La otra cara de la electrificación: talleres de coches sin formación ni inversión para adaptarse

Comunitat Valenciana

Los cerca de 700 negocios de la provincia afrontan esta doble presión que está impidiendo la revisión de los vehículos y largas lista de espera y

  • Taller de coches.
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VALÈNCIA. La electrificación que está transformando el sector de la automoción no solo exige una reconversión de las propias empresas fabricantes, sino también de todo el ecosistema que gira a su alrededor. La presión, además, no procede únicamente de la evolución de la demanda, sino también de la capacidad de la industria y de los distintos actores que la integran para aclimatarse a este nuevo contexto. Esta adaptación a las nuevas tecnologías es, precisamente, uno de los principales problemas a los que se enfrentan los cerca de 700 talleres de reparación de coches en la provincia de Valencia.

Por un lado, padecen una dificultad común a muchos sectores: la falta de personal cualificado y de relevo generacional. Y, por otro, la rápida transformación del automóvil les obliga a acometer importantes inversiones en formación, utillaje, maquinaria y nuevas instalaciones para poder reparar y mantener los nuevos vehículos eléctricos e híbridos. Una doble tensión que está poniendo en riesgo la viabilidad y rentabilidad de muchos de estos negocios para poder responder a las nuevas demandas del mercado.

"Estamos asistiendo al cierre de talleres y a un incremento de las listas de espera, que en algunos casos alcanzan entre tres y cuatro meses, debido a la falta de personal cualificado y a la ausencia de relevo generacional. Esta situación se agrava con la llegada de nuevas tecnologías y el crecimiento de los vehículos eléctricos e híbridos, que exigen un alto nivel de formación y especialización, además de una importante inversión en utillaje y maquinaria", avisa Fernando Valle, presidente de la Asociación de Talleres de Reparación de Vehículos de la Provincia de Valencia (Fevauto). 

Y es que el avance de los vehículos eléctricos, híbridos e híbridos enchufables obliga a los establecimientos independientes a invertir en maquinaria, adaptar sus instalaciones y formar a sus trabajadores para poder intervenir en vehículos con sistemas de alta tensión. "Un coche eléctrico o híbrido no puede abordarse con los mismos procedimientos que uno de combustión: los trabajadores necesitan formación específica para manipular baterías y sistemas de alta tensión y los talleres deben disponer de equipamiento y espacios adecuados y hoy por hoy la mayoría no los tiene", explica.

El problema es que esas inversiones requieren de importantes sumas de dinero que pequeños negocios como son muchos talleres independientes no pueden asumir sin apoyo de la administración. Solo los equipos destinados a trabajar con seguridad sobre estos modelos pueden suponer entre 5.000 y 6.000 euros, según las estimaciones del sector. A ello se suman elevadores con mayor capacidad de carga, utillaje específico para manipular baterías, equipos informáticos para desconectar los sistemas eléctricos y adaptar las instalaciones a los nuevos protocolos de prevención de riesgos laborales.

La dificultad es especialmente acusada en un sector formado mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas, con talleres que cuentan con plantillas muy reducidas. Para estos negocios, la adaptación no supone únicamente adquirir una nueva herramienta, sino asumir de forma simultánea importantes inversiones que pueden poner en peligro su viabilidad.

Además, los vehículos eléctricos incorporan baterías que pueden alcanzar un peso considerable, lo que obliga también a disponer de elevadores capaces de soportar cargas superiores de entre 4.00o y 5.000 kilos. El taller debe contar además con zonas delimitadas y aisladas para trabajar con estos vehículos, equipos de protección y elementos específicos de prevención.

Seguridad y la formación específica

Otra cuestión relevante es la formación específica. "Si no nos enseñan cómo desconectar correctamente un vehículo eléctrico, podemos llevarnos una sacudida. Hablamos de sistemas de alto voltaje y, si no se siguen los procedimientos adecuados, el riesgo es real. Muchos profesionales no se atreven a trabajar con vehículos eléctricos porque no han recibido la formación necesaria. Nosotros estamos acostumbrados a trabajar con soldadura y otros procedimientos, pero esto requiere una preparación específica", insiste el presidente de Fevauto.

Y es que una batería dañada puede presentar riesgos que no son visibles a simple vista, por lo que los profesionales deben aplicar protocolos específicos y, en determinados casos, mantener el vehículo aislado durante un periodo de cuarentena antes de introducirlo en las instalaciones porque puede arder. "Si las baterías están colapsadas o dañadas, existe el riesgo de que se produzca un incendio de forma repentina. Por eso, es necesario seguir protocolos específicos, como mantener el vehículo en cuarentena durante 48 horas y alejado de edificaciones. Mucha gente desconoce estas medidas, pero es fundamental cumplirlas para evitar accidentes. Ya se han dado casos de incendios relacionados con vehículos eléctricos", subraya.

Por tanto, más allá de la necesidad de ayudas, el sector alerta también de la falta de formación especializada para los talleres independientes. Las consecuencias de este problema ya son una realidad: algunos negocios prefieren no asumir reparaciones sobre este tipo de vehículos por la falta de medios y conocimientos. Una carga de trabajo que están asumiendo los concesionarios oficiales que empiezan a afrontar una creciente presión por el volumen de actividad, con plazos de espera que pueden alcanzar los dos o tres meses en determinados casos.

  • Vehículos de ocasión en un concesionario. -

"Hace cinco años, el vehículo eléctrico apenas representaba un porcentaje mínimo del parque y no suponía un problema, pero la situación está cambiando rápidamente, con una mayor presencia y nuevos fabricantes. El sector de la automoción se encuentra en un proceso de transformación, modernización y adaptación de sus infraestructuras y, para afrontar este cambio se necesita formación, utillaje específico e inversión", sostiene.

Ayudas en formación e inversiones

No obstante, Valle remarca que la situación todavía puede reconducirse porque, de momento, la mayor parte del parque automovilístico en España continúa siendo de combustión, pero debe hacerse sin demoras. La previsión es que el peso de las nuevas tecnologías siga aumentando durante los próximos años. "Ahora todavía estamos a tiempo de adaptarnos, pero dentro de tres o cuatro años el problema puede ser mucho mayor", avisa.

Por ello, el sector reclama apoyo para la reconversión de los talleres y la adaptación de las instalaciones a través de la adquisición de equipamiento y maquinaria, así como para poder acometer mejoras en la prevención de riesgos laborales. Pero también para poder financiar la formación y especialización de los trabajadores. "Las administraciones deberían acompañar esta transformación con programas de apoyo que permitan a los talleres independientes afrontar las inversiones sin que el coste termine expulsando a los pequeños negocios del mercado", insiste Valle.

El objetivo, sostiene, no es solo garantizar la supervivencia de estos espacios, sino evitar que la reparación de los nuevos vehículos quede concentrada exclusivamente en los concesionarios oficiales y asegurar que los usuarios sigan disponiendo de una oferta amplia para reparar y mantener sus vehículos.

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