Matilde Pérez, primera alcaldesa de España en 1924: la líder social que modernizó Quatretondeta

Alcoy - El Comtat

La obra 'Matilde Pérez Mollá. La primera alcaldesa. 1924–1930', escrita por su tataranieta María Senent Conesa, profundiza en la mujer detrás del cargo y en su vida familiar. El nombramiento como alcaldesa vino a poner nombre a lo que ya venía haciendo: cuidar de sus vecinos, mejorando su vida y su población natal

  • La autora del libro, en el centro, junto a familiares y autoridades.
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ALCOY. Matilde Pérez Mollá ha pasado a la historia por ser la primera alcaldesa de España, cargo al que accedió en 1924 en su población natal, Quatretondeta, en la comarca del Comtat en la provincia de Alicante. Llegó a la alcaldía el 27 de octubre de 1924, durante la dictadura de Primo de Rivera, y permaneció al frente del Ayuntamiento hasta 1930. 

Su mandato quedó ligado a mejoras decisivas para el municipio, que lo modernizó estructuralmente, destacando la llegada de la electricidad y la carretera de conexión con Gorga, separadas por unos cinco kilómetros, lo que evitó el aislamiento. Además, su actividad educativa, cultural y asistencial la convirtieron en una líder social, permitiendo comprender también el lugar que ocupó en la vida cotidiana de sus vecinos.

Porque, si un líder social es una persona que trabaja por el bienestar de una comunidad, impulsando proyectos que beneficien a la mayoría, e implicándose en conseguir derechos para la población, ahí podemos encontrar a Matilde Pérez. Una mujer que enseñó a leer a obreros y campesinos, "que el campo sea su casa, no su cárcel", decía, y que creó un grupo de teatro, enseñó a bordar el ajuar… "Era una mujer que quería transformar su entorno, que buscaba ayudar a los demás para mejorar la vida de esas personas", como apunta su tataranieta,  María Senent Conesa, autora del libro 'Matilde Pérez Mollá. La primera alcaldesa. 1924–1930', una obra que reúne memoria familiar e investigación histórica para acercar al público su trayectoria y su vida personal.

Una edición que fue presentada en la tarde de este viernes en Quatretondeta, en presencia de familiares, como las biznietas de la alcaldesa, Marta y Matilde, amigos de la familia  y vecinos de la población, junto al historiador Jordi Ortiz, que condujo el acto, al alcalde, Alejandro Montava, y la que fuera alcaldesa en 2004, María Magdalena Chiquillo, cuando se celebró un homenaje con motivo de cumplirse 80 años de ese momento histórico, dedicándole una calle y colocando una placa conmemorativa en la fachada de su casa natal.

  • La autora del libro, María Senent Conesa, tataranieta de la primera alcaldesa, junto al historiador Jordi Ortiz.

El vínculo entre autora y protagonista aporta una mirada cercana a una mujer cuyo nombre suele recordarse por el hito de haber sido la primera en ocupar una alcaldía en España, si bien el libro permite conocer también su entorno familiar, las experiencias que marcaron su carácter y la relación que construyó con Quatretondeta. Los recuerdos transmitidos entre generaciones se ponen en diálogo con documentos, archivos y prensa para reconstruir esa biografía.

Nacida en 1857 en el seno de una familia adinerada, se casó con el alcoyano Rafael Blanes, a quien su profesión de notario les llevo a Cartagena, donde se trasladaron. Se involucró en toda clase de actividades solidarias y enseñó a leer y a escribir a obreros, "tenía la vocación de servicio público y siempre repetía que la educación y la cultura eran las mejores herramientas que se podía tener para avanzar", señala su tataranieta.

Aunque siempre había mantenido contacto con Quatretondeta, convirtiéndose durante años en el lugar donde pasar las vacaciones estivales y navideñas, fue en 1914, tras la jubilación de su esposo, cuando regresaron para vivir, enviudando unos meses después. Matilde se mantuvo centrada en enseñar a sus vecinos a leer y escribir, con una población de 500 habitantes -actualmente hay censadas 130 personas- en la que el 80% eran analfabetos, como también daba clases de coser, bordar, tocar el piano...

Porque en unos años en que se discutía hasta dónde podía llegar la mujer, ella llevaba tiempo pensando por sí misma y luchando por el bienestar de sus vecinos y de su pueblo natal.

  • Vecinos y amigos de la familia han compartido la presentación del libro.

Su llegada a la Alcaldía estuvo rodeada de una suma de circunstancias. En marzo de 1924 una reforma legal permitía por primera vez que determinadas mujeres pudieran formar parte del censo electoral y ser elegidas. Esas mujeres debían ser mayores de 25 años, emancipadas o viudas y ser cabeza de familia, Y hasta ahí cumplía los requisitos. A esto se sumó la dimisión en bloque de la corporación municipal, siendo el gobernador civil y militar de la provincia, Cristino Bermúdez de Castro, quien nombró a los integrantes de la nueva corporación.

"Matilde ya ejercía aquel liderazgo antes de recibir oficialmente el cargo. Su capacidad para mediar, ayudar y organizar había construido una legitimidad que no necesitaba decretos. El nombramiento simplemente puso nombre a algo que ya existía y quizá ahí reside lo más importante de toda esta historia. Porque en una época en la que las mujeres apenas encontraban espacio en la vida pública, ella se convirtió en una especie de adelanto silencioso de lo que estaba por venir", como se recoge en la obra presentada, en la que también se indica que todo ello fue "no mediante una ruptura espectacular. Sino a través de una presencia firme, natural e inevitable".

La gestión política no le llevó solo a impulsar caminos y mejorar las comunicaciones, sino que también estuvo preocupada por las necesidades más básicas de sus vecinos: la sanidad, la educación, el abastecimiento de agua y la protección de la economía local, que dependía casi por completo de la agricultura y la ganadería, señala su tataranieta. Porque, como explicaba el historiador Jordi Ortiz, fue una mujer con un importante "liderazgo social, empática y generosa".

Con 'Matilde Pérez Mollá. La primera alcaldesa. 1924–1930', su tataranieta ha querido recuperar a la persona más allá de la alcaldesa.

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