VALÈNCIA. En los últimos años, el debate sobre el papel de Europa en la economía global ha ido ganando protagonismo en instituciones y foros económicos. En unos años donde la pandemia provocó el cierre de los mercados y en unos últimos meses marcados por un presidente de EEUU que toma decisiones sobrevenidas que afectan a mercados y las empresas, ha cobrado fuerza el concepto de "campeones europeos", una idea promovida desde la Unión Europea para impulsar grandes empresas capaces de competir a escala internacional en sectores estratégicos.
Se trata de una hoja de ruta para fomentar compañías con tamaño, capacidad tecnológica y proyección global suficientes para rivalizar con los grandes grupos de Estados Unidos y Asia. Sin embargo, la fragmentación del mercado europeo y la complejidad regulatoria han dificultado históricamente este objetivo, lo que ha llevado a Bruselas a reforzar el discurso en torno a la necesidad de ganar escala y autonomía económica. Por eso, desde la Comisión Europea, presidida por Ursula von der Leyen, está viendo las fórmulas para poder aligerar las normas de competencia que en el pasado no han permitido crear este tipo de compañías y y que, desde hace años, han reclamado países como Francia o Alemania.
Desde Deloitte, el diagnóstico es claro. Europa parte con desventaja respecto a EEUU o China. “Europa está fragmentada y condicionada por factores geopolíticos y regulatorios, lo que dificulta que aparezcan campeones europeos capaces de competir con los grandes players globales”, señala Javier Arribas, socio responsable de Transacciones en Deloitte Comunidad Valenciana y Región de Murcia. A esta fragmentación se suma una elevada dependencia energética, que impacta directamente en la competitividad de sus empresas, especialmente en momentos de crisis.
Frente a estas limitaciones, las operaciones de fusiones y adquisiciones (M&A) emergen como una de las principales palancas de crecimiento. Un contexto donde la Comunitat Valenciana también entra en juego en compañías que han optado por el crecimiento inorgánico para coger volumen. "El M&A transformacional permite a las empresas valencianas crecer, adquirir nuevas capacidades y explorar nuevos mercados, dando la vuelta a las limitaciones estructurales del entorno europeo", apunta Arribas. Este tipo de operaciones permite a las compañías ganar tamaño, acceder a tecnología y mejorar su posicionamiento global.
Del azulejo al agro: sectores en plena ebullición
En la Comunitat Valenciana ya se identifican sectores con potencial para liderar este proceso. Jose Manuel de Bartolomé, partner en Atitlan, destaca el caso del sector citrícola como ejemplo paradigmático de esta metamorfosis. "Nuestros abuelos eran capaces de vender naranjas en Alemania mandando un camión, pero ahora los clientes son cada vez más grandes", explica. Para dar respuesta a los grandes supermercados y competir con países como Sudáfrica, el sector debe "concertar fuerzas".

- Imagen de archivo del campo. -
- Foto: R.RUBIO/EP
No es el único caso. De Bartolomé recuerda que en Castellón, donde hace veinte años operaban 280 compañías azulejeras, hoy apenas quedan un centenar tras un intenso proceso de concentración. Esta tendencia se está replicando en la industria auxiliar de la automoción, que busca reinventarse a través de fusiones hacia el sector de la defensa, y en el ámbito sanitario y biotecnológico.
Más allá de la eficiencia operativa, el fondo de la cuestión es la "autonomía" del bloque europeo frente a EEUU y China. Europa ha pasado de ser el mercado más abierto a sentir la necesidad de "preservar la propiedad de los sectores críticos". Como subraya el experto de Atitlan, la UE necesita crear sus propios campeones en áreas como la Inteligencia Artificial o el suministro electrónico para no depender de actores internacionales como Amazon.
Según indican, la empresa valenciana se encuentra ante una encrucijada donde el crecimiento parece la única vía para no quedar fuera de juego. Como concluye De Bartolomé, el tamaño es hoy "la mejor forma de preservar el valor añadido", ya que, de lo contrario, muchas compañías estarán abocadas a la incapacidad de competir en un mercado de gigantes.
Por su parte, Santiago Perales, socio de Auren Corporate, incide en que la industria valenciana cuenta con una base sólida para contribuir a la creación de campeones europeos. Sectores como la automoción, las energías renovables, la alimentación o el transporte presentan un posicionamiento estratégico, al que se suma un creciente ecosistema tecnológico impulsado por startups. Sin embargo, el desarrollo de estos grandes referentes empresariales no depende únicamente del ámbito regional. Ambos expertos coinciden en que es necesaria una mayor coordinación a nivel europeo. Actualmente, iniciativas clave como la inteligencia artificial avanzan de forma desagregada por países, lo que limita su impacto global. "Para que realmente surjan campeones europeos será necesario coordinar iniciativas a nivel continental", advierte Arribas.
Una revisión normativa "bastante ambiciosa"
Con tal de avanzar hacia este fin, en los últimos años, la Unión Europea ha comenzado a mostrar cierta flexibilidad para facilitar las fusiones y adquisiciones, consciente de la necesidad de crear empresas de mayor escala. No obstante, el reto sigue siendo mayúsculo: reducir la burocracia, armonizar regulaciones y fomentar la inversión en innovación y talento. La regulación comunitaria, más estricta que en otras regiones, limita el crecimiento empresarial. Las políticas de competencia y las exigencias medioambientales, aunque necesarias, suponen en muchos casos una barrera adicional. Ejemplo de ello es el sector cerámico valenciano, afectado por la retirada de derechos gratuitos de emisión de CO2 y la competencia internacional en condiciones más favorables.
Esta revisión normativa, como explica la exdiputada en el Parlamento Europeo Inmaculada Rodríguez-Piñero, es "bastante ambiciosa" y busca dar respuesta a la transformación digital y verde. El objetivo es permitir que las compañías alcancen una "escala global" y refuercen la resiliencia de sus cadenas de suministro ante los riesgos geopolíticos. Según Rodríguez-Piñero, la Comisión Europea se encuentra en una fase intermedia de análisis técnico y diálogo, con la vista puesta en publicar un borrador de las nuevas directrices que integren competitividad y soberanía estratégica.

- Inmaculada Rodríguez-Piñero, exeurodiputada por el PSOE. -
- Marga Ferrer
Para las empresas locales, esta apertura legislativa llega en un momento de vulnerabilidad. Julio Cobo, socio director de Implica Corporate Finance, señala que la inestabilidad global (desde la crisis de materias primas y logística derivada del Covid hasta los conflictos en Ucrania y Oriente Próximo) ha acelerado procesos que ya estaban latentes. "Ser una pyme tiene muchos inconvenientes; estás mucho más expuesto que una compañía más grande con accionistas o fondos", apunta Cobo.
Actualmente, su firma gestiona unas cuarenta transacciones, de las cuales casi la mitad involucran a empresas valencianas que buscan ganar volumen. Aunque el relevo generacional sigue siendo un motor clásico de venta, Cobo detecta que la normativa europea puede acabar de "animar" a las firmas de la región a dar el paso hacia la consolidación para ganar resistencia.
En esta misma línea se pronuncia Miguel Bolívar, experto en derecho corporativo en Anaford, quien observa un entorno donde la masa crítica es fundamental para "mirar a los dos lados del globo". Mientras Occidente mueve los mercados financieros, Asia domina la producción, lo que obliga a las empresas europeas a buscar eficiencias operativas mediante el crecimiento inorgánico. "En sectores tradicionales muy fragmentados, la consolidación empieza a ser una necesidad para la propia dinámica del sector", afirma Bolívar.