Tres de cada diez empleos valencianos ya están en riesgo por la inteligencia artificial

Comunitat Valenciana

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VALÈNCIA. Trabajadores administrativos, financieros, informáticos y profesiones como la abogacía se encuentran entre las ocupaciones más vulnerables al impacto de la inteligencia artificial. En el caso de la Comunitat Valenciana esto se traduce a una cifra significativa. Casi tres de cada diez empleos valencianos se encuentran en riesgo de transformación por la tan temida (y codiciada) IA generativa. 

Así se desprende del informe elaborado por Fedea, cuyos datos posicionan al mercado laboral valenciano en el séptimo lugar del ranking autonómico en cuanto a grado de exposición a la inteligencia artificial. En concreto, el 29% de los trabajadores valencianos están en ocupaciones situadas en el cuartil de mayor exposición potencial a la IA generativa, lo que se traduce a una cifra de cerca de 700.000 empleados de la Comunitat Valenciana si se cruza con los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA). 

El indicador utilizado por Fedea no mide únicamente qué empleos pueden ser sustituidos directamente por una herramienta de inteligencia artificial, sino que clasifica las ocupaciones en función de las tareas que las componen y de su potencial de exposición a las capacidades actuales de la IA generativa. El estudio, elaborado a partir del índice de exposición ocupacional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y NASK y adaptado a la clasificación española de ocupaciones, advierte además de que una mayor exposición no equivale necesariamente a la desaparición del puesto de trabajo. En muchos casos, el efecto más probable es la transformación de las tareas que desempeñan los trabajadores.

La fotografía territorial sitúa a la Comunitat Valenciana en una posición intermedia-alta. El 29,36% de sus ocupados se encuentra en el cuarto cuartil (Q4), el grupo de ocupaciones con los valores más elevados del índice. Por comunidades autónomas, la Comunitat ocupa el octavo puesto, por detrás de Madrid, Cataluña, País Vasco, Canarias, Baleares y Galicia. En el extremo contrario se encuentran Extremadura y Murcia, con un 23,60% y un 24,69%, respectivamente.

La distancia con Madrid es considerable. La comunidad madrileña encabeza la clasificación, con un 40,65% de sus ocupados en el grupo de mayor exposición, seguida de Cataluña, con un 36,31%, y País Vasco, con un 31,71%. La Comunitat Valenciana se sitúa en el 29,36%, ligeramente por encima de Asturias (29,01%) y Cantabria (27,53%).

Más allá de la distribución territorial, el informe constata que el impacto potencial de la IA no es homogéneo entre los trabajadores. Las ocupaciones administrativas, financieras, informáticas y profesionales son las que presentan mayores niveles de exposición, mientras que las vinculadas a trabajos manuales, especialmente las relacionadas con la construcción y el sector primario, registran niveles considerablemente inferiores.

El nivel educativo también marca una diferencia importante. Más del 40% de las personas empleadas con estudios superiores trabaja en ocupaciones situadas en el cuartil de mayor exposición, frente a alrededor del 15% entre quienes tienen estudios de ESO o inferiores. En el otro extremo, casi la mitad de estos últimos trabajadores se concentra en ocupaciones situadas en el primer cuartil, el de menor exposición.

La edad introduce otra diferencia, aunque menos lineal. Los trabajadores de entre 25 y 34 años presentan la mayor exposición media y la mayor concentración del empleo en ocupaciones del grupo superior, mientras que los menores de 25 años son los menos expuestos. A partir de los 35 años, la exposición media disminuye moderadamente con la edad.

Por actividades económicas también existen diferencias. Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), las actividades financieras y de seguros y las inmobiliarias presentan los niveles más elevados, mientras que agricultura, hostelería y actividades de los hogares se sitúan en el extremo opuesto.

El informe pone el foco además en las personas que se incorporan al mercado laboral. En 2025, el número de nuevos entrantes superó los 2,2 millones, el máximo de la serie analizada, impulsado principalmente por la inmigración. Sin embargo, las ocupaciones a las que acceden unos y otros son diferentes: entre quienes entran al mercado laboral después de finalizar sus estudios, la creación de empleo se concentra especialmente en ocupaciones que actualmente presentan una elevada exposición a la IA, mientras que entre quienes llegan a España después de haber completado sus estudios en el extranjero predominan las ocupaciones con menor exposición.

De momento, el informe no encuentra una relación negativa entre la exposición potencial a la IA y la creación de empleo. Desde 2022, el empleo ha aumentado en los cuatro grupos de exposición y las ocupaciones del grupo superior han crecido incluso por encima del conjunto del empleo. La proporción de trabajadores en ese cuartil se mantiene en algo más del 30% en el conjunto de España.

Fedea subraya, no obstante, que estos resultados son descriptivos y no permiten identificar un efecto causal de la inteligencia artificial sobre el empleo. Es decir, el hecho de que una ocupación tenga un elevado potencial de exposición a la IA no permite concluir por sí solo que vaya a perder puestos de trabajo.

La evolución de los trabajadores más jóvenes sí empieza a ofrecer algunas señales que el informe considera relevantes. La evidencia internacional analizada apunta a posibles efectos sobre las oportunidades de entrada al mercado laboral en determinados colectivos, especialmente en puestos junior, aunque los resultados todavía no ofrecen un diagnóstico uniforme.

En España, los autores no observan hasta 2025 un peor comportamiento agregado del empleo en las ocupaciones más expuestas ni un desplazamiento evidente de los nuevos trabajadores hacia empleos menos expuestos. Sí apuntan, sin embargo, a algunos ajustes en segmentos concretos. Entre ellos citan un informe de Fundación CYD, DigitalES e InfoJobs según el cual las ofertas para programadores junior descendieron un 33% entre 2025 y 2026, mientras aumentaba la demanda de perfiles relacionados con el desarrollo y la integración de inteligencia artificial.

La conclusión del estudio, por tanto, dibuja un mercado laboral en el que la IA todavía no se traduce en una destrucción generalizada de empleo, pero sí empieza a modificar las tareas y las oportunidades asociadas a determinadas ocupaciones. La Comunitat Valenciana parte en este proceso con casi tres de cada diez ocupados en empleos situados en el grupo de mayor exposición potencial a la tecnología.

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