La soledad del líder: los dudosos compañeros de viaje de Pérez Llorca y de Morant

Análisis

Comunitat Valenciana

  • Morant junto a la dirección del PSPV este jueves y, abajo, Mompó, Feijóo y Pérez Llorca.
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VALÈNCIA. Al igual que ocurre con las estrellas futbolísticas o con artistas famosos, los líderes políticos suelen verse rodeados de colaboradores, admiradores y acérrimos seguidores que en algunos casos —generalmente pocos— permanecen contra viento y marea, y en otros desaparecen o se alejan cuando llega la debilidad o la caída en desgracia del máximo responsable.

Al mismo tiempo, el líder forja también amistades o alianzas con dirigentes de peso que también están sujetos a fluctuaciones, pero que normalmente se mantienen en rango de apoyo y colaboración hasta que llega el momento de luchar por el relevo.

Sobre esto, la fortaleza de un líder —que en política suele estar sujeta principalmente al dictado de la victoria electoral y la capacidad de gobernar— también se mide en la solidez del apoyo en su entorno y la lealtad que desprenden los cargos con poder orgánico y territorial.

En este punto, los dos principales partidos de la Comunitat Valenciana, PPCV y PSPV, están capitaneados en la actualidad por dos líderes que parecen estar pendientes de una reválida, una interinidad temporal que también se percibe en la actitud de otros dirigentes de peso que los rodean.

En el caso del presidente de la Generalitat y responsable de la gestora del PPCV, Juanfran Pérez Llorca, posee un círculo de colaboradores sólido que, en muchos casos, proviene de su anterior etapa como alcalde de Finestrat y secretario general del partido. Sin embargo, no parece gozar de ese mismo respaldo y confianza por parte de muchos cargos de alto rango de la formación popular en la Comunitat.

  • Mompó, Catalá y Pérez Llorca, juntos en un acto. Foto: KIKE TABERNER

Esta misma semana se ha podido comprobar la tensión existente entre Pérez Llorca y el presidente de la Diputación y líder del PP de Valencia, Vicente Mompó, que desde hace meses parece dispuesto a ser candidato a la Generalitat si Génova profundiza en sus dudas sobre la designación del jefe del Consell. Más allá que el trato pueda ser cordial en público, los movimientos de Mompó, que ostenta un fuerte apoyo territorial en la provincia, denotan una clara intención de ser la oposición interna de Pérez Llorca.

Para el presidente de la Generalitat tampoco parece un gran aliado el alcalde de Alicante, Luis Barcala, que, además de haber estrechado su relación con Mompó, se ha permitido incluso alguna crítica pública a Pérez Llorca en los últimos meses. De la misma manera, la líder del PP de Castellón, Marta Barrachina, está considerada una aliada de Mompó: de hecho, como detalle, se les pudo ver juntos el pasado jueves en la entrada de Toros y Caballos de Segorbe, un día después de que hubiera acudido Pérez Llorca.

Otra referente del PPCV es la alcaldesa de València, María José Catalá. La relación con el presidente de la Generalitat es correcta, pese a que en el pasado, cuando Pérez Llorca era número dos de Carlos Mazón, existió tensión entre esos grupos. En cualquier caso, la sintonía parece circunscribirse únicamente al interés mutuo de que las siglas funcionen en las urnas, no a una relación personal que implique una lealtad más allá de las obligaciones partidistas. Por si fuera poco, algunas fuentes creen que el eurodiputado y miembro de la dirección nacional del PP, Esteban González Pons, cercano a Catalá, también maniobra en ocasiones en Madrid no precisamente a favor de Pérez Llorca. 

A ello hay que unir que el Consell que rodea al presidente de la Generalitat, aunque está formado en algunos casos por dirigentes muy próximos al líder como José Antonio Rovira (Hacienda), Marian Cano (Industria) o Marciano Gómez (Sanidad), no es un ejecutivo con peso orgánico excesivamente destacado en el PPCV. Por contra, la vicepresidenta Susana Camarero, bien conectada en Madrid, tampoco es una dirigente que goce de la máxima confianza de Pérez Llorca.

Morant, ministra y candidata, pero también con dudas sobre su entorno

Por su parte, la secretaria general del PSPV-PSOE y ministra, Diana Morant, también goza de un liderazgo más cuestionado de lo que podría parecer. Es cierto que, a diferencia de Pérez Llorca, la dirigente ha atravesado dos procesos congresuales en los que ha resultado elegida, pero si se inspecciona su entorno de 'pesos pesados' del partido, también se desliza cierta inseguridad sobre sus apoyos reales.

Así, a Morant suele verse acompañada del ministro de Hacienda, Arcadi España, y de la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, sin duda dos de los referentes socialistas valencianos del momento. No obstante, no son pocos los que consideran que estas alianzas son meramente circunstanciales y no obedecen a una lealtad probada ni consolidada en el tiempo ni en situaciones verdaderamente delicadas.

En este sentido, fuentes socialistas recuerdan la reciente visita del ministro a Mislata, donde es alcalde Carlos Fernández Bielsa, probablemente el dirigente que ha encarnado en los últimos tiempos la oposición interna más clara hacia Morant, aunque ahora se haya firmado una tregua temporal. La líder trató de desplazarle, tras varios rifirrafes, del liderazgo provincial de Valencia impulsando en su lugar al alcalde de Riba-roja, Robert Raga, pero este último no pudo ganar las primarias por un escaso margen de votos.

Así, pese a que Arcadi España suele aparecer como un estrecho colaborador de Morant, hay quien ve este apoyo un respaldo coyuntural —ambos se enclavan en el 'sanchismo'— que puede volatilizarse en cualquier momento o incluso dirigirse justamente a la otra orilla de la formación socialista si la líder del PSPV no accede a la Presidencia de la Generalitat.

  • De izquierda a derecha: Ximo Puig, Pilar Bernabé, Diana Morant, Arcadi España, Ángel Víctor Torres y Joan Lerma. Foto: EFE / ANA ESCOBAR

Una sensación similar perciben algunos dirigentes respecto a la candidata a la Alcaldía de València, Pilar Bernabé, quien conforma ticket electoral con Morant para las elecciones. Aunque la relación es buena, también se han percibido gestos de aproximación con el sector de Fernández Bielsa por parte de la delegada del Gobierno, lo que parece indicar que existe una intención de preparar el día después de las elecciones por si se produce un descalabro electoral por parte de la ministra.

De esta manera, Perez Llorca y Morant tienen en común que, a día de hoy, ostentan un liderazgo en cierto modo 'prestado' hasta la siguiente cita electoral. Aunque esto no resulta extraño en política, dado que todos los grandes candidatos se someten a un decisivo examen en las urnas, resulta llamativo las dudas que se perciben en sus respectivos entorno, especialmente entre compañeros que poseen un peso específico político u orgánico. En ambos casos, la única fórmula mágica para resolver dudas es conquistar la Generalitat.

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