Entrevista

Educación

ENTREVISTA A LOS CANDIDATOS A RECTORES DE LA UV

Carles Padilla: "En nuestra candidatura existe una apuesta clarísima por la internacionalización de la UV"

El doctor en Filología Clásica es el primer candidato de la Universitat de València, en toda su historia, no catedrático

  • Carles Padilla, candidato a rector de la UV.
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VALÈNCIA. Tras una trayectoria que comienza como profesor de instituto y continúa como ayudante y secretario de departamento, secretario de la facultad, decano, y vicerrector, hasta ejercer como vocal y posteriormente, secretario de la ejecutiva sectorial de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), Carles Padilla Carmona (València, 1964), presenta su candidatura a Rector de la Universitat de València. "En este momento de madurez profesional e intelectual, mi compromiso moral es continuar sirviendo a la Universitat de València. Hemos de apostar por intentar cambiar las cosas", señala el candidato.

La internacionalización es un punto clave de su proyecto. Padilla defiende una universidad abierta, conectada y cooperativa: "En el mundo actual no podemos ser los mejores en solitario", afirma reivindicando la colaboración entre universidades como clave para afrontar los retos globales. 

- ¿Por qué es tan importante la internacionalización en esta candidatura?

- Existe una apuesta clarísima por la internacionalización. No solo impulsamos los intercambios entre los estudiantes, sino que también hay programas y grupos de investigación e innovación conjuntos. Además, se fomenta el intercambio de PTGAS con instituciones de otros países, reforzando su visión global y compartida de la comunidad universitaria.

Esto va acompañado por una política de multilingüismo potente. Pero para ello necesitamos recursos. En primer lugar, para consolidar la docencia en valenciano en los grados y también para ampliar la oferta docente en valenciano y/o en inglés en los másteres. 

- Desde su experiencia como vicerrector de multilingüismo, ¿qué peso tiene el valenciano en su programa?

- Tanto antes en el instituto, como ahora en la universidad imparto toda la docencia en valenciano. Como degano de la Facultad de Filología siempre he defendido la lengua y los derechos lingüísticos. Además, estuve dentro del comité de redacción que creó el Plan de incremento de la docencia en valenciano.

La clave está en, sí o sí, respetar la igualdad lingüística, tanto en la docencia como en la gestión y en la administración. En la vida académica el valenciano y el castellano deben estar al mismo nivel. Y a partir de aquí, cuanto más idiomas mejor. Nuestro equipo habla muchos idiomas, ya que son necesarios para la internacionalización. 

- El precio de la vivienda ha aumentado considerablemente y para muchos universitarios resulta difícil asumir el coste. ¿Qué medidas se podrían impulsar para mejorar esta situación?

- Los precios de la vivienda en València se han disparado en los últimos años y esto supone un gran problema para los estudiantes, jóvenes investigadores e investigadoras y personal en su carrera universitaria. Si no vives en València, el precio del alquiler puede condicionar la decisión de venir a estudiar o trabajar. 

Se trata de un problema estructural que no depende exclusivamente de la universidad. Pero sí podemos poner medidas para mejorarlo. Una de nuestras propuestas es poner en marcha, en el edificio Lluís Vives, una oficina de vivienda, una sede física que coordine la oferta y la demanda de vivienda. Esta oficina también fomentaría fórmulas como la vivienda intergeneracional y contaría con un portal en línea que facilitaría el acceso transparente a la información. Además, planteamos estudiar la creación de dos residencias universitarias de titularidad y gestión pública.

- ¿Cómo afecta la actual carga burocrática y digital a la labor docente e investigadora?

- Nuestro equipo insiste en una necesidad de una simplificación administrativa y de evitar el maltrato digital. Pensábamos que pasar del papel al ordenador nos iba a solucionar la vida, pero la realidad es que la digitalización no siempre ha simplificado los procesos. 

Es absolutamente necesario simplificar toda la actividad administrativa y de gestión, y se puede hacer. No se trata únicamente de generar mayor productividad, sino de reducir la tensión permanente que supone estar justificándolo todo. Si trabajamos bajo esa presión constante, difícilmente podremos centrarnos en lo esencial: enseñar, investigar, innovar, y transferir conocimiento. El volumen de la burocracia es tal que, en muchos casos, dedicamos más tiempo a justificar lo que hacemos que a hacerlo realmente.

- En la actualidad se puede observar como la Inteligencia Artificial está cada vez más presente en nuestro día a día, ¿ve necesaria la implementación de medidas que mejoren su utilización?

- En nuestro programa no hablamos de Inteligencia Artificial a propósito. No queríamos que nuestro debate se centrara en este tema, porque es una cosa muy obvia. Pensamos que no es la cuestión prioritaria en la que centrarnos, es decir, la Inteligencia Artificial ha llegado al igual que llegó el teléfono móvil e Internet. Este cambio es imparable y no lo debemos cuestionar. Lo que realmente sí que nos tenemos que plantear es cómo hacemos un uso racional y positivo de esta tecnología. Eso se basa en la formación.

- Se pueden poner reglas, por ejemplo en Europa ya hay códigos éticos para la investigación. La Inteligencia Artificial debe ser un aliado, debemos intentar que la gente la utilice con ética. 

- Ante el aumento de fenómenos medioambientales extremos que han alterado la actividad académica, ¿cree que el modelo actual es suficiente o introduciría cambios?

- Desde su creación hasta hace un mes, he formado parte del Comité de Emergencias y he tratado este tipo de situaciones. Actualmente, la manera de funcionar es a través de vía WhatsApp. A partir de ahí ya se hacen videoconferencias para debatir y concretar las conclusiones. A veces cuesta tomar decisiones, pero el principio que prevalece es el de prudencia. Puede ser que hayamos tardado en reaccionar, pero se intenta hacer de la mejor manera posible. 

En estos casos, se tiene que medir mucho la reacción. Vamos a tener más fenómenos meteorológicos adversos en un futuro y muchas veces tocará suspender la docencia. 

- Entonces, ¿la docencia en línea cree que es una buena opción?

- Es la vía más rápida en determinadas ocasiones. La comunicación debe ser ágil y es el formato online el que nos permite actuar con mayor rapidez. Además, evita desplazamientos tanto de estudiantes como de profesorado y PTGAS, lo que facilita el teletrabajo cuando es necesario. Por desgracia, nos tenemos que acostumbrar a esta situación. 

- Para terminar, ¿por qué la comunidad universitaria debe confiar en usted como rector de la UV?

- Todos los cargos que he desempeñado no han sido una acumulación de responsabilidades académicas. Cada etapa ha supuesto la oportunidad de generar mayor confianza con más personas dentro de la comunidad universitaria. En todas ellas he respondido no solo a las obligaciones propias del cargo, sino también a aquellas que, sin ser estrictamente mías, requerían compromiso y responsabilidad. Se trata de una cuestión de solvencia y de confianza: esa es la clave.

Mi trayectoria dentro de la Universitat de València me ha permitido adquirir una visión más amplia y transversal de sus estructuras internas y su funcionamiento, algo fundamental para asumir este cargo. 

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