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Una cremà que se adelanta al 19 de marzo: así es la tradición de la Falla Trencall de El Puig

Esta comisión de l'Horta Nord mantiene su semana fallera antes de Sant Josep, mientras el resto de las fallas del municipio sigue el calendario oficial

  • Imagen de archivo de la cremà de una falla en El Puig.
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VALÈNCIA. En Fallas, el calendario parece inamovible. Como marca la tradición, desde el 15 de marzo los monumentos se exhiben en la ciudad de València y en la mayoría de los municipios de la provincia hasta el 19 de marzo, día de Sant Josep, que marca el final de las fiestas josefinas con la cremà. Sin embargo, en El Puig de Santa Maria hay una comisión que lleva 48 años desafiando ese orden sin perder ni un ápice de la esencia de la festividad. Se trata de la Falla Trencall, la más antigua del municipio, que desde su origen en 1977 celebra sus días grandes una semana antes. Una anomalía dentro del calendario fallero que, lejos de ser puntual, se ha consolidado como un ritual tras casi medio siglo de historia.

Este 2026, como recoge su propio llibret, la comisión ha vuelto a seguir este esquema. La plantà de sus monumentos se realizó el 9 de marzo y la cremà tuvo lugar el domingo 15, es decir, antes de que empiecen los días grandes de la celebración en la mayoría de localidades. A partir de esa fecha, el resto del programa se organiza hacia atrás, igual que en las Fallas tradicionales: los días previos se celebran la ofrenda, la despertà, las mascletaes y las actividades propias del casal. En definitiva, no cambian los actos, sino que se adelanta todo el calendario.

Aunque no hay una explicación oficial documentada, se han popularizado varios relatos que justifican la cremà de los monumentos falleros antes de Sant Josep en la Falla Trencall. La concejala de Fiestas en el Ayuntamiento de El Puig, Tonica Martí, señala dos motivos que se repiten en esas versiones. Por un lado, una cuestión práctica relacionada con la música: "Lo que explica la gente es que antiguamente la banda de música tenía que ir a València a tocar. Entonces, si iban, no podían tocar en el pueblo y decidieron hacerlo una semana antes para poder contar con la banda aquí y después desplazarse a València". 

  • Rubén Marín y Yaiza Marín, presidente y Fallera Mayor de la Falla Trencall. - Foto: FALLA TRENCALL

También se apunta a una razón social: la de permitir que los vecinos no tuvieran que elegir entre las Fallas del municipio y las de la capital. "Se hacía así para que la gente pudiese aprovechar las fiestas en El Puig y luego ir también a las Fallas de València", añade Martí. En ambos casos, insiste la edil, se trata de argumentos no oficiales, pero sí extendidas entre los propios falleros de Trencall y los vecinos de la localidad. Lo cierto es que, más allá de su origen, la tradición ha terminado por imponerse. Hace aproximadamente una década se planteó modificar el calendario para alinearlo con el resto de comisiones, pero la propuesta no prosperó. 

"Se intentó cambiar las fechas, pero la gente quiso continuar como siempre. Es una tradición que se ha quedado arraigada", resume Martí. En la actualidad, esa decisión define la identidad de la comisión. La Falla Trencall no solo fue la primera en constituirse en el municipio, sino también la que marcó un camino propio que todavía perdura. Por su parte, el resto de fallas de El Puig —Doctor Peset y Carrer la Mar i adjacents— celebran sus actos entre el 14 y el 19 de marzo, siguiendo el calendario habitual. Este desfase no genera competencia, sino una convivencia festiva singular. Durante dos semanas consecutivas, el municipio mantiene el ambiente fallero, ofreciendo a vecinos y visitantes una experiencia prolongada más allá de los días grandes de las fiestas josefinas.

Además, en El Puig no existe la tradicional entrega de premios a las comisiones, una particularidad que refuerza la idea de "germanor". Tal y como explica Martí, "no hay galardones, se hace todo en armonía", evitando rivalidades y poniendo el foco en la participación de los falleros y falleras. Precisamente, el llibret de 2026 refleja ese espíritu colectivo. Bajo el lema "És l'hora de...", la Falla Trencall plantea una reflexión sobre el paso del tiempo, el presente y el futuro, donde aborda cuestiones como el envejecimiento, la despoblación o el impacto de la Inteligencia Artificial. Un contenido satírico y contemporáneo que convive con la vertiente más festiva del programa, donde no faltan las mascletaes, las albaes o la tradicional cremà que pone el broche final.

  • Jaime Oriola y Adriana Mercader, presidente infantil y Fallera Mayor Infantil de la Falla Trencall. - Foto: FALLA TRENCALL

Otros pueblos también celebran las Fallas fuera del calendario oficial

Aunque el caso de la Falla Trencall es singular dentro de la comarca de l'Horta Nord, según apunta la propia concejala de Fiestas de El Puig, no es el único ejemplo de un calendario fallero alternativo en la provincia. Por ejemplo, en Turís, Montserrat, Montroi o Catadau (Ribera Alta) ocurre justo lo contrario: todas las comisiones celebran sus Fallas una semana después de las de València. Allí, la fiesta comienza cuando en otros lugares ya ha terminado. Este año, los actos se desarrollan del 26 al 29 de marzo, con plantà, pasacalles, ofrenda y cremà siguiendo el esquema habitual, pero desplazado en el tiempo.

Todos estos casos, aunque opuestos en el tiempo, comparten una misma lógica: la capacidad de adaptar la tradición a las circunstancias locales sin renunciar a su esencia. Ni en El Puig ni en estas localidades el calendario altera el significado de la fiesta. La pólvora, la música y el fuego siguen marcando el ritmo de unas celebraciones que, más allá de la fecha, se sostienen sobre la participación y el sentimiento de la comunidad.

Al final, la cremà llega siempre. Puede ser antes, como en el Trencall, o después, como en Turís o Montroi. Pero en todos los casos cumple la misma función: cerrar un ciclo y dar paso a otro. Porque si algo demuestran estas excepciones es que las Fallas no son solo una tradición fijada en el calendario, sino una celebración viva, capaz de adaptarse sin perder su identidad.

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