ALICANTE.- El director general de Sprinter, José Pérez-Milá, fue el protagonista del último Almuerzo Directivo del Círculo de Directivos de Alicante, un encuentro presentado por su presidenta, Eva Toledo, en el que repasó la evolución de la compañía desde sus orígenes alicantinos hasta su actual dimensión internacional y abordó algunos de los principales retos que afronta el sector.
El encuentro permitió conocer tanto la estrategia empresarial de Sprinter como la visión más personal de quien asumió la dirección general de la compañía tras quince años de trayectoria en el grupo. Tecnología, automatización, sostenibilidad, ciberseguridad, cadena de suministro y gestión de personas fueron algunos de los asuntos abordados durante la conversación, en la que Toledo fue planteando a Pérez-Milá cuestiones vinculadas tanto a la actualidad empresarial como a su manera de entender el liderazgo.
Sprinter nació en Alicante en 1995 de la mano de la familia ilicitana Segarra y actualmente cuenta, según los datos aportados durante el encuentro, con 4.424 empleados y 223 tiendas en España. Desde 2023, JD Sports controla el 100% de Iberian Sports Retail Group, el grupo al que pertenece la compañía.
Pese a la dimensión alcanzada, Pérez-Milá reivindicó el peso que siguen teniendo Alicante y la cultura empresarial de los orígenes de Sprinter. Para el director general, una de las claves de la evolución de la compañía está precisamente en conseguir que esa cultura conviva con la estructura y las capacidades de una multinacional. "El éxito es ser capaz de que ambas culturas sigan conviviendo en el tiempo", señaló durante el encuentro.

Una empresa alicantina con dimensión internacional
La conversación, conducida por Eva Toledo, arrancó precisamente con la evolución de Sprinter y el papel de la familia fundadora. Pérez-Milá destacó el carácter emprendedor de la familia Segarra y su capacidad para trasladar determinados valores al conjunto de la organización. A su juicio, una de las claves para que una empresa familiar pueda crecer hasta alcanzar una dimensión internacional está en saber rodearse de buenos equipos y, llegado el momento, permitir que nuevas personas asuman responsabilidades. "El fundador tiene que saber rodearse de un gran equipo para poder escalar la empresa", explicó.
En el caso de Sprinter, esa transición ha permitido mantener elementos de la cultura original al tiempo que la compañía se incorporaba a una estructura internacional. Todo ello dentro de un proyecto que mantiene como misión acercar el deporte a toda la sociedad, una idea que forma parte de la identidad de la compañía y de su manera de entender el negocio.
Tecnología y empleo
Uno de los bloques centrales del Almuerzo Directivo estuvo dedicado a la transformación tecnológica. La automatización del centro logístico de Sprinter en Alicante sirvió a Pérez-Milá para explicar cómo la compañía ha afrontado el cambio. El paso de un modelo fundamentalmente manual a otro con un elevado nivel de automatización obligó a transformar perfiles profesionales y a invertir en formación. El director general destacó especialmente el reskilling de trabajadores que llevaban muchos años en la compañía. "Creo que los perfiles se han transformado muchísimo", afirmó.
Su experiencia le lleva a no plantear la tecnología como una amenaza necesariamente ligada a la destrucción de empleo. "La cuestión no es si tecnología o personas", señaló, sino "cómo conseguimos que las personas utilicen de la mejor forma la tecnología". Para Pérez-Milá, el reto será conseguir que los trabajadores puedan aprovechar las nuevas herramientas para hacer más y aportar mayor valor.

El CEO no puede saberlo todo
La conversación también abordó el cambio que ha experimentado la figura del máximo responsable empresarial. La multiplicación de ámbitos que afectan a las compañías —desde la sostenibilidad hasta la inteligencia artificial, la normativa o la ciberseguridad— hace imposible que el CEO pueda dominar todos los detalles. Pérez-Milá considera que su función debe ser comprender los grandes asuntos y rodearse de especialistas capaces de profundizar en cada uno de ellos. "El CEO no puede llegar a todo", reconoció. Su responsabilidad, añadió, consiste especialmente en ayudar a los equipos a "hacerse las preguntas correctas".
En esa filosofía encaja también la política de Sprinter de mantener a los profesionales de oficinas y directivos cerca de las tiendas. La compañía facilita que los empleados conozcan directamente la operativa y el contacto con el cliente. "¿Cómo voy yo a dirigir equipos si no sé esas personas las dificultades que tienen en sus puestos?", planteó.
Ciberseguridad y planes de contingencia
Otro de los asuntos tratados durante el encuentro fue la ciberseguridad. Pérez-Milá destacó que ya no se trata de una responsabilidad exclusiva de los departamentos tecnológicos, sino de una cuestión que afecta a toda la organización. "Todos somos posibles objetivos", advirtió.
La compañía trabaja con formación y simulaciones para concienciar a los empleados sobre riesgos como el phishing y cuenta con planes de contingencia para distintos escenarios que podrían afectar a puntos críticos del negocio. El objetivo es saber cómo reaccionar si se produce una interrupción en un almacén, en una tienda o en los sistemas de información.
Sostenibilidad con hechos
La sostenibilidad, como ocurre en este tipo de almuerzos, ocupó también una parte de la conversación. Sprinter ha desarrollado diferentes iniciativas relacionadas con la energía, la instalación de placas solares en su centro logístico, la iluminación LED, la movilidad eléctrica, la reutilización y el reciclaje.
Pérez-Milá defendió, sin embargo, que las compañías deben evitar convertir estas actuaciones únicamente en mensajes de comunicación. "Para mí es importante hacer muchas cosas más que contar demasiado", afirmó. En su opinión, la sostenibilidad debe estar alineada con el propósito de la compañía y ser coherente con lo que realmente hace.

La situación geopolítica y las alteraciones de las cadenas de suministro fueron otro de los asuntos planteados por Eva Toledo. Pérez-Milá explicó que las empresas han pasado de buscar únicamente la máxima eficiencia a tener que incorporar también la capacidad de respuesta ante situaciones inesperadas. "Ya no solo tenemos que ser más eficientes, sino también más resilientes", apuntó. Sprinter ha diversificado proveedores y puntos de fabricación, aunque el director general reconoce que no es posible cubrir todos los riesgos geopolíticos ni resulta económicamente viable intentar hacerlo.
La compañía combina el trabajo con marcas internacionales con el desarrollo de marca propia, que representa aproximadamente un 30% de la facturación que produce la compañía, según los datos aportados durante el encuentro.
Un director general que reivindica la autenticidad
El segundo bloque de la conversación permitió conocer la faceta más personal de Pérez-Milá y su forma de entender el liderazgo. Tras quince años de trayectoria en el grupo, asumir la dirección general supuso para él una mezcla de "responsabilidad y orgullo de equipo". También reconoció que el nuevo cargo le ha obligado a cambiar su manera de trabajar y a alejarse del detalle para centrarse en los grandes asuntos.
Pérez-Milá se define como un líder que busca ser auténtico, inclusivo y respetuoso, con un liderazgo inclusivo y basado en predicar con el ejemplo. "Me gusta ser auténtico", explicó. Y estableció claramente cuál es su línea roja: "La falta de respeto". Los errores, en cambio, forman parte del aprendizaje. Lo importante es que los equipos sepan analizarlos y buscar soluciones sin caer en la búsqueda de culpables.
Correr para mantener el equilibrio
La conversación entre Eva Toledo y José Pérez-Milá también dejó espacio para conocer su relación con el deporte. El director general practica running y considera que correr le ayuda a desconectar de la actividad profesional y a abordar los problemas desde otra perspectiva. "Para mí correr es casi una manera de meditar", explicó.
La comparación entre deporte y empresa apareció también al hablar de los momentos difíciles. Una carrera puede no salir como estaba prevista, igual que un proyecto empresarial puede no alcanzar el resultado esperado. Pero Pérez-Milá considera que el proceso de preparación resulta tan importante como el resultado final. "Creo que no es solo la carrera, es un poquito el camino que hay hasta toda la parte de la preparación", señaló.

La pandemia como prueba de fuego
Entre los momentos más difíciles de su trayectoria situó la pandemia de 2020. El cierre de las tiendas generó una situación de enorme incertidumbre para la compañía y sus miles de trabajadores. Uno de los momentos de mayor orgullo fue la respuesta de la compañía durante la pandemia, cuando Sprinter decidió asumir la parte salarial que sus profesionales podían perder. Para Pérez-Milá, aquel momento demostró que los valores de una empresa se ponen especialmente a prueba cuando las cosas van mal. La crisis permitió comprobar el grado de compromiso de los trabajadores con la compañía y puso de manifiesto la importancia de mantener el vínculo con los profesionales incluso en un contexto de máxima incertidumbre.
Mantener viva la ilusión
Al ser preguntado por aquello que más le preocupa actualmente, Pérez-Milá no apuntó a una amenaza concreta, sino a la necesidad de mantener la ilusión de los equipos. "Una compañía empieza a tener un problema mucho antes de que aparezca en la cuenta de resultados: empieza a tenerlo cuando su gente pierde la ilusión."
Seguir creciendo, mantener la capacidad de mejorar y continuar ofreciendo proyectos a los profesionales son, según explicó, algunas de sus principales prioridades. El mensaje que dejó en el Almuerzo Directivo conecta así con el propio recorrido de Sprinter: una compañía nacida en Alicante que ha crecido hasta adquirir dimensión internacional y que afronta ahora el reto de seguir transformándose sin perder la cultura y los valores construidos durante sus primeros años, con el propósito de seguir acercando el deporte a toda la sociedad.