Comunitat Valenciana

El campo valenciano pierde 340 millones en 2025 por plagas, baja rentabilidad, fauna salvaje y clima

La ganadería vivió un año especialmente complejo, con amenazas como la gripe aviar y la peste porcina africana, cuyo hallazgo en jabalíes provocó una caída de los precios del porcino a final de 2025

  • Celebración del balance agrario de AVA-ASAJA.
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VALÈNCIA. El campo valenciano suma otro año más de pérdidas como consecuencia de la baja rentabilidad, los fenómenos climatológicos y las plagas. Pero, además, en el pasado 2025 también tuvo una especial relevancia el daño provocado en la ganadería por la fauna salvaje. En total, la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) cuantifica en 340 millones de euros las pérdidas sufridas por agricultores y ganaderos de la Comunitat Valenciana.

Con los efectos de la Dana de 2024 todavía coleando, con el 30% de parcelas e infraestructuras todavía sin recuperar, el campo valenciano no ha estado exento de episodios climáticos dañinos, a lo que se ha sumado el aumento de los costes de producción, la proliferación de plagas y enfermedades, la presión de la fauna salvaje y una competencia exterior que la organización considera desleal.

Aunque 2024 fue un año trágico por la sequía y las inundaciones de las barrancadas, con un revés de 1.800 millones en pérdidas, el ejercicio de 2025 no ha podido escapar de los históricos problemas que acechan al sector agrario. Eso sí, las pérdidas de 2025 son algo inferiores a las registradas en 2023, cuando se cuantificaron en 400 millones, y aún más inferiores a las del aciago 2022, cuando se registraron 800 millones de euros.

Las adversidades climáticas fueron el factor que más golpearon a los productores valencianos en 2025, con un total de 150 millones de euros en pérdidas, principalmente a causa de los numerosos temporales de pedrisco y de las lluvias persistentes que se concentraron en la recta final del año. A ello se suma una reconstrucción aún incompleta: más del 30% de las parcelas, empresas e infraestructuras agrarias afectadas por la Dana.

Pedrisco, lluvias y una cosecha que no llegó al mercado

Prácticamente todas las comarcas de Valencia y Castellón registraron daños por granizo a lo largo de 2025, con unas 60.000 hectáreas afectadas. Entre los episodios más graves, la organización agraria destaca las tormentas del 12 de julio, que arrasaron 20.000 hectáreas en la Plana Baixa y el Camp de Morvedre, o las del 28 de diciembre, que afectaron a otras 10.000 hectáreas en la Ribera y la Safor.

El cierre del año estuvo marcado por un diciembre excepcionalmente lluvioso que terminó de agravar la situación. Los retrasos en la recolección por parte de algunos comercios, unidos al exceso de humedad, provocaron la pérdida de más de 75.000 toneladas de cítricos, especialmente de la variedad clemenules en Castellón, con un impacto económico estimado de 28 millones de euros.

Costes al alza y precios a la baja

En términos de rentabilidad, el balance también es negativo. Los agricultores perdieron 40 millones de euros porque los precios en origen no compensaron ni las mermas de cosecha ni el encarecimiento de los insumos. Según datos del Ministerio de Agricultura, los costes de producción aumentaron un 7% en el último año, con especial impacto de fertilizantes, fitosanitarios y maquinaria, mientras que los precios percibidos descendieron un 1%.

Los malos resultados se extendieron a numerosos cultivos y producciones ganaderas, entre ellos cítricos, uva para vino y cava, arroz, cebollas, patatas, sandía, algarrobas, olivar, cereales, trufa, porcino, ovino-caprino, cunicultura y apicultura.

Plagas, sanidad animal y fauna salvaje

Las plagas y enfermedades agrícolas y ganaderas causaron otras pérdidas de 60 millones de euros. En cítricos y caquis se consolidaron problemas como el trips de Sudáfrica, los ácaros y las moscas blancas; en almendro, la avispilla castigó especialmente al cultivo ecológico; y en arroz, el mayor brote de piricularia registrado hasta la fecha desplomó las producciones de variedades tradicionales como Bomba o Albufera.

En ganadería, 2025 fue un año especialmente complejo desde el punto de vista sanitario, con amenazas como la gripe aviar, la dermatosis nodular contagiosa, la lengua azul o la peste porcina africana, cuyo hallazgo en jabalíes en Cataluña ya provocó una caída de los precios del porcino a final de año.

A ello se suma el impacto creciente de la fauna salvaje. La superpoblación de jabalíes, conejos y otros ungulados generó pérdidas por valor de 60 millones, diez más que el año anterior, además de problemas de seguridad vial y de salud pública. Los robos en el campo se mantuvieron en niveles elevados, con daños estimados en 30 millones de euros, especialmente en aguacates, cítricos y aceitunas, así como en instalaciones de riego.

  • Imagen de archivo de un jabalí. -

Reconstrucción lenta y ayudas que no llegan a tiempo

La lenta recuperación tras la Dana continúa lastrando al sector. En la mayoría de los casos, los agricultores optaron por solicitar ayudas del Ministerio, peritadas por Tragsa, para acometer las reparaciones por sus propios medios. Sin embargo, la tardanza en el pago de las compensaciones y la exclusión de muchos afectados de los listados de beneficiarios han retrasado las obras durante meses.

Además, más de 300 hectáreas de cultivo situadas junto a cauces han pasado a Dominio Público Hidráulico, lo que las hace irrecuperables para la actividad agraria. AVA-ASAJA reclama al Ministerio para la Transición Ecológica una línea específica de ayudas que compense la pérdida de estas tierras y vuelve a insistir en la necesidad de ejecutar infraestructuras hidráulicas pendientes desde hace décadas para minimizar los efectos de futuras riadas.

Bruselas, acuerdos comerciales y una PAC en retroceso

AVA-ASAJA carga también contra las decisiones adoptadas en 2025 por la Comisión Europea, que, a su juicio, han sacrificado al sector agrario frente a otras prioridades. Entre ellas, la propuesta de una futura PAC con un recorte del 22% de las ayudas, la ampliación de las cuotas sin arancel a productos ucranianos como la miel (+583%) o los efectos de acuerdos comerciales con Estados Unidos, China y Mercosur.

Pese a que las exportaciones agroalimentarias valencianas crecieron un 7,9% en valor, las importaciones lo hicieron a un ritmo muy superior (+16,2%), intensificando la presión sobre los precios en origen. El sector agroalimentario evitó un saldo comercial negativo gracias a un superávit de 2.558 millones, pero AVA-ASAJA advierte de que esta tendencia es insostenible sin medidas de reciprocidad y control efectivo en frontera.

Más movilizaciones

De cara a 2026, la organización agraria anticipa un escenario de continuidad en las protestas para reclamar reciprocidad en las importaciones, simplificación burocrática y políticas agrarias que garanticen una rentabilidad digna. "El campo valenciano resiste, pero cada año con más dificultades", concluye AVA-ASAJA, que alerta de que sin cambios estructurales el abandono de explotaciones y la pérdida de tejido productivo seguirá acelerándose.

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