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El vecino Errejón es la alcaldesa Carmena... ¿Y la europea?

  • Errejón, durante un mitin en València. Foto: EVA MÁÑEZ
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Sirva este titular, que enhebra dos de los más reconocidos aforismos del añorado Mariano Rajoy, como resumen de la campaña a nivel nacional. Una campaña que, como en 1999, mezcla comicios municipales, autonómicos (en la mayoría de comunidades autónomas, aunque esta vez, como es sabido, no en la valenciana) y europeos. Estos últimos, como cabría esperar, han brillado por su ausencia en los medios de comunicación, los discursos de los políticos y, en fin, las mentes de los ciudadanos.

Está claro que la Unión Europea es muy importante, como nos repiten constantemente los candidatos al Parlamento Europeo en lo que suele ser el único momento en el que dejan de hablar de política española (véase el esperpéntico debate a nueve que organizó TVE el miércoles), pero es dudoso que su importancia venga canalizada por dicho Parlamento Europeo. Los electores lo saben y utilizan estas elecciones, en los casos en que votan (en las últimas ocasiones, menos del 50% de participación; en esta, como coinciden con otros comicios, seguro que es bastante más), como voto-protesta o de desahogo; o apoyando a la opción que más le guste, aunque no sea, pragmáticamente, la más útil.

En las Elecciones Europeas se vota en una única circunscripción y no hay un porcentaje mínimo legal para obtener diputados, de manera que todos los votos valen lo mismo; es decir, resultan útiles por igual. Son los comicios idóneos para que surjan nuevas opciones políticas. En 2014 apareció Podemos y saltó a la política nacional Ciudadanos. Vox se quedó a las puertas de obtener eurodiputado (si lo hubiera hecho, tal vez Rajoy no habría podido mantenerse en la Moncloa hasta 2018, como consecuencia de los votos que se habrían ido del PP a Vox). En 2019, el Pacma quizás logre un acta de eurodiputado, y es previsible que buena parte del voto protesta en un determinado sentido se canalice hacia la candidatura de Carles Puigdemont; no sólo en Cataluña.

Además de este tipo de cuestiones, el interés de las elecciones europeas es constatar si funcionan como reválida de las generales, y en qué sentido: si consolidan el predominio recién instaurado por el PSOE (muy probablemente, sí); y, sobre todo, si constatan un relevo en el liderazgo de la derecha, de PP a Ciudadanos, o si por el contrario el PP logra resistir.

Más importante para esta última cuestión es lo que suceda en las elecciones autonómicas y municipales. Hay muchísimo poder, autonómico y local, en juego. Dadas las características del sistema político-mediático español, su acendrado centralismo, todas las miradas están puestas en Madrid, tanto el ayuntamiento como la comunidad. Se trata de sendos feudos históricos de la derecha, que en realidad son lo único que les queda para intentar hacer oposición al PSOE, pues el resto de feudos o bien son muy inestables (Andalucía, con una mayoría en precario que se ha revelado como la mayor debilidad de la derecha en las elecciones generales, pues depende de la ultraderecha de Vox), o bien son comunidades o ciudades con menos peso específico y proyección mediática.

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