Comunitat Valenciana

Un senador de Vox 'compra' uno de los argumentos clave de la CHJ en la Dana

  • El senador de Vox Fernando Carbonell
Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

VALÈNCIA. "Evidentemente, usted sabe mucho mejor que yo que avisar por caudal en barrancos rápidos llega tarde, porque si llueve mucho el caudal puede subir rápidamente o bajar rápidamente". La afirmación, realizada por el senador de Vox Fernando Carbonell, es casualmente uno de los argumentos clave sostenidos por la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) para defender su actuación en la fatídica jornada de la Dana, que acabó con 230 fallecidos en la provincia de Valencia, la mayoría cerca del barranco del Poyo.

El organismo de cuenca viene sosteniendo desde que se produjo la catástrofe precisamente que los datos esenciales a los que hay que atender para la gestión de una emergencia por lluvias torrenciales son los que recogen los pluviómetros. Esas precipitaciones, ha insistido el ente que preside Miguel Polo, son la que luego se transformarán en escorrentía y finalmente en caudal, por lo que basarse exclusivamente en los datos de caudal es poco efectivo para actuar ante posibles avenidas, especialmente en cauces y barrancos de gran pendiente y corto recorrido, como los que hay en la cuenca mediterránea.

Por todo ello que sorprendiera especialmente la intervención del senador voxista en la comparecencia de Polo ante la comisión de investigación de la Cámara Alta, donde Carbonell le preguntó precisamente por si hubo un "intervalo significativo entre disponer de información y comunicarla por correo", justo antes de exponer precisamente que lo más útil es la información pluviométrica y no de caudal.

En ese sentido, cabe recordar, como expuso también el senador del PP Luis Santamaría, que entre las 16.13h -cuando el organismo avisó de que el caudal había bajado en el Poyo- y las 18.43h -cuando el caudal llegaba a los 1.600 metros cúbicos por segundo-, la CHJ remitió una docena de avisos por datos pluviométricos procedentes de sus tres medidores: uno en Chiva, otro en Riba-roja y un tercero en Real de Montroy, que pese a estar situado en la cuenca del Magro también computa para la rambla del Poyo porque calcula la precipitación de toda el área.

El presidente de la CHJ respondió que "precisamente por eso, el Plan Especial de Inundaciones, hace referencia a que la primera obligación del centro de coordinación de emergencias es la interpretación de los datos de lluvia y la valoración de los umbrales de lluvia". Así, recordó los correos enviados automáticamente por superación de umbrales de precipitación, que "además creció de forma exponencial y eso fue precisamente la causa de la catástrofe".

  • El presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar, Miguel Polo -

El senador de Vox le preguntó si existe algún protocolo para "avisar antes basándose solo en estas lluvias intensas y torrenciales", por lo que Polo explicó que el protocolo es un sistema de avisos automáticos por superación de umbrales cada hora y cada cuatro horas, que "tienen dos significados distintos".

Ya en su declaración como testigo ante la jueza de la Dana, el presidente del organismo de cuenca expuso que los sensores de lluvia sirven precisamente para "poder comprobar que se inicia la escorrentía". Así, un aviso se hace cuando se superan los 30 ml. por hora porque "los primeros 20 o 30 litros que caen de lluvia se infiltran en el terreno pero a partir de ahí es cuando va a empezar la escorrentía", según dijo. El primer aviso, por tanto, advierte de eso, de que "puede comenzar la escorrentía".

El segundo umbral es el de 50 ml. en cuatro horas, y tiene un significado diferente porque en la cuenca del Júcar, el tiempo que tarda la gota más alejada de la cuenca en llegar al punto de control son 4 horas, por lo que ese es el tiempo que tardará en producirse el caudal máximo desde que se registra la lluvia por un pluviómetro. "A partir de ahora, los caudales van a empezar a crecer", es lo que implica este tipo de aviso.

En ese sentido, Polo aseguró ante la magistrada que aunque hay sensores de caudal en barrancos, su información no puede ser para gestionar una emergencia porque siempre se va a llegar tarde". "Quien ha hecho esto lo sabe", llegó a declarar, para insistir en que "esto se viene haciendo así desde el primer plan de inundaciones del 98" y que "la CHJ siempre mantuvo esa postura". De manera que, abundó el responsable de la CHJ, "la funcionalida de los aforos en una situación de emergencia" aportan información útil en "grandes ríos" pero no pequeños barrancos rápidos.

El tardío aviso del caudal

Todo ello no quita el silencio que hubo por parte del organismo de cuenca en cuanto a la superación de umbrales de caudal y que no fuera hasta als 18.43h, cuando enviara un correo advirtiendo de la crecida súbita. Para entonces, el flujo de agua que pasaba por el sensor del barranco del Poyo, a la altura de Riba-roja, superaba en diez veces el umbral máximo que obliga a la CHJ a avisar, según figura en su propio protocolo. Sin embargo, Polo se sustenta solo en los avisos pluviométricos para negar que hubiera un "vacío informativo": "La CHJ dio toda la información disponible del barranco del Poyo", llegó a decir en la comisión.

  • El presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar, Miguel Polo -

Durante el Cecopi, Polo estaba conectado por videoconferencia junto a otros técnicos de la Confederación. Y tal como explicó ante la jueza de la Dana, él fue avisado por una trabajadora del organismo de que se había enviado el famoso correo de las 18.43h, pero aun así tampoco dijo nada en la reunión de máximos dirigentes, que presidía la entonces consellera de Interior, Salomé Pradas. Consideró, según su testifical en el juzgado y tal como ratificó en el Senado, que el caudal de 1.600 metros cúbicos por segundo no era "relevante" porque se estaban produciendo caudales similares en otros puntos de la geografía.

Así, puso de ejemplo los 2.000 metros cúbicos que entraban en el embalse de Forata e insistió en que el problema del barranco del Poyo no fueron los 1.600 metros cúbicos que se registraban en el sensor de Riba-roja, sino las aportaciones que hiceron aguas abajo otros barrancos como el de l'Horteta o el Gallego, que fueron los primeros que produjeron los desbordamientos.

Recibe toda la actualidad
Valencia Plaza

Recibe toda la actualidad de Valencia Plaza en tu correo