Entrevista

Educación

Capilla: "Uno de los grandes problemas de la UPV es no poder dar espacios a las empresas que vienen"

El rector de la Universitat Politècnica de València repasa cómo ha sido el primer año de mandato de su nueva legislatura al frente de la mejor universidad técnica de España

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VALÈNCIA. "Uno de los grandes problemas de la UPV es no poder dar espacios a las empresas que vienen". Con esta contundencia resume el rector de la Universitat Politècnica de València (UPV), José Capilla, uno de los principales retos que afronta la institución en plena fase de crecimiento en investigación, captación de fondos y atracción de compañías tecnológicas. Hace ahora un año fue elegido para un nuevo mandato al frente de la mejor universidad politécnica de España y, desde entonces, ha impulsado proyectos estratégicos como la apertura del campus en China, la ampliación del parque científico y nuevos planes de inversión en infraestructuras.

La UPV ha incrementado de forma notable su número de investigadores y su volumen de recursos, pero ese avance exige nuevas respuestas en espacio y planificación. "Estamos creciendo en investigadores, en captación de recursos y en transferencia, pero necesitamos metros cuadrados para sostener ese crecimiento", subraya. El rector defiende que la UPV se ha consolidado como un polo de atracción de talento y empresas de vanguardia, aunque insiste en no perder oportunidades por falta de infraestructuras. En esta entrevista, repasa los avances, las dificultades y los desafíos de una universidad que quiere ganar peso internacional sin renunciar a su papel como motor económico de la Comunitat Valenciana.

- Uno de los hitos en estos meses es la apertura del Campus de China. ¿Qué va a suponer esto tanto para la universidad como para la Comunitat?

- Es algo histórico. Somos la primera universidad española que abre un campus fuera de España en el que se impartirán títulos oficiales españoles. Esto nos va a permitir ofrecer muchas oportunidades a nuestros estudiantes, que podrán trabajar y realizar prácticas en empresas de vanguardia mundial, además de acceder a laboratorios punteros. La experiencia internacional ya es, de por sí, tremendamente enriquecedora, como sabemos tras años de participación en programas como el Erasmus, pero en este caso lo es aún más. Se trata de una cultura distinta que ha avanzado muchísimo y el nivel tecnológico y científico que ha alcanzado China es extraordinario.

Somos la primera universidad española que abre un campus fuera de España"

Existe la percepción de que replican o copian, pero no es así. Están desarrollando nuevos productos e innovando constantemente. Mientras tanto, en Occidente estamos intentando protegernos en un mercado global con el que resulta difícil competir en determinados ámbitos. Esta iniciativa nos permitirá tender nuevos puentes para los estudiantes, la ciudadanía y las empresas. Ya he hablado con empresarios para viajar conjuntamente y generar contactos, y percibo una apertura extraordinaria por parte de China. Está viviendo un lanzamiento internacional espectacular, y desde la Universitat Politècnica estamos sabiendo aprovechar esa oportunidad.

- ¿Cómo ha sido el proceso de instalarse en China?

- China la teníamos en el horizonte desde hace más de 20 años, pero esta apertura y el hecho de que hayan puesto el foco en nuestra universidad responde también a nuestra posición en los rankings internacionales. De acuerdo con clasificaciones como la de Shanghái, estamos en una posición fabulosa. Somos la primera universidad tecnológica española desde hace años, y eso es algo que ellos valoran mucho. Podríamos haber tenido otros socios estratégicos, pero el que tenemos es una universidad excelente. Beihang University es de las mejores en ingeniería aeronáutica.

Está siendo un proceso muy difícil y complejo, y quiero subrayarlo agradeciendo el esfuerzo que están realizando las distintas administraciones que tienen que ayudarnos. Hay que superar una serie de trámites burocráticos porque nadie ha hecho algo así antes. Y cuando se abre un camino nuevo surgen muchas cuestiones que no siempre se saben cómo abordar. Ahora, esperamos que este camino quede abierto para otras universidades españolas. De hecho, ya hay otras universidades que vienen detrás.

- Teniendo en cuenta el contexto geopolítico de supremacía de China y EEUU, ¿qué supone esta alianza?

- Estamos hablando de la geopolítica de la ciencia. La academia no entiende de bloques. Tengo claro que vamos a trabajar dentro del marco de los valores y las normativas europeas. Eso es así y se tiene que respetar y se respetará. Por otra parte, seguiremos trabajando con Estados Unidos, porque es el líder en ciencia y en generación de conocimiento. Cuenta con los ecosistemas universidad-empresa más potentes del mundo, y China va detrás de ese modelo. Lo está consiguiendo porque no deja de invertir en I+D y las inversiones no paran de crecer.

En las reuniones que he mantenido con representantes de universidades chinas he visto que buscan precisamente ese modelo en el que la universidad trabaje estrechamente con la empresa. Y eso es algo que la UPV adoptó hace mucho tiempo, que se lo cree y que forma parte de su ADN. En definitiva, estamos haciendo lo mismo que la mayoría de entidades académicas y países. No estamos dando la espalda a China en absoluto, pero lo haremos dentro del orden normativo en el que tenemos que estar.

-¿Cómo van a ser las instalaciones de la UPV en China?

-Vamos a estar en un campus en el que se han invertido 1.200 millones de dólares en la construcción con laboratorios e instalaciones de primer orden, dormitorios para 10.000 estudiantes. Me preocupé de visitarlos y conocer todo aquello. Allí ya se ha instalado un centro formado por INSA y la Escuela Nacional de Aviación Francesa. Ellos se han instalado en un ámbito especialmente sensible, que es el de la aviación, y en este concepto de geopolítica científica hay temas generales, de ciencia abierta y luego hay temas más sensibles o de investigación y tecnologías duales, que hay que trabajar con más cuidado. Pero no solo por el país con el que se trabaje, sino que dentro de la propia España, cuando hay proyectos de este tipo, tienen un tratamiento especial.

- ¿Cree que habrá trasvase de talento de China a Valencia?

- Estoy convencido de que sí. China ha puesto el foco no solo en las universidades, sino también en Valencia como un sitio de oportunidad, por lo bien comunicado que está y el clima. Además, somos una cultura abierta y nos tienen como un sitio de futuro. Lo he percibido en las reuniones que he tenido allí. Los chinos saben muy bien lo que hacen, planifican a medio y largo plazo y tienen claro a dónde van. 

- ¿Se plantean la expansión a otros países?

- El campus de China ha sido un proyecto difícil que cuesta digerir y poner en marcha. De esta magnitud no hay nada, pero la Politècnica viene manteniendo durante muchas décadas trabajo internacional. Tenemos 1.100 acuerdos en todo el mundo y hay algunas zonas que, por proximidad cultural y demográfica, son las que más trabajamos. Europa va a estar ahí siempre. Tenemos un gran éxito con los programas europeos de investigación y de intercambio de estudiantes. También en Norteamérica y Sudamérica. 

Sí que podría mencionar varios proyectos especiales que han surgido en EEUU, porque llegamos a un acuerdo con la New York State University para el reconocimiento mutuo de algunos títulos en el ámbito de la ingeniería industrial. Además, se nos concedió a la UPV la llave del condado de Miami-Dade y en muy pocas ocasiones se le hace este honor a una institución académica. Esto nos abre una puerta con la que ya se está trabajando con otro tipo de proyectos. Por ejemplo, que estudiantes que han hecho allí el grado vengan aquí a hacer el máster, pero también mandar a nuestros estudiantes a hacer prácticas a empresas alrededor de este condado. Además, también disponer de espacios permanentes allí de una manera gratuita, por ejemplo, para emprendimiento. 

- ¿Por qué era importante acercarse al centro de la ciudad con el espacio de Caramelos UPV?

- Esa es una vieja aspiración y necesidad de la UPV. El espacio está ubicado en el centro para otro tipo de actos que nos acerquen más a la ciudadanía y que puedan funcionar fines de semana y festivos. La UPV tiene un enorme potencial para exposiciones artísticas y de otro tipo con la tecnología y la ciencia. Va a ser un espacio permanente para eso y otros temas protocolarios para los que sea necesario. 

Caramelos UPV busca acerca la universidad a la ciudadanía"

Allí hay unas lonas que las hemos actualizado para que se conozca mejor la iniciativa de China, que empezará en septiembre. Ya se han realizado una serie de trabajos de tipo arqueológico y está a punto de salir la licitación. Queremos abrirlo para el 60 aniversario de la UPV, que es en 2028. Creo que es un objetivo que se puede conseguir, dentro de las dificultades que hay ahora en Ciutat Vella. 

- ¿Ya tienen acuerdos cerrados para ocupar el edificio TRL en Tarongers? 

- Qué compañías se van a instalar no lo podemos decir, porque nosotros hacemos concursos cuando disponemos de algún espacio disponible y optan distintas compañías. Es uno de los grandes problemas que tenemos, y es que no hay espacio para dar respuesta a empresas que vienen aquí y quieren pagar una renta por el espacio que ocupan y no solo para estar, sino para colaborar con nosotros. Este edificio va a ser una oportunidad para poder ampliar nuestro parque científico y la Ciudad Politècnica de la Innovación, que es absolutamente necesaria. 

- ¿Cuántas plazas tendrá este edificio?

- Dependerá de cómo lo estructuremos, pero son más de 15.000 metros cuadrados útiles. Entonces, habrá algunos laboratorios, pero entre 500-700 personas podrán trabajar allí.

- La Torre UPV era otro de los espacios que quería poner en marcha en su programa. ¿Cómo avanza el proyecto?

- Le llamamos torre, pero igual no es luego una torre y son varias. Es la construcción frente a la rotonda de entrada, en la que habrá una residencia de estudiantes. El problema de la vivienda es gravísimo. Muchos estudiantes de fuera que quieren venir aquí no pueden hacerlo porque ya no es cuestión de precio, que también, sino de falta de viviendas. Esto vamos a sacarlo lo más rápido posible, y en ese conjunto va a ir también el Instituto de Inteligencia Artificial que ya tenemos y está funcionando, pero que ahora mismo no tiene unos espacios adecuados. 

El problema de la vivienda entre los estudiantes es gravísimo"

También hemos puesto en marcha la sede UPV Malvarrosa, que es una adquisición que hizo la universidad hace muy poco en los bajos que ocupaba una empresa y que está muy cerca. Ahí también estamos ubicando muchos investigadores. En estos años que soy rector hemos aumentado el número de investigadores en unos 1.300. Ha subido mucho la actividad y esto ha generado necesidad de espacios para nuevos laboratorios y espacios de trabajo. Por eso, estamos tratando de dar respuesta a todo eso. También hemos solicitado a la Generalitat -y nos han escuchado con buena disposición- algunas reformas legales para poder acelerar todos estos procesos de construcción.

-¿A qué se debe este incremento de investigadores?

- Fundamentalmente es que hemos doblado la captación de recursos económicos. Estamos entre 110 y 120 millones al año. En muchos casos en concurrencia a fondos europeos, donde somos universidad líder en España, pero también en contratación con empresas, que genera recursos para emplear a más personas. Además, en nuestra actividad en patentes llevamos dos años seguidos en los que somos la universidad española que más patentes estamos registrando. Somos líderes absolutos en números de cátedras y aulas de empresa en toda España con algo más de 110 en marcha. Y, tras la salida de la pandemia, una parte de esos fondos ha venido del mecanismo de recuperación y resiliencia de la Comunidad Europea, donde hemos tenido mucho éxito, y digerir todo eso no es sencillo. 

-¿Se ha notado un mayor acercamiento de la empresa a la universidad?

- Llevábamos un muy buen recorrido antes de la pandemia. Ahí se produjo un bache y desde entonces no ha parado de crecer. Hacemos jornadas de matching, donde juntamos a investigadores con empresas. Intentamos solventar retos de las compañías con grupos de investigación, y a veces los financia la propia empresa o concurrimos conjuntamente a Europa o al CDTI para conseguir fondos. Vamos a más, y hay compañías que han querido instalar aquí sus laboratorios y no hemos podido acogerlos, y es una pena, porque sería una oportunidad para la Comunitat Valenciana. 

- ¿Ha cedido el Ayuntamiento de València con la zona de las cocheras para la ampliar el CPI?

- Estamos trabajando en esta cuestión. Hablé con el anterior alcalde, con la nueva alcaldesa, y mi petición era poder trasladar las cocheras de autobuses para poder realizar una expansión natural de nuestro campus. Parece que esto es muy difícil, porque no tienen un espacio donde trasladarse, pero no vamos a cejar en nuestro interés. También hemos planteado otra posibilidad, que se está estudiando y yo creo que es posible, que sería negociar con el ayuntamiento o la EMT un derecho de vuelo e integrar el edificio con las cocheras. Y esto es algo que ya ha ocurrido en otros edificios en el mundo. Hay ejemplos en ciudades, donde en grandes edificios de oficinas los bajos integran una gran estación de autobuses. Pero ojalá podamos avanzar, porque estamos constreñidos y necesitamos esto, al igual que estamos terminando las negociaciones con lo que era el conservatorio, y ahora está la Escuela de Arte Dramático. Pero esto será algo a largo plazo, porque previamente tendrán que ubicarse en otro edificio, seguro que en mejores condiciones, porque este ya está muy antiguo. 

- ¿Por dónde podría seguir la universidad creciendo?

- Lo intenté, pero en el entorno del campus no hay ninguna posibilidad. Lo que estuvo disponible hace años, ya no lo está. Si uno mira al otro lado de Ingeniero Fausto Elio, ahí están construyendo y a una gran velocidad. Miramos los espacios detrás del tanatorio, y está en la misma situación. Cruzando la autovía, hay una zona al lado del cementerio de Benimaclet donde hay una antigua factoría y ya lo había adquirido un fondo de inversión. Pero vamos a aprovechar al máximo lo que tenemos dentro de la parcela actual del campus, y vamos a sacar muchos metros cuadrados. La universidad en este momento tiene 25.000 metros cuadrados en construcciones temporales y no podemos desmontarlas porque son imprescindibles para alojar actividad. Tienen las mejores condiciones, pero no podemos estar así indefinidamente. 

- La iniciativa PIXEurope pondrá en marcha una planta piloto de 33 millones. Esto implicará la puesta en marcha de una planta en L’Eliana. ¿Cómo va ese proyecto?

- Es un proyecto muy complejo. Se trata de una fábrica de prototipado de lo que se quiere definir como el chip del futuro. Tiene muchísimo soporte financiero europeo y también del ministerio, porque es una apuesta por la soberanía tecnológica europea. Estamos a punto de lanzar la licitación, que saldrá en las próximas semanas. Hemos tenido dos veces el concurso desierto por la complejidad y singularidad del proyecto, porque no es ir y construir, sino que es mucho más. Son instalaciones, con salas blancas, tecnología de vanguardia y ha hecho difícil que las empresas que concursaban pudieran adaptarse a nuestros requerimientos. Ahora, vamos a intentar tener la máxima concurrencia de empresas.

-¿Cuál ha sido el pulso de aterrizaje de compañías en la ciudad en la última década?

- La UPV es uno de los factores que está atrayendo grandes empresas tecnológicas y de vanguardia a la ciudad de València. Y desde luego estamos cooperando al máximo con las autoridades que sabemos que están haciendo lo mismo. Por ejemplo, PowerCo, que mientras están construyendo sus instalaciones se han ubicado aquí. Les hemos hecho espacio como hemos podido en nuestro centro de Formación Permanente. Hemos tenido que vaciar un hangar donde teníamos un avión y un helicóptero para que puedan instalar los talleres de prácticas. Muchas empresas que vienen a Valencia es porque saben que aquí hay una universidad que genera muchos titulados e ingenieros de primer nivel que son absolutamente imprescindibles para, en determinados sectores, poder desarrollar la actividad. 

- El pasado octubre se firmó el Plan plurianual de financiación de las universidades. ¿Esto supuso un hito?

- Antes, cada vez que llegaba el verano estábamos en una incertidumbre tremenda sobre con qué presupuesto se iba a contar para el año que viene. En ese sentido, da una seguridad de planificación para el año siguiente y para el otro que es fundamental para poder abordar planes de inversiones u otras cuestiones que estamos emprendiendo. 

El Plan plurianual de financiación de las universidades da seguridad de planificación"

¿Es el mejor plan plurianual de financiación posible? No, pero hemos llegado a un acuerdo. Agradezco el esfuerzo que han hecho todos los equipos económicos de las universidades y la Generalitat Valenciana, porque todos sabemos la infrafinanciación crónica en la que vivimos, que es un asunto lamentable, y la administración siempre ha hecho un esfuerzo. Pero las universidades respondemos y, por ello, el sistema universitario valenciano es el tercero de España. Si uno mira los indicadores de producción científica están Cataluña, que es más grande, y Madrid. Pero las cinco universidades públicas valencianas son muy buenas.

-¿Y qué le falta al plan para ser perfecto?

- Siempre he dicho que el plan tiene que mirar más a la pata de la investigación y la transferencia e ir más por objetivos, pero de una manera importante. Y que si una universidad crece y lo hace bien en base a objetivos, se le puedan aportar más recursos para que pueda seguir haciéndolo. Eso, con la estructura que tenemos ahora, no ocurre. Ni aquí en Valencia ni en ninguna universidad autónoma, pero algún día tendremos que plantearnos ir a ese tipo de plan. 

-¿Debería encontrar la universidad mecanismos de ingresos alternativos?

- Empezamos a trabajar varios años, siendo rector, con más profundidad el sistema de mecenazgo. Aquí no hay cultura del mecenazgo en las universidades, pero es verdad que dentro de los ingresos empieza a ser una cantidad apreciable. Podemos estar hablando de ocho o diez millones de euros al año, que nos permiten hacer muchas cosas para los alumnos e invertir en la sostenibilidad del campus. Por ejemplo, PowerElectronics nos donó hace varios años todos los cargadores eléctricos que tenemos para vehículos. 

No hay cultura del mecenazgo en las universidades españolas, pero dentro de los ingresos empieza a ser una cantidad apreciable"

Ahora, vamos a seguir trabajándolo. Cambiar la cultura no es fácil. Si cambiaran las leyes y favorecieran el mecenazgo, podríamos tener más. Además, estamos trabajando es acercar más a nuestros egresados y egresadas, que tienen un recorrido, y que muchos son empresarios y empresarias o directivos y tienen capacidad de transferir recursos a la universidad. Eso nos está apoyando ya, porque muchas cátedras de empresa que tenemos son de alumnis de la UPV que apoyan a la universidad y eso también es mecenazgo.

Luego, hay otras fuentes de financiación que son muy potentes. Todo lo que tenemos de formación permanente, que es un área que se costea con los ingresos que se generan, pero son muy finalistas. Por ahí pasan entre 35.000 y 40.000 alumnos al año, que es como si fuera casi otra universidad. Ahí, llevamos muchos años haciendo una formación permanente que, en muchos casos, es a la carta y la empresa viene y dice lo que quiere. Se imparte de una manera flexible con personal de la empresa, expertos de fuera si hace falta y profesores de aquí.  Y luego, la investigación, que también es finalista pero estos fondos nos permiten renovar nuestros laboratorios e infraestructuras.

- ¿Qué balance hace del primer año de este nuevo mandato?

- Ha sido un año apasionante, frenético y en el que se han conseguido grandes logros. Que tengamos por fin un plan de inversiones que va a dar respuesta a necesidades de crecimiento y de renovación. El hecho de que hayamos podido lanzar una oferta de empleo público, que es la mayor en décadas de la UPV tanto para el profesorado para garantizar el relevo generacional como para el PAS. Los pasos en la internacionalización. También el refuerzo en simplificar procesos burocráticos y de funcionamiento, que es una losa para la universidad.

- ¿Han repensado cómo integrar la inteligencia artificial en el estudiantado?

-Está cambiando el sistema universitario a nivel mundial, no solo por la inteligencia artificial. Hemos generado grupos de trabajo en la universidad para hacer una reflexión muy profunda sobre cómo tiene que evolucionar el proceso de aprendizaje, cómo enseñar a nuestros alumnos y qué les tenemos que enseñar. Porque nuestros estudiantes no es que vayan a competir contra la inteligencia artificial, van a competir contra otros que utilizan la IA. Entonces, tienen que saber utilizarla mejor que ellos.

Hay que hacer reflexión muy profunda sobre cómo tiene que evolucionar el proceso de aprendizaje"

Pero además, deben de adquirir otras competencias que tienen que ver con el liderazgo, el trabajo en grupo, bajo estrés, la capacidad de innovación, el emprendimiento y todo eso lo vamos a poder seguir trabajando a futuro.

Vamos cambiando poco y el proceso de integración de la IA será gradual, pero está teniendo ya un impacto en el mercado laboral. Las empresas ven que igual les interesa más un senior con una capacidad fuerte de manejar herramientas de IA que contratar a tres junior, porque esta tecnología, si la dominas, te incrementa tu productividad de manera espectacular, no solo en tecnología sino en todos los campos. Son tiempos fascinantes, pero con unos retos muy grandes.

- La próxima semana son las elecciones al rectorado de la Universitat de València. ¿Quién piensa que será el nuevo rector?

- Estaré observando y espero que se desarrollen de la mejor manera posible. Estoy seguro de que será así. Hay cuatro candidaturas y hay que llegar a la comunidad universitaria, conocer a los distintos sectores. Estaré observando, aunque al ser cuatro candidatos no se descarta una segunda vuelta, pero y al día siguiente a quien salga elegido o elegida me pondré a su disposición. Somos dos universidades hermanas que tenemos que ir de la mano.

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