Del apagón al espacio: Synaptyx busca blindar las comunicaciones de la defensa y las infraestructuras críticas desde el aeropuerto de Castellón

EMPRESAS

La empresa valenciana, una de las cuatro startups seleccionadas en la segunda fase de la ESA BIC Valencia Region, trabaja para llevar las comunicaciones 5G al espacio a través de su desarrollo software

  • Instalaciones del aeropuerto de Castellón.
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CASTELLÓ. Un apagón, una catástrofe o la caída de las redes públicas puede dejar sin comunicaciones durante horas —o incluso días— a servicios que no pueden permitirse parar. Policía, fuerzas de seguridad, aeropuertos, instalaciones estratégicas o determinados servicios de emergencia necesitan mantener sus comunicaciones incluso cuando falla la infraestructura convencional. Esa es precisamente una de las situaciones que Synaptyx quiere resolver con una tecnología 5G que ahora da el salto al espacio y que aspira a abrirse camino en dos ámbitos especialmente sensibles: la defensa y las infraestructuras críticas.

La compañía, creada en 2025 y participada al 100% por capital valenciano, nació a partir de una experiencia que su CEO, Valentín Lago, y su socio y CTO, Óscar Carrasco, ya habían tenido trabajando con redes 5G en el sector aeronáutico. El punto de inflexión llegó después de la pandemia, cuando constataron que durante determinadas situaciones de emergencia distintos colectivos institucionales y ciudadanos podían quedarse sin comunicaciones durante varios días. La conclusión fue trasladar una tecnología ya madura en tierra al ámbito de las comunicaciones críticas y, posteriormente, al espacio.

"El 5G es una tecnología habilitadora para defensa y que se está desarrollando aún en el espacio", resume Lago, que explica que la misión de la compañía es llevar las comunicaciones críticas 5G y 6G desde la Comunitat Valenciana al espacio. Synaptyx cuenta actualmente con un equipo de siete personas y parte de una tecnología con un nivel de madurez muy avanzado en el ámbito de las telecomunicaciones terrestres. El reto ahora es adaptar ese conocimiento a un entorno mucho más complejo: el espacio.

El reto de llevar el 5G a 600 kilómetros de altura

En tierra, una estación base y un teléfono móvil operan en unas condiciones relativamente conocidas. En el espacio, las reglas cambian. Synaptyx trabaja con comunicaciones para satélites de órbita baja —LEO, por sus siglas en inglés—, que pueden situarse entre aproximadamente 400 y 1.000 kilómetros de altura y que se desplazan a gran velocidad.La tecnología que desarrolla Synaptyx pretende mantener servicios que ya resultan habituales en las redes terrestres —voz, vídeo, datos o comunicaciones vinculadas al Internet de las Cosas— pero incorporando las particularidades que introduce el entorno espacial. El objetivo más ambicioso es conseguir incluso la conexión directa de un teléfono móvil con un satélite.

Y ahí aparece una de las principales apuestas de la empresa: en lugar de tener que lanzar un satélite diferente para cada misión o servicio, Synaptyx plantea utilizar una misma plataforma y modificar dinámicamente sus prestaciones mediante software. De este modo, una misma infraestructura podría adaptarse a distintas misiones y priorizar unos servicios u otros de forma autónoma. "En un mismo hardware instalamos nuestro software y ahí podemos definir distintas misiones dinámicamente", explica Lago.

De las redes terrestres a la defensa

La compañía todavía se encuentra en una fase de validación de esta tecnología en el ámbito espacial. Según explica su CEO, las comunicaciones 5G en satélites todavía presentan importantes retos tecnológicos y el sector se encuentra en una carrera internacional para desarrollar soluciones capaces de ofrecer servicios avanzados desde órbita baja. Synaptyx ha sido además seleccionada para participar en un proyecto relacionado con la futura constelación europea Iris², en el que trabajará en comunicaciones de voz seguras en banda baja a través de satélites LEO.

El salto al espacio no implica, sin embargo, abandonar el desarrollo terrestre. Al contrario: la empresa considera que buena parte de la tecnología que ya ha desarrollado para redes 5G en tierra puede tener aplicación directa en defensa.

Es precisamente en este punto donde Lago introduce otro de los conceptos sobre los que quiere poner el foco: la soberanía tecnológica europea. La compañía defiende que el desarrollo de capacidades propias en comunicaciones resulta estratégico para evitar dependencias tecnológicas de terceros países en un sector como el de la defensa. En su caso, destaca que su propiedad intelectual e industrial es íntegramente valenciana, española y europea y que ya trabaja en conversaciones para desarrollar productos específicos para defensa.

"Se necesitan empresas valencianas, españolas y europeas para el sector de defensa y no depender de otros países", señala Lago.

  • Valentín Lago y Óscar Carrasco, fundadores de Synaptyx. 

Una red de emergencia para infraestructuras críticas

El segundo gran campo de aplicación está en las infraestructuras críticas. Y aquí el propio Aeropuerto de Castellón aparece como un ejemplo de lo que Synaptyx aspira a desarrollar. La idea es disponer de una red 5G privada y autónoma que funcione como respaldo cuando las redes públicas de los operadores de telecomunicaciones fallen. En una infraestructura crítica, la pérdida de conectividad no es simplemente un problema de cobertura: puede comprometer la continuidad de la propia actividad.

El ejemplo del gran apagón sirve para visualizar la aplicación. Ante una caída de las redes públicas, una red 5G de emergencia permitiría mantener las comunicaciones dentro del aeropuerto entre sus trabajadores y garantizar una cobertura básica incluso en zonas como la pista. Y si en el futuro se combinara esa infraestructura terrestre con las comunicaciones vía satélite y aeronaves conectadas a esas redes, el alcance de la solución podría ser todavía mayor.

No se trata únicamente de aeropuertos. El concepto puede trasladarse a otras instalaciones en las que mantener las comunicaciones sea esencial para garantizar la continuidad de la actividad, desde determinadas infraestructuras de transporte hasta instalaciones estratégicas o servicios vinculados a emergencias.

El Aeropuerto de Castellón como laboratorio tecnológico

La incorporación de Synaptyx a la segunda fase de la incubadora ESA BIC Valencia Region supone para la empresa una vía para acelerar precisamente esa transición entre una tecnología madura en tierra y su aplicación espacial. Lago destaca especialmente el acceso a la red de conocimiento de la Agencia Espacial Europea, el acompañamiento y las posibilidades de colaboración con otras empresas que ya han pasado por el programa.

En el caso de Synaptyx, el aeropuerto no funciona tanto como un banco de pruebas convencional como una posible infraestructura para realizar futuras pruebas de emisión en determinadas frecuencias. La compañía prevé que, cuando disponga de los equipos necesarios y pueda utilizar las frecuencias correspondientes, el propio aeropuerto de Castellón pueda convertirse en escenario para realizar ensayos de su tecnología.

Lago ve además en el propio aeropuerto una muestra de cómo puede configurarse un ecosistema tecnológico alrededor de una infraestructura aeronáutica: operadores aéreos, pasajeros, empresas de aviación y compañías vinculadas al espacio conviviendo en un mismo entorno y con la participación de instituciones, universidades, empresas y capital privado.

Para Synaptyx, el objetivo va más allá de desarrollar una tecnología de telecomunicaciones. Se trata de conseguir que una misma infraestructura pueda seguir proporcionando comunicaciones cuando las redes convencionales dejan de estar disponibles y, al mismo tiempo, llevar esa capacidad a un entorno en el que las distancias, la velocidad de los satélites y las condiciones de propagación de la señal obligan a replantear cómo funciona una red 5G.

El siguiente paso será precisamente demostrar que ese salto del 5G terrestre al espacio es técnicamente viable. Y, en paralelo, convertir esa capacidad en soluciones concretas para dos ámbitos en los que quedarse sin comunicaciones no es una opción: la defensa y las infraestructuras críticas.

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