CASTELLÓ. La histórica azulejera Azteca no ha encontrado nuevo propietario en la primera subasta convocada, que partía de un precio de 26 millones de euros repartidos en dos lotes. Ahora, se impulsará una segunda puja, pero sin fijar un precio mínimo, para comprobar si así sus antiguas instalaciones encuentran un nuevo comprador, según avanzan fuentes de la administración concursal.
La firma de l’Alcora, con 60 años de trayectoria y que llegó a superar los 30 millones de euros de facturación, cesó su actividad en el verano de 2025 al no poder superar los sucesivos vaivenes que sufrió el sector en los años precedentes. En enero de 2026 entró en concurso de acreedores y promovió un expediente de extinción de empleo para sus 118 trabajadores, que se acordó con premura con los sindicatos UGT y CCOO y el despacho de abogados Laborea, después de que la empresa se comprometiera a abonar las indemnizaciones con fondos propios.
En un primer momento, el administrador concursal abrió un periodo para la posible presentación de ofertas interesadas en adquirir la fábrica. Al no materializarse ninguna en septiembre, se inició una subasta en dos lotes, correspondientes a la maquinaria y a la nave industrial, respectivamente. Este procedimiento establecía un precio de salida de 26 millones de euros. Sin embargo, tampoco se presentaron candidaturas que cumplieran las condiciones.
Así, a partir de este momento, y según una última notificación del Juzgado de lo Mercantil de Castellón, la venta de la azulejera entrará en una nueva fase. La fábrica volverá a salir a subasta, esta vez sin un valor mínimo, con el objetivo de facilitar su traspaso.
Azteca se encuentra en una nueva etapa del proceso concursal y se desconoce si finalmente encontrará un nuevo comprador que reactive las instalaciones, aunque su actividad no tendría por qué estar vinculada al sector cerámico.
Las dificultades de Azteca comenzaron en 2024, en un contexto marcado por la caída de la producción y el incremento de los costes energéticos provocado por la invasión de Ucrania. Ese año, la empresa acumuló unas pérdidas de 2,1 millones de euros, al tiempo que su facturación disminuyó un 12% respecto a 2023, al pasar de 31,2 millones a 27,5 millones de euros.
El entonces responsable de Ascer, Vicente Nomdedeu, también presidía la patronal cerámica y tuvo que abandonar antes de tiempo su cargo en la organización en un último intento de enderezar el rumbo de la cerámica de l’Alcora.
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