedimos también es que se autorice a los ayuntamientos a colaborar en la limpieza cuando sea necesario. En la desembocadura ya se han realizado actuaciones por parte de Costas y la EPSAR también lleva a cabo trabajos periódicos para retirar residuos tanto en el final de las acequias como en el Carraixet. Por nuestra parte, mantenemos limpias las zonas de competencia municipal e intentamos reducir al máximo la vegetación en aquellos espacios donde puede generar problemas. Además, con financiación europea hemos acondicionado el tramo final del Carraixet, entre la vía y la autopista. Se ha limpiado el entorno, eliminado especies invasoras, plantado vegetación autóctona y creado dos zonas de recreo con bancos y aparcabicis.

- Barranco del Carraixet a su paso por Alboraya. -Foto: MARGA FERRER
—La Patacona y Port Saplaya también presentan unas características diferentes al casco urbano. En verano reciben muchísimos visitantes y eso imagino que obliga a reforzar servicios como la limpieza o la seguridad.
—Durante la temporada estival reforzamos de manera importante el dispositivo de seguridad. Contamos con motos acuáticas, quads que patrullan la playa y una mayor presencia policial para garantizar la seguridad tanto de vecinos como de visitantes. Además, gracias a los fondos europeos del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino estamos desarrollando actuaciones entre Port Saplaya y la Patacona, especialmente en el espacio dunar situado entre la desembocadura del Carraixet y la playa de la Patacona. Allí hemos restaurado las dunas y recuperado un espacio natural que, además de mejorar el entorno, contribuirá a favorecer la regeneración de la arena.
—Es muy difícil mantener la identidad de un municipio dentro del área metropolitana de València. ¿Cómo se evita que Alboraya acabe siendo simplemente una prolongación de la capital?
—Lo hacemos potenciando nuestras señas de identidad. Siempre hablamos de la huerta, de la horchata y de aquello que nos diferencia de València. Apostamos por el comercio de proximidad, impulsamos que los productos de nuestra huerta se vendan en el mercado municipal y mantenemos una programación cultural muy intensa que se ha convertido en un referente comarcal. También damos mucho protagonismo al tejido asociativo. En las fiestas de Alboraya participan decenas de asociaciones y prácticamente nos faltan días para dar cabida a todas sus actividades. Además, seguimos impulsando la imagen de Alboraya como capital mundial de la horchata y trabajamos para que ese reconocimiento siga creciendo.

- -Foto: MARGA FERRER
—Ahora que ya ha confirmado que volverá a ser candidato, ¿por qué cree que merece un quinto mandato como alcalde de Alboraya?
—Porque todavía quedan muchas cosas por hacer. Me gustaría cerrar un ciclo que comenzó hace casi veinte años. Desde 2011 hemos superado muchas dificultades, especialmente en el ámbito económico, y creo que ahora es el momento de culminar ese trabajo y desarrollar los proyectos que hemos puesto en marcha. Durante todo este tiempo hemos intentado centrar nuestra acción de gobierno en mejorar la calidad de vida de los vecinos. Hemos impulsado muchos proyectos que todavía deben completarse y me gustaría poder terminarlos. Pero, sobre todo, creo que en estos años hemos conseguido una mayor comunicación entre el Ayuntamiento y la ciudadanía. Hemos fomentado la participación de los vecinos y queremos seguir respondiendo a sus necesidades. Al final, el gran reto siempre ha sido ese: escuchar a los vecinos, atender sus demandas y seguir mejorando Alboraya mientras resolvíamos los problemas que heredamos, como una situación económica muy complicada.

- - Foto: MARGA FERRER
— Vivimos un momento de mucha polarización y de bastante incertidumbre. Usted lleva cuatro legislaturas gobernando, pero también es cierto que el PP está creciendo en Alboraya. ¿Qué espera de las próximas elecciones?
—Confío en los vecinos. Después de todos estos años trabajando codo con codo con ellos, serán quienes valoren el trabajo realizado y las propuestas que planteamos para el futuro del municipio. En valenciano hay un dicho que resume muy bien esta idea: «Senda vella per senda novella». Al final, los vecinos tendrán que valorar lo que se ha hecho durante estos años y las perspectivas de mejora que ofrece el actual equipo de gobierno. En democracia todas las opciones políticas deben tener las mismas oportunidades para acceder al gobierno. Nosotros creemos que estos años hemos demostrado dedicación, capacidad de gestión, transparencia y una mayor participación ciudadana, y ese será también nuestro principal aval. Es verdad que cada vez existe una mayor influencia de la política nacional y autonómica en las elecciones municipales, pero me gustaría que Alboraya siguiera siendo un pueblo donde se valore principalmente a las personas y a su capacidad de gestionar el municipio. Espero que los vecinos voten pensando en qué Alboraya hemos construido y qué Alboraya queremos para el futuro.

- -Foto: MARGA FERRER