VALENCIA (VP). La Federación de Empresas Agroalimentarias de la Comunitat Valenciana (FEDACOVA) y Fundación Grupo Cajamar han presentado este jueves un primer avance del Informe estratégico sobre la industria agroalimentaria valenciana, que están elaborando de forma conjunta con la participación de empresas y directivos del sector en la Comunitat Valenciana.
Los principales aspectos del informe han sido presentados por el presidente de FEDACOVA, Rafael Juan; el presidente de Cajamar, Eduardo Baamonde, y el director del Servicio de Estudios y Publicaciones de Fundación Grupo Cajamar, Ignacio Atance, quienes han destacado que la industria agroalimentaria, a pesar de ser uno de los sectores más importantes de la economía valenciana, carecía de un análisis actualizado y sistemático que combinara datos rigurosos con la visión estratégica de los propios protagonistas del sector.
En este sentido, Eduardo Baamonde ha señalado que "Cajamar lleva décadas comprometida con el desarrollo del sector agroalimentario. El informe que hoy anunciamos es fruto de esa apuesta, y estamos convencidos de que se convertirá en una referencia para el sector y para las instituciones que trabajan con él”. Además, ha subrayado “la visión estratégica de FEDACOVA al impulsarlo, ya que se trata de una mirada rigurosa y en profundidad, pensando no en el corto plazo sino en los retos de la próxima década”.
El informe, cuyos resultados completos se presentarán a lo largo del último trimestre del año, ofrece un diagnóstico exhaustivo del sector que combina un análisis cuantitativo y cualitativo para identificar oportunidades y plantear líneas estratégicas de futuro.
Rafael Juan ha explicado que el sector agroalimentario valenciano ofrece una contribución estratégica a la economía, el empleo y las exportaciones de la región. “La sostenibilidad, la digitalización, la internacionalización y la biotecnología son los principales vectores de crecimiento para los próximos años, en un contexto en el que la colaboración entre empresas, centros tecnológicos e instituciones será clave para reforzar la competitividad”, ha subrayado.
La presentación ha tenido lugar en el marco de la Asamblea General de FEDACOVA celebrada esta mañana en el auditorio Miguel Burdeos de la CEV, y ha contado con la participación del conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina, y el presidente de la Confederación Empresarial de la Comunidad Valenciana (CEV), Vicente Lafuente.
El sector en cifras
El sector agroalimentario valenciano constituye uno de los pilares de la economía regional. En 2024 generó de 12.393 millones de euros en la Comunitat Valenciana, equivalente al 9,3 % del VAB regional, y dio trabajo a 262.769 personas, el 12 % del empleo. Además, es el tercer sector agroalimentario más grande de España, con el 9,5 % del VAB del sector, solo por detrás de Andalucía (20,0 %) y Cataluña (14,8 %).
El presidente de Cajamar ha señalado que “los datos del informe confirman que estamos ante un sector con fundamentos sólidos: crece y emplea incluso por encima de lo que lo hace en el conjunto nacional, algo que habitualmente no es reconocido. Pero también nos sitúa ante un entorno que no va a esperar: la concentración de la gran distribución, la exigencia regulatoria europea y la presión climática sobre la base agraria son fuerzas que se aceleran”.
Por otro lado, el sector cuenta con una gran capacidad exportadora, con 9.943 millones de euros en exportaciones en 2025, lo que la posiciona como tercer exportador nacional, aunque con retos estructurales relevantes. En este sentido, Ignacio Atance ha apuntado que “el agroalimentario valenciano exporta casi el doble de lo que importa y está creciendo al doble de ritmo nacional, algo que no es sencillo cuando se parte ya de elevadas cifras, confirmado una buena situación coyuntural”.

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Desafíos del sector
Durante la presentación, el director del Servicio de Estudios y Publicaciones de Fundación Grupo Cajamar ha indicado que "el informe combina el análisis estadístico más completo realizado hasta ahora sobre la industria agroalimentaria valenciana con la voz directa de quienes la dirigen. El resultado es un documento que confirma la solidez del sector, pero también identifica con precisión sus puntos de vulnerabilidad y las líneas de acción prioritarias”.
Con 2.300 empresas en la industria agroalimentaria en 2024, la Comunitat Valenciana se sitúa como el cuarto tejido productivo más relevante del sector en España, representando el 8,2 % del total nacional. Sin embargo, sigue predominando la microempresa, que representa el 62,7 % de las empresas del sector, por encima de la media española (60,3 %). Esta dualidad, pocas empresas grandes, pero significativas en términos relativos respecto a la realidad española y numerosas empresas pequeñas, es uno de los rasgos estructurales más característicos del sector y uno de los retos estratégicos más señalados a lo largo de este informe.
En este sentido, el informe apunta que la estructura empresarial dual, las dificultades de crecimiento y productividad del tejido empresarial y la concentración de las exportaciones están conectados con retos como la innovación y los recursos humanos, la presión regulatoria y la sostenibilidad.
La disponibilidad de talento, el compromiso de los trabajadores y la necesidad de perfiles técnicos especializados se sitúan como la principal preocupación empresarial, superando incluso a factores como el mercado o la logística.
Esta escasez de talento técnico actúa como cuello de botella que ralentiza la adopción de automatización y digitalización. En este sentido, la automatización es percibida como la respuesta estructural más sólida, pero con un horizonte temporal de implementación que requiere tiempo, inversión y gestión del cambio organizativo.
La burocracia y el marco regulatorio son percibidos por el empresariado agroalimentario valenciano como una fricción cotidiana que consume tiempo, recursos y energía directiva sin añadir valor al producto. Esta carga pesa de forma desproporcionada sobre las empresas medianas, que no tienen equipos administrativos especializados para gestionarla.
Otra de las grandes preocupaciones es el cambio climático que ya está generando pérdidas directas y cuantificables en la base agraria que alimenta a la industria. Las empresas que mejor han resistido los últimos episodios de estrés —la DANA de 2024, las disrupciones de suministro post-pandemia, las nuevas exigencias del mercado europeo— son las que habían invertido antes en resiliencia. El informe apunta que las empresas que ya han invertido en sostenibilidad tienen ventaja competitiva ante los compradores europeos más exigentes; las que esperan a que la regulación lo exija llegan tarde y con mayor coste.
El informe articula su propuesta de futuro en torno a cuatro grandes ejes de acción: la mejora de la dimensión empresarial y la articulación de la cadena de valor; el desarrollo del talento y la incorporación de tecnología y automatización; el fortalecimiento de la resiliencia frente al cambio climático y la presión regulatoria; y el avance hacia un modelo exportador más diversificado y competitivo por calidad y valor añadido. Cada uno de estos ejes se desarrollará en líneas estratégicas y medidas concretas en el informe final a presentar por FEDACOVA y Cajamar.