Borja Ibáñez Cabeza, Premio Rei Jaume I en Investigación Clínica y Salud Pública 2026, trabaja desde hace años en un proyecto para poder detectar los factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares desde edades muy tempranas, a partir de 18 años, lo que denomina como “enfermedades silentes”.
“Tenemos los mejores tratamientos, los mejores diagnósticos, pero cada vez hay más pacientes que tienen problemas cardiovasculares. Algo estamos haciendo mal en la prevención”, manifiesta el investigador a Europa Pres tras haber recibido “con orgullo” la noticia de ser uno de los premiados.
Doctor en Medicina y especialista en Cardiología, Ibáñez Cabeza es director científico del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y desarrolla actividad asistencial en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid. Su trayectoria investigadora se ha centrado en las enfermedades cardiovasculares, especialmente el infarto agudo de miocardio, la insuficiencia cardiaca y la prevención de la enfermedad aterosclerótica.
Sus trabajos han contribuido de manera decisiva a comprender los mecanismos biológicos que intervienen en el daño cardiaco tras un infarto y a desarrollar nuevas estrategias terapéuticas que han mejorado la atención de millones de pacientes en todo el mundo. Entre sus aportaciones más relevante figuran grandes ensayos clínicos internacionales que han transformado el uso de los betabloqueantes después del infarto de miocardio.
Un hallazgo, subraya el investigador, “enorme a nivel científico y social” porque, como consecuencia, hay “cientos de millones” de pacientes en el mundo que ya no reciben betabloqueantes y así pueden aumentar su esperanza de vida.
La prevención centra su otra gran línea de investigación, iniciada hace una década, con el objetivo de empezar a tratar los factores de riesgo al detectar que una persona desde una edad muy temprana ya está desarrollando una “enfermedad cardiovascular silente”. “Es un paradigma que va a cambiar el mundo”, asegura.
Según explica, este proyecto se encuentra actualmente en una fase en la que, durante los próximos cuatro años, intentarán demostrar que el tratamiento de los factores de riesgos desde la juventud puede reducir la enfermedad en un futuro “e incluso curarla en una gran proporción”.
Para ello, Ibáñez Cabeza considera que “lo más importante” es que se pueda utilizar una tecnología de forma universal para identificar las “enfermedades silentes””: “Estamos desarrollando dispositivos muy baratos para que los pueda aplicar gente no experta en cualquier entorno y lo antes posible”.
Sedentarismo y calidad del sueño
Los hábitos, recuerda, son claves a la hora de prevenir este tipo de enfermedades. Uno de ellos es el sedentarismo, sobre el que advierte que “la gente se confunde” al pensar que no tiene hábitos sedentarios si “pasan diez horas al día en su trabajo y luego van al gimnasio”.
Otro factor “factor importantísimo”, subraya el cardiólogo, es la calidad del sueño, algo que relaciona con el uso intensivo de pantallas antes de dormir. “Es terrible”, señala.
Al margen de su ámbito de investigación, Borja Ibáñez Cabeza pone en valor a los Premis Rei Jaume I por dar a conocer la importancia de la ciencia, al tiempo que lamenta que España está “a años luz” en inversión en investigación de otros países punteros como Corea del Sur o Estados Unidos
“Es fundamental que hablemos no de gasto en ciencia, sino de inversión en ciencia, porque se va a multiplicar por 20 su retorno a la sociedad”, reivindica.