VALÈNCIA (EP). El Banco de España ha constatado una mejora del acceso presencial a servicios bancarios en la Comunitat Valenciana pese al cierre de oficinas, aunque ha detectado un problema de inclusión financiera de los inmigrantes en situación irregular y ha instado a facilitar la apertura de las cuentas de pago básicas para impulsar su integración.
La subgobernadora del Banco de España, Soledad Núñez, ha presentado este martes en Valladolid el Informe de Inclusión Financiera 2025, que analiza la evolución de la accesibilidad a los servicios bancarios y al efectivo e incorpora, por primera vez, un estudio específico sobre la inclusión financiera de la población inmigrante.
La última edición del informe elaborado por el Banco de España muestra una mejora del acceso presencial a los servicios bancarios en el conjunto de España entre 2021 y 2024, pese a que ha continuado el cierre de oficinas y cajeros automáticos, según ha informado la institución en un comunicado.
Por su parte, se detecta un elevado riesgo de exclusión entre los inmigrantes en situación irregular debido a las dificultades para acceder a cuentas de pago básicas y a su menor educación financiera.
Esta tendencia también se observa en la Comunitat Valenciana donde, pese a la reducción del número de puntos de acceso, los servicios bancarios presenciales alcanzan a más municipios y población.
Así, entre 2021 y 2024 el número de municipios sin acceso presencial se reduce un 14,7%, hasta las 52 localidades, gracias al despliegue de ofibuses en localidades menos pobladas.
La mayor cobertura ha permitido reducir casi un 16% la población afectada, de modo que casi el 100% de la ciudadanía tenga servicios bancarios presenciales. En concreto, solo el 0,23% no dispone de acceso.
La Comunitat Valenciana cuenta con 7.094 puntos de acceso, un 2,9% menos, debido principalmente al cierre de oficinas bancarias. La accesibilidad presencial sigue siendo clave para la inclusión financiera, especialmente para colectivos vulnerables, como las personas mayores o con brecha digital, y para mitigar el aislamiento en zonas rurales, donde el efectivo sigue teniendo un papel central.
Así, en toda España casi el 80% de las personas de más de 64 años y en torno al 72% de los que viven en poblaciones con menos de 5.000 habitantes usan el efectivo como su principal medio de pago.