VALÈNCIA. Las empresas de la Comunitat Valenciana que operan en la zona de Oriente Medio afrontan el 2026 con un deterioro generalizado de sus indicadores de negocio. La rentabilidad esperada cae 23 puntos, del 68% al 45%, situándose por debajo de la media española (52%). A nivel de empleo, la expectativa de aumentar plantilla baja 20 puntos hasta el 41%, también por debajo del 57% registrado un año antes.
Así lo refleja la última edición del International Business Report (IBR), el informe elaborado por Grant Thornton, que analiza las expectativas y preocupaciones de las empresas del middle-market a escala global y nacional, basado en más de 400 encuestas a directivos de empresas de entre 50 y 3.000 trabajadores.
El deterioro de las previsiones de las empresas medianas valencianas está directamente relacionado con el impacto de la guerra de Irán. La preocupación por la inestabilidad geopolítica suma 12 puntos hasta el 38%, acumulando una subida de 20 puntos respecto al primer trimestre de 2025, cuando apenas el 18% de los directivos la señalaba como una amenaza relevante.
Las consecuencias del conflicto de Oriente Medio todavía son difíciles de calibrar para la empresa española, aunque la economía global muestra por el momento cierto aguante. El conflicto con Irán ha tenido un impacto directo en las expectativas empresariales durante el primer trimestre, especialmente por sus efectos sobre el comercio marítimo, los costes de las materias primas y los plazos de entrega. No obstante, el reciente acuerdo de paz anunciado por Estados Unidos e Irán y la reapertura prevista del estrecho de Ormuz podrían contribuir a reducir las tensiones logísticas.
La OCDE acaba de revisar al alza la previsión de crecimiento de España, del 2,1% al 2,2%. Por su parte, el análisis elaborado por Oxford Economics para Grant Thornton en el marco del IBR apuntaba a una reactivación del tráfico en el Estrecho de Ormuz como un factor clave para la mejora de las perspectivas.

La inflación, aún así, concentra una preocupación creciente: la previsión apunta a una subida global de precios del 4% para 2026, siete décimas más que antes del estallido de la guerra. Europa, según el mismo informe, será una de las regiones más vulnerables al encarecimiento energético y a las disrupciones logísticas, aunque el nuevo escenario abierto por el acuerdo podría moderar estas presiones.
Impacto de la regulación
Pese al nuevo foco de preocupación que supone la situación de Oriente Medio, la empresa valenciana mantiene como principal barrera a su crecimiento el exceso de regulación y la burocracia. Este indicador escala 17 puntos en el primer trimestre, hasta alcanzar al 55% de los directivos, convirtiéndose en la primera barrera al crecimiento para las empresas valencianas. y en el dato más elevado de las cuatro comunidades autónomas analizadas.
Le sigue de cerca la preocupación por los costes laborales, que sube 16 puntos hasta el 45%, en línea con la media nacional, y los costes de las materias primas, que alcanzan el 52%, frente al 46% de España, impulsados por las disrupciones logísticas derivadas del conflicto de Oriente Medio. Los costes de envío y los plazos de entrega preocupan ya al 41% de los directivos valencianos, 8 puntos por encima de la media española, reflejo directo de la parálisis del comercio marítimo en la región.
Debilidad exterior
A nivel exterior, la previsión de aumentar exportaciones se mantiene en el 34%, prácticamente sin variación respecto al trimestre anterior pero 7 puntos por debajo de la media española (41%), en una región cuya actividad exterior ha perdido más de 20 puntos desde el primer trimestre de 2025, según señala el documento.
Los ingresos procedentes de mercados no domésticos los prevé aumentar solo el 31% de las empresas valencianas, frente al 39% de la media española y muy lejos del 52% registrado el trimestre anterior. Por su parte, el número de países a los que exportar refleja la misma tendencia: solo el 28% prevé ampliar mercados, frente al 34% de España y 11 puntos menos que en el trimestre anterior, lo que apunta a una retracción del perímetro exterior de las empresas valencianas que va más allá de la coyuntura geopolítica.