La UPV prepara un banco de pruebas para los componentes de motores de reacción de drones

Educación

La universidad saca un contrato de Compra Pública Innovadora para buscar una empresa que fabrique el dispositivo con la idea de que el proyecto pueda finalizar antes de que termine 2029

  • Imagen de archivo de la UPV.
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VALÈNCIA. La Universitat Politècnica de València (UPV) trabaja en el desarrollo de un banco de pruebas de los componentes que conforman los propulsores de reacción en drones. En concreto, ha lanzado un proceso de Compra Pública Innovadora (CPI) con la intención de que una empresa externa pueda desarrollar el dispositivo que se situará en las instalaciones del campus que la universidad tiene en la ciudad de València. 

Esta iniciativa se enmarca en el proyecto Diprodron, para el desarrollo de un ecosistema para el diseño de componentes de propulsores de reacción en drones. El contrato, valorado en 8,5 millones de euros (IVA incluido), contempla desde el desarrollo hasta la integración y validación de una infraestructura experimental “para el ensayo de compresores, cámaras de combustión, turbinas y otros subsistemas de propulsión aeronáutica”. 

En concreto, la universidad dispone de un modelo sobre en qué debe consistir el banco de pruebas y especificará en los futuros pliegos del contrato las capacidades que debe tener el producto a desarrollar, mientras las empresas propondrán soluciones innovadoras. La compra se financia a través de fondos europeos, en el marco de la línea de Fomento de Innovación por la Demanda del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. 

Este proyecto permitirá a la universidad contar con un ecosistema para ensayar, investigar y validar los componentes de un motor de reacción de drones. Según explica José Ramón Serrano, director del instituto Clean Mobility & Thermofluids de la UPV, actualmente existen sistemas para ensayar sobre un motor entero. El elemento característico de este proyecto es el hecho de contar con un banco de pruebas para analizar los tres componentes principales de un motor de reacción (compresor, cámara de combustión y turbina) por separado.

Por ahora, la iniciativa se encuentra en una fase muy inicial, todavía a la espera de publicar los pliegos para que las empresas que deseen pujar por el contrato puedan hacer sus respectivas ofertas. Desde la UPV evitan dar plazos intermedios por razones de confidencialidad, pero la convocatoria de fondos europeos marca diciembre de 2029 como fecha límite para que todas las actuaciones estén completadas. 
Serrano considera que la iniciativa permitirá poner a la Politècnica como “uno de los líderes nacionales en desarrollo de motores de reacción de entre 750 kilovatios y un megavatio”. Este tipo de motores permiten aplicaciones en drones dedicados a múltiples áreas, como son la vigilancia, el trabajo contra incendios, la intercepción de munición o incluso el ataque. 

“Ese rango de potencia necesita velocidades muy altas, de alrededor de 60.000 revoluciones por minuto”, explica el director de este instituto, que asegura que actualmente no hay ningún tipo de instalación en España capaz de alcanzar estas cotas con esas potencias. 
“Al desarrollar la primera, tendremos una posición de liderazgo y es un producto que prevemos que tenga mucha demanda tanto por las necesidades de defensa como civiles”, apunta. De hecho, aunque el sistema estará construido por una empresa externa, la propiedad industrial suele ser compartida, por lo que la UPV tendrá derechos adquiridos a futuro si el producto termina comercializándose. 

Una demanda que, según Serrano, podría crecer a medida que se extienda el uso de este tipo de aeronaves en ámbitos como la protección, la vigilancia, el seguimiento o la defensa. “Esperamos que sea un mercado emergente y muy competitivo, pues en defensa se desarrollan medidas y contramedidas a mucha velocidad”, explica.

Por razones de confidencialidad, Serrano insiste en que por ahora no se pueden desvelar muchos detalles sobre cómo acabará siendo el banco de pruebas definitivo: “Son los licitadores los que tienen que competir entre ellos por la mejor solución”. No obstante, sí explica que la UPV ya tiene disponible una sala de 120m2 en el edificio 8R del Campus de Vera para la instalación de esta infraestructura. 

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