VALÈNCIA (EP). Un equipo del Centro de Tecnologías Físicas de la Universitat Politècnica de València (UPV), con la colaboración de la École Nationale Supérieure d'Architecture de Nantes (ENSA Nantes), en Francia, está llevando a cabo un estudio sobre el confort térmico en campus de Vera.
El objetivo es "mejorar el diseño del espacio para garantizar las mejores condiciones de tránsito y estancia en el campus, ante el calentamiento climático", según señala la vicerrectora de Desarrollo Sostenible de los Campus de la UPV, Débora Domingo.
El equipo de investigadores ha comprobado que la temperatura radiante (la que percibimos debido al calor que irradian los objetos que nos rodean, independientemente de la temperatura del aire) puede variar hasta 25 °C entre las zonas más expuestas al sol y los pasajes cubiertos por árboles, pérgolas y sombras de los edificios. En estas zonas protegidas, la temperatura radiante y la sensación térmica se mantienen prácticamente constantes durante todo el día.
"Las cubiertas y sombras construidas ofrecen la mejor protección térmica", señala el profesor e investigador de la UPV Ignacio Guillén. Un ejemplo destacado es un pasaje cubierto, donde el Physiological Equivalent Temperature (PET) se mantiene estable entre los 25ºC y 29°C durante todo el día.
"Estos son valores significativamente inferiores al resto del campus. Así se demuestra que la sombra construida, además de la vegetal, puede reducir notablemente el estrés térmico del ciudadano", asegura Ignacio Requena, investigador de ENSA Nantes.
Los datos se recogieron el 22 de junio y el 3 de julio de 2026, en dos recorridos diferentes del campus de Vera en València. El equipo del Centro de Investigación CRENAU de la ENSA Nantes ha desarrollado la estación meteorológica móvil utilizada para las mediciones.
Así, cada 40 cm recorridos se registró: la temperatura del aire, la humedad relativa, la velocidad del viento, la radiación solar directa y reflejada, así como la radiación infrarroja emitida por los materiales del suelo y las fachadas.
"A partir de estos datos, se calcularon índices de confort que sintetizan la percepción humana de las condiciones térmicas y se elaboraron las cartografías térmicas del espacio", explica Ignacio Requena.
El equipo del Centro de Tecnologías Físicas de la UPV ha realizado la simulación microclimática a pequeña escala, bajo la dirección de Ignacio Guillén con la participación de Fernando Mendiguchia, Juan Secondo, Vanesa Sáez y Marina Iguaz. Se han utilizado herramientas de simulación a escala arquitectónica, "previamente validadas en edificios, que modelan el comportamiento térmico del espacio exterior y proyectan escenarios futuros con mayor fiabilidad", explica el investigador Fernando Mendiguchia.
Estrés térmico
El estudio ha incluido también la sensación térmica de la comunidad universitaria y ha identificado situaciones de estrés térmico y de refugio bajo condiciones climáticas calurosas. Las mediciones se realizaron en el campus de Vera en diferentes zonas y días y varias veces a lo largo de la jornada. "El objetivo fue captar la evolución horaria de las condiciones térmicas. Los datos recogidos confirman que el confort y el estrés térmico dependen principalmente del diseño espacial", asegura Ignacio Guillén.
"El mapa de calor del campus muestra estabilidad: aunque los valores absolutos varían según la hora, los mismos puntos se identifican repetidamente como "puntos calientes" o "puntos frescos" en diferentes recorridos y días. Este patrón estable servirá como base para la calibración de las simulaciones de la UPV", explica Guillén.
La metodología utilizada en este trabajo podrá aplicarse en un futuro a cualquier ciudad. De hecho, el equipo del Centro de Tecnologías Físicas de la UPV y la École Nationale Supérieure d'Architecture de Nantes prevén aplicarlo próximamente al estudio del confort térmico de València.