VALÈNCIA. Las diputaciones provinciales son instituciones decimonónicas en su mayor parte financiadas por el Estado que gozan, generalmente, de cuantiosos presupuestos y buena solvencia económica. Esto provoca que sus presidentes ostenten una posición política interesante desde un punto de vista territorial, puesto que tienen el poder de decidir inversiones que son importantes y necesarias para muchos municipios, especialmente los medianos y pequeños.
Es por ello que los dirigentes al frente de estas corporaciones suelen gozar de un lugar preeminente en el escalafón orgánico. A menudo, especialmente en el PP, los presidentes de la diputación son, a su vez, líderes provinciales del partido, lo que les convierte en una suerte de barones con un peso generalmente importante en su formación y, en ocasiones, en un contrapoder de la dirección regional.
Esto se ha podido observar en la Comunitat Valenciana en muchas ocasiones. En su día, Carlos Fabra, presidente de la Diputación y líder provincial del PP, era una figura poderosa en el partido que, a menudo, podía ser díscolo con la cúpula regional, como ocurrió en la etapa de Eduardo Zaplana como presidente de la Generalitat.
Tampoco sintonizaba el presidente de la Diputación de Valencia (1999-2007) Fernando Giner, afín a Zaplana, cuando el jefe del Consell fue Francisco Camps; algo similar a lo que ocurrió posteriormente entre su sucesor, Alfonso Rus, y Alberto Fabra. O igualmente cuando el zaplanista José Joaquín Ripoll presidía la institución en Alicante (2003-2011) y estaba enfrentado al citado Camps.
Con estos antecedentes, no resulta extraña la brecha abierta en esta ocasión entre el actual presidente de la Diputación de Valencia, Vicente Mompó, y el presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, que últimamente se ha acentuado con las dudas surgidas sobre la candidatura todavía no confirmada de este último para las próximas elecciones autonómicas.
Así, Mompó, que con distintos movimientos ha evidenciado su deseo de situarse en la carrera como hipotético relevo de Pérez Llorca si Génova buscaba alternativa, ha dejado claro que confía en su fuerza como líder provincial y en el importante apoyo que aglutina de alcaldes y portavoces municipales. En cuanto al distanciamiento con el presidente de la Generalitat, fuentes populares apuntan al acercamiento de Pérez Llorca a la alcaldesa de València, María José Catalá, y a diversos compromisos internos incumplidos.

- Cena de inicio de curso político del PP. Foto: PPCV
Ahora bien, el contrapoder establecido por Mompó no siempre resulta fácil de mantener, tal y como les ocurrió a Giner o a Rus. Si Pérez Llorca es, como todo apunta, confirmado como candidato y consigue un buen resultado que le permita seguir como presidente de la Generalitat, habrá disipado dudas sobre su liderazgo e iniciará una etapa como jefe del Consell (y probablemente presidente del PPCV) de pleno derecho.
¿Será el momento de un ajuste de cuentas en el partido? Si el PP consigue retener la Diputación de Valencia —el resultado fue muy igualado en 2023— podría abrirse un debate sobre si Mompó debe seguir siendo presidente. Probablemente, el también alcalde de Gavarda gozaría de un apoyo mayoritario en la provincia, pero lo cierto es que la designación definitiva, más allá de que la dirección provincial y regional del PP puedan elevar una propuesta, pertenece concretamente al Comité Electoral Nacional. O lo que es lo mismo, es Génova quien tiene la última palabra y, no a todos en la cúpula del partido, les han convencido los movimientos protagonizados por Mompó en estos meses. Eso sí, fuentes populares aseguran de que el presidente de la Diputación tiene como aliado en Madrid al secretario general del PP, Miguel Tellado, que al mismo tiempo parece no sintonizar demasiado con Pérez Llorca, lo que le podría servir a Mompó para resistir en el caso de una ofensiva del presidente de la Generalitat.
El PSPV, un problema similar aunque más amortiguado
Tampoco entre los socialistas valencianos esta situación resulta extraña, si bien los contrapoderes en las corporaciones provinciales han sido menos vistosos o ruidosos, especialmente en los años en la oposición.
No obstante, probablemente el dirigente que con más claridad ha encarnado el rol de opositor interno de la actual líder del PSPV-PSOE, Diana Morant, ha sido el portavoz en la Diputación y secretario general de la provincia de Valencia, Carlos Fernández Bielsa.

- Bielsa, Morant y Raga tras las primarias de 2025. Foto: PSPV
De hecho, la también ministra trató de relevarle en el proceso provincial celebrado en 2025, impulsando —desde la sombra— una alternativa con el alcalde de Riba-roja, Robert Raga. Sin embargo, la victoria en las primarias de Bielsa por un puñado de votos truncó el plan de Morant y ha forzado una convivencia que, sólo en los últimos meses, con la proximidad de las elecciones, parece haberse normalizado a la espera de la elaboración de las candidaturas y la visita a las urnas.
Ahora bien, tampoco puede descartarse que, si se produce un resultado electoral que lleve a Diana Morant a ser presidenta de la Generalitat, la líder socialista decida impulsar a otro presidente de la Diputación —si también gobiernan esa institución— en vez de a Bielsa. En cuanto al procedimiento, es similar a cómo ocurre en el PP: la propuesta emana de la dirección provincial, después ratifica la nacional (PSPV) y finalmente la última palabra la tiene la cúpula federal del PSOE, es decir, Ferraz.