CASTELLÓ. Emprender en el medio rural no tiene como objetivo único ganar dinero. Es una iniciativa que va mucho más allá y que lleva implícita la creación de sinergias con otros negocios y proyectos de la zona o el compromiso de fortalecer el tejido social del municipio y de la comarca para poder evitar el fenómeno de la despoblación. Y, por encima de todo, en muchas ocasiones es sinónimo de proyecto de vida.
José Arenes y Alberto Valera lo tuvieron claro. Decidieron dejar sus trabajos en Valencia, donde el ritmo trepidante les absorbía y apostar por una ilusión, por un sueño, formar una familia e irse a vivir y a trabajar a un pueblo, al medio rural. Y ese no podía ser otro que El Toro, donde José tiene sus raíces, ya que su abuelo era oriundo de la localidad y era donde permanecían los recuerdos de su infancia. Tras un paso por México DF, desde donde ya diseñaron su proyecto, José y Alberto llegaron a El Toro con sus dos hijos, un niño y una niña, y se pusieron manos a la obra. Fue en 2022 cuando empezó a caminar el Complejo Agroturístico Peñaescabia "con paciencia, constancia y poco a poco", explica José.
En una extensión de unas 16 hectáreas, una parte propiedad de la familia de José, han desarrollado una cuadra y una pista olímpica de hípica para poder practicar este deporte con boxes para 10 caballos, campos de vid, de carrasca trufera y también un espacio donde han construido una cabaña destinada al turismo rural. Además, a finales de año ya tendrán construida la bodega Arenes para elaborar sus vinos, que les permitirá integrarse en la IGP Castelló y que "serà realidad gracias a los fondos leader que gestiona el GAL Palancia Mijares y que deberían ser más aprovechados por las personas de la comarca que quieran emprender en el medio rural”, comenta José, "ya que son una gran oportunidad".

Una de las patas de la empresa es la producción de vino, que va calando entre los habitantes de la comarca y que venden a restaurantes de la zona y en las distintas ferias que se organizan en la comarca". En estos momentos, dedicamos un 3,5 hectáreas al viñedo", según explica José, con las variedades verdejo -con la que elaboran el blanco-, y tempranillo -para los tintos-. "La idea es llegar a producir unas 10.000 botellas", asegura el gerente de la firma, "a pesar de que igual podríamos llegar a las 20.000, pero no es nuestro objetivo crecer tanto, ya que somos un negocio modesto y pequeño que solo queremos que nos permita vivir tranquilos". En este punto, José recuerda que en Valencia tenía varios despachos y se dedicaba a la administración de fincas, y trabajaba casi los 365 días del año, pero con el cambio de negocio y, sobre todo, de lugar de trabajo, "el nivel de vida, es decir, la calidad de vida es ahora muy superior y cualquier tarde de buen tiempo puedes estar con los pequeños y el resto de familias pasando la tarde en cualquier paraje naturales del término municipal", mantiene.
José explica que cuando llegaron al pueblo en 2022, tan solo habían 4 niños en edad escolar en el municipio, pero ahora la escuela ya tiene 16 niños más unos 5 que está previsto que lleguen para el próximo curso. Una cifra importante en un municipio de unos 280 habitantes. Su pasión por el pueblo se percibe en el entusiasmo con el que traslada sus palabras y en su manera de entender como se debe afrontar el día a día. "Nosotros animamos a que la gente venga a vivir y emprenda en nuestro municipio, porque hay posibilidades, poco a poco hemos ido recuperando servicios que se habían perdido, lo que propicia la creación de sinergias entre los negocios y, además, estamos muy bien comunicados, junto a la autovía".

Esa proximidad a la autovia que conecta Zaragoza con Valencia es una de las ventajas que tiene la localidad y que facilita la llegada a la cabaña rural que tiene el complejo enmedio de las fincas y terrenos de la empresa. "Está orientada a parejas y ubicada en un lugar donde nadie te va a molestar, rodeada de un paraje espectacular de viñedos, con vistas al Peñaescabia". Tiene 45 metros cuadrados y esta dotada con todas las comodidades, y en su mayoría los clientes y usuarios vienen de Valencia y Castellón. "Normalmente son estancias de fin de semana, pero ahora tenemos una reserva de dos semanas", comenta José.
La última pata del negocio es la cuadra y la hípica, donde la idea principal es centrarse en el pupilaje, es decir, atender el servicio de alojamiento y cuidado de caballos de otras personas, además de tener algún caballo disponible para realizar rutas por la zona, sobre todo, para los usuarios de la cabaña
La iniciativa de José y Alberto es un ejemplo de la defensa del entorno rural y sus posibilidades, pero que necesita de la cohesión de los habitantes de los pueblos. "Si nos ayudamos todos, los pueblos van mejor", concluye.