VALÈNCIA. El polémico empujón de un agente de Policía Nacional a una docente durante las protestas educativas en València, y que le provocó a la mujer la rotura del tabique nasal, ha catapultado la huelga a la agenda televisiva y política nacional, desatando una oleada de indignación ciudadana y un debate en torno a la proporcionalidad de la actuación policial.
El suceso ha derivado en la apertura de un expediente disciplinario al agente y de forma colateral, ha colocado en una incómoda encrucijada a la delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé. Para ella, este episodio representa la primera gran crisis que evidencia los peligros de su doble condición: la de responsable de los operativos de la Policía Nacional y la de candidata del PSPV-PSOE a la Alcaldía de València en 2027.
Tras viralizarse vídeos en redes sociales en los que se observa desde distintos ángulos al agente empujar por la espalda a una docente jubilada que cae de bruces, las redes no tardaron en exigirle responsabilidades a Bernabé, recordándole que el operativo depende de su firma. La indignación por este episodio no solo ha movilizado al colectivo de docentes; también ha activado los reproches de dirigentes de partidos a la izquierda del PSPV. Políticos como Gabriel Rufián (ERC) dirigentes de Compromís o Podemos también han pedido explicaciones contundentes a Bernabé.
Consciente del impacto del vídeo, la delegada intentó levantar un cordón sanitario de urgencia el mismo domingo a través de un tuit en el que calificaba "la imagen" de "inaceptable" y anunciaba una investigación exhaustiva de los hechos. Un mensaje que provocó que ciertos sindicatos policiales se le echaran encima para defender la actuación del agente y acusar a la delegada de “hacer política” con el trabajo de la Policía.
Tras desatarse el escándalo, se amagó con la posibilidad de que Bernabé compareciera este lunes ante los medios de comunicación para hablar sobre el caso. Finalmente, Delegación del Gobierno optó por el perfil bajo, limitándose a remitir una nota informativa anunciando la apertura de expediente disciplinario al agente.
Cuando Bernabé asumió el liderazgo del PSPV-PSOE en la ciudad de València y oficializó su deseo de ser la alternativa progresista al actual gobierno local, la Delegación del Gobierno se presentaba como una plataforma institucional idónea para proyectar perfil de gestión y presencia diaria en los medios. Sin embargo, el cargo esconde una trampa: la responsabilidad directa sobre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
De hecho, este escenario reabre un debate que ya sobrevolaba al PSPV desde que se analizan los precedentes de "ministras-candidatas" a nivel nacional, como Pilar Alegría o María Jesús Montero. En el propio entorno de Bernabé se reconocía ya de antes que, en algún momento del trayecto hacia 2027, tendrá que producirse su cese como delegada para poder centrarse al 100% en la campaña municipal sin las ataduras del Ejecutivo central.
Aunque ese relevo no se contempla como algo inminente, episodios como el de este fin de semana vuelven a poner el foco en los riesgos reales de estirar los plazos de esa doble condición.