Bonabola, las palas de pádel 'made in Valencia' que buscan competir en el mercado premium

Empresas

Impulsada por Intermol y Kauri Sports, exporta a una decena de países y prevé duplicar sus ventas el próximo año

1 / 33
Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

VALÈNCIA. El pádel se ha convertido en un deporte practicado por millones de personas y España es uno de sus principales mercados junto a Argentina. Al calor de este boom y del descontento de aficionados con las palas existentes en el mercado, surgió la compañía Bonabola, impulsada por el grupo empresarial Intermol junto a Kauri Sports. En un mercado dominado por la fabricación asiática y por grandes marcas que renuevan sus colecciones cada temporada, la valenciana ha optado por una estrategia diferente: producir sus palas íntegramente en España, centrarse en el segmento premium y diferenciarse mediante la ligereza, la personalización y un diseño propio. La compañía, que fabrica entre València y Silla, vende ya sus productos en una decena de países y aspira a duplicar su ritmo comercial durante el próximo año.

El proyecto nació casi por casualidad. Carlos Valera, cofundador de Bonabola, explica que todo comenzó como un hobby. Su familia, propietaria del grupo empresarial Intermol -fabricante de cuadros-, se unió a otra familia empresaria a la que conocieron durante un curso de empresa familiar. Los nuevos socios ya fabricaban ropa deportiva en Silla y pensaron que podían completar la oferta con una marca propia de palas. La idea inicial pasaba por importar el producto desde Asia, pero las primeras pruebas cambiaron por completo el rumbo del proyecto. "Empezamos pensando en traer unas palas de China y crear una marca, pero las primeras muestras fueron un desastre. Se rompían y dudábamos incluso de las especificaciones que nos daban. Ahí vimos que si seguíamos ese camino estábamos muertos antes de salir", recuerda.

Aquella experiencia les llevó a replantear el modelo de negocio. Tras analizar distintas opciones encontraron a un profesional que había dirigido durante más de quince años una fábrica de palas en Extremadura y que había trabajado para algunas de las principales marcas del sector. Decidieron incorporarlo al proyecto para desarrollar una producción propia desde Valencia y controlar todo el proceso de fabricación desde sus instalaciones en el Polígono de L'Oliveral. "Le hicimos una oferta para que se viniera con nosotros y empezara a fabricar aquí. Hoy es nuestro jefe de producción y quien aporta todo el conocimiento técnico del producto", señala Valera. Ese cambio permitió a Bonabola diseñar sus propias palas, experimentar con nuevos materiales y alejarse de un mercado donde buena parte de las marcas comercializan productos fabricados por terceros y sin margen de personalización.

 

Una apuesta por la ligereza y la personalización

Con la producción resuelta, Bonabola centró sus esfuerzos en encontrar un hueco dentro del segmento premium. La empresa detectó dos tendencias claras: el elevado peso de muchas palas, asociado a molestias en codo y hombro entre los jugadores habituales, y una oferta muy homogénea tanto en prestaciones como en diseño. A partir de ahí comenzó un proceso de desarrollo que se prolongó durante meses y que incluyó numerosos ensayos con diferentes configuraciones y pruebas con jugadores de distintos niveles para ajustar el comportamiento de cada modelo.

"La media del sector está en torno a los 360 gramos y nuestra pala más ligera pesa 300. Queríamos fabricar un producto que cuidara más el brazo del jugador, pero sin renunciar a la salida de bola", explica Valera. Para conseguirlo, la compañía desarrolló distintas combinaciones de materiales y varios niveles de dureza que compensan la menor masa de las palas ligeras, buscando mantener la potencia sin penalizar el confort durante el juego.

La personalización es otro de los elementos diferenciales del proyecto. Bonabola comercializa cinco acabados de color y cuatro niveles de dureza, lo que permite configurar una veintena de combinaciones distintas. Con los tres modelos que actualmente integran el catálogo, la oferta supera ya las sesenta referencias. "Queríamos que el jugador pudiera elegir una pala adaptada a su forma de jugar y no limitarse al color que la marca decide fabricar", afirma.

Diseños propios para diferenciarse y fabricación para terceros

Además de las prestaciones técnicas, Bonabola ha desarrollado diseños propios para diferenciarse en el mercado. Su primer modelo incorpora un corte en la parte inferior que modifica el balance de la pala, mientras que el segundo reduce peso eliminando parte de las esquinas superiores. La compañía prepara además el lanzamiento de un tercer modelo, orientado a jugadores que buscan un mayor control. Paralelamente, la fábrica valenciana ha comenzado a trabajar para otras marcas, desarrollando productos a medida e incluso colaborando en proyectos tecnológicos como la integración de sensores en el mango de las palas para obtener datos sobre el juego.

Desde su lanzamiento, Bonabola ha vendido alrededor de 2.000 palas durante el último año. Aunque la plantilla todavía es reducida, la capacidad industrial instalada permitiría alcanzar una producción de hasta 2.000 unidades al mes sin necesidad de ampliar las instalaciones, lo que deja margen para acompañar el crecimiento previsto tanto de la marca propia como de la fabricación para terceros.

La estrategia pasa ahora por reforzar la expansión internacional. Actualmente distribuye sus productos en Francia, Italia, Grecia, Alemania, Países Bajos, Reino Unido y Portugal, además de contar con presencia en mercados como Estados Unidos, Indonesia y Australia. La compañía también ultima un acuerdo para entrar en Rusia, donde el pádel continúa expandiéndose. "Hay muchos distribuidores que buscan una marca fabricada en España, con calidad premium y una propuesta diferente. Ahí es donde queremos posicionarnos", señala Valera.

Pese a la expansión prevista, la empresa descarta por ahora incorporar financiación externa. "No buscamos competir de tú a tú con las grandes marcas, que realizan enormes inversiones en marketing y patrocinio de jugadores. Nuestro objetivo es ocupar un nicho premium y crecer de forma sostenible", concluye. Para los próximos doce meses, Bonabola se marca como objetivo alcanzar un ritmo de entre 300 y 500 palas vendidas al mes, apoyándose tanto en nuevos distribuidores como en marketplaces especializados y en el desarrollo de proyectos para otras marcas.

Recibe toda la actualidad
Valencia Plaza

Recibe toda la actualidad de Valencia Plaza en tu correo