Entrevista

Comunitat Valenciana

Inmaculada Rodríguez-Piñero: "Europa perderá credibilidad internacional si Mercosur fracasa"

La exeurodiputada defiende la firma del acuerdo para frenar el expansionismo de Trump y trata de lanzar un mensaje tranquilizador al sector agrario: "las cláusulas de salvaguardia actuaban tarde, pero eso va a cambiar"

  • Inmaculada Rodríguez-Piñero, exeurodiputada por el PSOE.
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VALÈNCIA. La firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea y los países de Mercosur, que llevaba 25 años negociándose, llega en un momento de máxima tensión en el tablero geopolítico mundial. Para la exeurodiputada socialista Inmaculada Rodríguez-Piñero (1958) este tratado traspasa las fronteras del ámbito comercial y se convierte en un factor determinante para la posición de Europa en el nuevo orden mundial. En una entrevista a ValenciaPlaza desgrana las consecuencias de este pacto para el bloque europeo en general y también en términos económicos para la Comunitat Valenciana en particular.

-El debate sobre Mercosur se ha centrado especialmente en el sector agrario. Desde una perspectiva geopolítica, ¿qué representa realmente este acuerdo para la Unión Europea?

-Lo primero que hay que señalar es que el acuerdo con Mercosur es mucho más que un acuerdo comercial, especialmente en estos tiempos. Estamos viviendo lo que supone la política imperialista y colonialista de Trump, que considera América Latina su patio trasero. Esto nos lleva a una situación donde el orden internacional está en crisis y donde la incertidumbre y la inseguridad imperan en todas partes. Y eso es lo peor para la prosperidad, porque en entornos de incertidumbre te guardas, no inviertes y no creces.

En este contexto es más importante que nunca marcar diferencias con la política proteccionista y nacionalista de Trump. Frente a eso está la política europea de acuerdos comerciales basados en normas, en la defensa del multilateralismo y del comercio basado en reglas. Si no nos sometemos a lo que estamos viendo ahora: vaivenes arancelarios en función de los intereses políticos del más poderoso.

Este acuerdo representa que, frente a la ley del más fuerte, está la ley del más sensato y del más defensor de la paz y la estabilidad. Y es fundamental, porque lo que está en juego es la credibilidad de la Unión Europea ante terceros. Si después de 25 años de negociación no somos capaces de que un acuerdo con socios afines sea refrendado, ¿con quién va a poder negociar la Comisión Europea en el futuro?

-Usted plantea Mercosur casi como un contrapeso estratégico frente a Estados Unidos.

-Exactamente. Europa se ha dado cuenta, quizá demasiado tarde, de que necesita diversificar. No puedes depender de socios que no son fiables. Y desgraciadamente Estados Unidos, bajo la administración Trump, ha demostrado que no es un socio fiable. Latinoamérica es la región del mundo más parecida a la Unión Europea en cuanto a principios y valores. Y Mercosur y la UE juntos formarían la mayor zona de libre comercio del planeta: 730 millones de personas y la cuarta parte del PIB mundial. Sujeto, insisto, a un comercio basado en reglas y que defiende los estándares europeos sociales, laborales y medioambientales.

-El sector agrario valenciano teme especialmente la entrada de arroz y zumo de naranja en grandes cantidades que podrían hundir los precios, además de que alertan de la entrada de productos con sustancias prohibidas en la UE ¿Hasta qué punto están protegidos los ciudadanos europeos y el sector agrario?

-Entiendo perfectamente la preocupación del sector. Pero quiero lanzar un mensaje claro: no pueden entrar productos en la Unión Europea que no cumplan los altos estándares de seguridad alimentaria europeos. Eso no está en cuestión. Lo hemos visto con el tratado comercial con Canadá, que tanto se criticó. ¿Acaso aquí comemos carne hormonada procedente de ese país por haber firmado el acuerdo? No ha sido así. Además, por primera vez se ha conseguido algo fundamental con el acuerdo con Mercosur; que los cítricos y el arroz sean considerados productos sensibles dentro del acuerdo. Y esto es clave, porque les da un mecanismo de protección reforzado.

-¿En qué consiste exactamente ese mecanismo?

-Hasta ahora las cláusulas de salvaguardia eran lentas y llegaban tarde. Cuando actuaban, el daño ya estaba hecho. Pues bien, eso cambia completamente con Mercosur. El nuevo reglamento establece que si las importaciones de un producto sensible aumentan más de un 5% o si el precio baja más de un 5%, la Comisión Europea tiene un máximo de 21 días para aplicar medidas provisionales. Y en cuatro meses deben adoptarse medidas definitivas. Esto es exactamente lo que veníamos pidiendo desde hace años; unas cláusulas que actúen de manera inmediata y de oficio.

-¿Y qué va a hacer la Unión Europea para garantizar que se cumplan esos altos estándares de calidad?

-Los límites de residuos son exactamente iguales para todos los productos, vengan de donde vengan. Otra cosa es que alguien haga trampas. Eso puede pasar, como también pasa dentro de la propia UE. Pero no está permitido. Además, se ha acordado incrementar las inspecciones un 50% más de auditorías en origen en terceros países y un 33% más de controles en los puestos fronterizos de la UE. Esto es fundamental para que las cláusulas de salvaguardia funcionen. Porque si no inspeccionas, no detectas los problemas.

-Pero aún así esas inspecciones es complicado que cubran todas las importaciones. Actualmente sólo se inspecciona el 0,0082% de lo que entra en el mercado comunitario según los datos de la propia Comisión...

-Es cierto que hay que mejorar. Ellos tienen razón cuando dicen que hay que aumentar los controles. Y precisamente por eso este acuerdo incorpora ese refuerzo del 50% y del 33%. Además, se ha dado un paso histórico: la creación de una Agencia Europea de Aduanas, que servirá para homogeneizar inspecciones y sanciones en todos los puertos de Europa. Hasta ahora ocurría algo muy grave: un mismo producto podía recibir un código arancelario distinto según entrara por Rotterdam o por Irlanda y eso generaba auténticas distorsiones de competencia. Esto es algo que yo misma denuncié ante la Comisión tras recibir quejas de empresas. Con la nueva agencia se unificarán criterios, codificaciones y procedimientos. Es un cambio estructural.

-Uno de los miedos más repetidos es que las cláusulas de salvaguardia no sean eficaces o actúen cuando el daño ya está hecho.

-Lo entiendo, porque ha pasado antes. Pero precisamente por eso se ha cambiado todo el sistema. Insisto que ahora hay un seguimiento exhaustivo desde el primer momento de las importaciones de productos sensibles y hay plazos claros, con 21 días para medidas provisionales y cuatro meses para definitivas. Es un antes y un después respecto a acuerdos anteriores.

  • Inmaculada Rodríguez-Piñero, exeurodiputada por el PSOE. -

-En el caso del arroz, ¿qué impacto real puede tener la entrada desde Mercosur?

-Es importante dar datos concretos. Para el arroz se establece un contingente libre de arancel de 60.000 toneladas. Eso representa solo el 2% del consumo de arroz de toda la Unión Europea. El resto de importaciones seguirán pagando arancel. Por tanto, no es cierto que vaya a haber una avalancha incontrolada.

-También preocupa el solapamiento de campañas citrícolas.

-Si se produjera un solapamiento que provocara un aumento de importaciones superior al 5% o una caída de precios del 5%, se activarían automáticamente las cláusulas de salvaguardia. Esa es precisamente la garantía.

-¿Y qué ocurre con el zumo de naranja?

-Hay que diferenciar. La naranja como producto agrícola sí está protegida como producto sensible. El zumo industrial no, porque la UE no es productora relevante de zumo. Son dos mercados distintos.

-Más allá del sector agrario, ¿qué oportunidades ofrece Mercosur para la economía valenciana?

-Muchas, y creo que esto se ha explicado muy poco. Mercosur liberalizará el 91% de sus líneas arancelarias, mientras que la UE liberaliza el 95%. Pero partimos de situaciones muy distintas: Mercosur es hoy un mercado muy proteccionista. Algunos sectores clave para la Comunitat Valenciana se verán muy beneficiados son la automoción y componentes, ya que los coches pasarán del arancel actual del 35% al 0% y los componentes, del 14-15% al 0%. En cuanto al textil y calzado, tienen un arancel actual del 35% que se eliminará progresivamente en ocho y quince años, respectivamente. La maquinaria y equipos electrónicos tienen ahora un 20% de arancel, el vino tiene un 27%, el aceite de oliva, un 10%, y el turrón también un 10%. Todos estos productos con gran peso en la industria de la Comunitat Valenciana verán desaparecidos estos aranceles.​​ Estamos hablando de reducciones de costes enormes sin que las empresas tengan que hacer nada más que aprovechar el acuerdo.

-Los agricultores sostienen que es imposible competir con países que producen mucho más barato.

-No es exactamente así. Mercosur está en el hemisferio sur. Las temporadas son distintas. Tú no puedes comerte una naranja valenciana en junio, y ellos no pueden producir en nuestra temporada. Además, las exportaciones agrarias de la Comunitat a Mercosur ya han crecido un 9% en el último año, incluso con aranceles. Con aranceles más bajos, las oportunidades se multiplican. El problema de fondo del campo valenciano no es Mercosur, sino la falta de rentabilidad estructural y el minifundismo. Ahí hay que avanzar en fórmulas de gestión mancomunada, tecnificación y concentración de la producción.

-Francia se ha posicionado claramente en contra del acuerdo. ¿Qué le parece esa postura?

-Creo que Francia ha actuado por debilidad interna de Macron, presionado por la extrema derecha. Pero si eres europeísta tienes que pensar en el conjunto. Además, Francia tiene sectores que se van a ver muy beneficiados: el vino, el automóvil, la industria… No es coherente oponerse a un acuerdo que fortalece a Europa en su conjunto.

-¿Existe riesgo real de que el acuerdo no se ratifique?

-El proceso es largo. Ahora se firma políticamente, después hay revisión jurídica, traducciones a las 24 lenguas, debate en la Comisión de Comercio Internacional y finalmente votación en el Parlamento Europeo. Eso llevará meses, probablemente hasta después del verano. El Parlamento puede decir que no, pero yo confío en que salga adelante, porque Europa se juega mucho más que un acuerdo comercial; se juega su credibilidad internacional.

-¿Qué mensaje final trasladaría al sector agrario valenciano?

-Que conozcan bien el acuerdo. Que valoren todo lo que se ha conseguido gracias a sus propias reivindicaciones y huyan de los lugares comunes y vayan a la concreción de dónde está el problema y cómo se resuelve. Les pido que vean también las oportunidades. Europa necesita a sus agricultores, y este acuerdo, bien implementado, puede ser una palanca para reforzar su futuro.

 

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