CASTELLÓ. Cada vez que se habla de estrategias para frenar la despoblación en el medio rural, aparece la prioridad de reforzar los servicios de proximidad, como puede ser la atención médica, las escuelas rurales o los servicios sociales, además de la mejora de las comunicaciones y telecomunicaciones. E incluso la necesidad de tener bar. No obstante, aunque está dentro del ámbito sanitario, parece que a la apertura de una farmacia se le conceda un rango menor, cuando también es un elemento fundamental para conseguir la equidad y la igualdad de la población en el acceso a los medicamentos y productos sanitarios, además de ayudar a fijar población.
Así, las farmacias rurales son catalogadas como de viabilidad económica comprometida (VEC), ya que, a diferencia de las ubicadas en las urbes, su rentabilidad es difícil de conseguir. Una circunstancia que se intenta corregir con las ayudas que se presentan como un índice corrector de márgenes de beneficio en la venta de medicamentos, con las que se quiere compensar la baja facturación, ya que el 90% del dinero que entra en caja es por venta de medicamentos recetados. Esta medida tiene como objetivo el garantizar que el servicio a los ciudadanos no desaparezca, pero no ha frenado en los últimos años el cierre de algunas de ellas en el conjunto de la Comunitat Valenciana.
La mayoría de edad de la farmacia
No obstante, aún existen ejemplos de la resiliencia de profesionales del sector, como el de Blanca Carcelén, farmacéutica en Benafigos, y que el próximo mes de diciembre cumplirá 18 años ofreciendo el servicio. “No es fácil mantener una farmacia en el medio rural, pero en mi caso, la vocación es la que me ha ayudado a resistir; me gusta mucho, pero es muy difícil, ya que con la vocación no se come, por lo que hay que buscar alternativas para poder vivir”, dice. Blanca trabajaba en una farmacia de ciudad, pero vio la oportunidad de conseguir, en el año 2008, la licencia de la farmacia rural de Benafigos y apostó por emprender y tener su propio negocio, una decisión que le ayudó “a poder criar de cerca a mi hija, cuando era bebé, ya que podía estar mucho más pendiente de ella”.

Durante todos estos años, Blanca ha creado un vínculo especial con los vecinos y vecinas del municipio “porque la farmacia también cumple esa función social en pueblos de poco más de 100 habitantes, sin ningún servicio más, ya que en muchas ocasiones vienen, sobre todo mujeres viudas, a hablar, a contar sus problemas, sus inquietudes, por lo que también hay que dar visibilidad a esa labor de acompañamiento que hacemos, aparte de la venta de medicamentos que les receta el médico”, asegura.
La fuerte vocación que tiene Blanca Carcelén por su profesión ha supuesto que desde hace un tiempo también sea la encargada de llevar el botiquín de la Torre d'En Besora, tras el cierre de la farmacia, “para mantener el servicio a los vecinos”. La farmacéutica de Benafigos explica que en el conjunto de la Comunitat Valenciana existen 54 farmacias rurales, de las cuales, casi la mitad, 26, están en la provincia de Castellón. También hay que decir que una mayoría de los titulares de las farmacias rurales son mujeres.
Las farmacias en municipios poco poblados
En la actualidad, cada vez son menos las personas interesadas en emprender y ser titulares de una farmacia ubicada en municipios poco poblados. “No es nada atractivo para la gente joven que está empezando ahora; si no les ofreces alguna mejora, nadie se va a querer quedar en la farmacia del pueblo”, dice Blanca. En este sentido, una de las medidas de la nueva normativa que entrará en vigor pronto exime del servicio de guardia obligatorio a las farmacias rurales que sean la única del municipio, debido a que “la dispensación de medicamentos que vienen de urgencias en periodos de guardia es casi cero, según un estudio”, añadió Blanca. Además, las farmacias de municipios pequeños tendrán una mayor flexibilidad de horarios y descansos, asegura la farmacéutica de Benafigos.

Aun así, la escasa rentabilidad de las farmacias y botiquines rurales obliga a los profesionales, como advierte Blanca, a buscar alternativas y a practicar “el pluriempleo”. En el caso de Blanca, también es la encargada de realizar la Unitat de Respir de Benafigos, en la cual realiza actividades de estimulación cognitiva, de movilidad, de sociabilidad y otras para mantener activa a la gente mayor que participa de la iniciativa. Allí, la farmacéutica ha “creado un vínculo aún mayor con los vecinos, a partir del cual ha descubierto problemas como la soledad no deseada que tienen algunas de las personas mayores que viven en la localidad”.
Otra de las actividades que Blanca realiza en la comarca son talleres sobre promoción de la salud, nutrición y prevención de enfermedades que le solicitan tanto colectivos como ayuntamientos, y que desarrolla gracias a su formación. Después de cerca de 18 años como farmacéutica de Benafigos, Blanca dice sentirse “reconfortada por el trato de la gente y su amabilidad”.
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