MADRID (EP). El Consejo de Ministros ha autorizado al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible a licitar, a través de Adif y con un valor estimado de 51,53 millones de euros (IVA no incluido), el contrato para el despliegue de la línea aérea de contacto en el tramo Teruel-Sagunto.
Estas obras, que abarcan casi 130 kilómetros de longitud, permitirán completar la electrificación a 25 kilovoltios (kV) del eje Zaragoza-Teruel-Sagunto, según explica en un comunicado el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.
Adif ya está adaptando los gálibos de 22 pasos superiores y nueve túneles a los parámetros de electrificación e instalando 9 sistemas de control, mando y señalización en las 15 estaciones del trayecto.
Estas actuaciones forman parte del plan director para la potenciación y modernización de este eje ferroviario estratégico entre los arcos mediterráneo y cantábrico, que cuenta con una inversión global superior a los 630 millones de euros.
El contrato licitado contempla trabajos de cimentación de postes y anclajes mediante excavación y hormigonado de macizos, el izado de postes y el tendido de hilos sustentador y de contacto. Asimismo, se montarán elementos como ménsulas, atirantados, equipos de compensación, aisladores o seccionadores, que recibirán alimentación de las subestaciones previstas en La Puebla de Valverde (Teruel) y Segorbe (Castellón).
De forma paralela, el administrador de infraestructuras ferroviarias avanza en la electrificación de los más de 180 kilómetros entre Teruel y Zaragoza, junto con las obras de adaptación de gálibos.
En este tramo continúan los trabajos para construir las subestaciones de Cariñena y Villafranca (Zaragoza), implantar nuevos dispositivos de control de tráfico y desarrollar un apartadero para trenes de 740 metros en Cella.
El plan director de la línea, de 311 kilómetros de longitud, busca reforzar la interoperabilidad y fiabilidad del eje, dotarlo de mayor capacidad e incrementar la velocidad de circulación. También impulsará el tráfico de mercancías al permitir una mayor carga por eje y crear apartaderos para trenes de 750 metros.
Por su parte, la electrificación evitará la emisión de unas 5.000 toneladas anuales de dióxido de carbono y el consumo de 2,1 millones de litros de diésel.