VALENCIA. La operación de salvamento de la Sociedad de Garantía Recíproca (SGR) de la Comunitat Valenciana es una prioridad para el conseller de Economía, Máximo Buch, pero eso no significa hacerlo "a cualquier precio". Se ha de conseguir un crédito por 150 millones, pero éste ha de servir para que la sociedad avalista funcione sin convertirla en presa de los bancos.
Todos los participantes en el proceso han de poner de su parte y nadie debe convertir la operación en una lucrativa fuente de negocio, se asegura desde el Gobierno valenciano. Con la fecha del viernes 9 de noviembre como punto clave, las posturas entre la Generalitat y los bancos (Sabadell CAM, Bankia, BBVA y CaixaBank) se habían acercado a principios de semana.
Sobre la mesa se contaba con una oferta que parecía conjugar la capacidad de la Administración valenciana y la voluntad de las entidades financieras. Sin embargo, a última hora de la tarde del miércoles fuentes de la negociación aseguran que las entidades dieron un paso atrás y presentaron una nueva oferta que endurecía las condiciones del préstamo hasta convertirlo prácticamente en un trágala.
CUESTIÓN DE PLAZOS
Aunque son muchos los aspectos que se consideran inaceptables desde la Generalitat, el principal es el que se refiere a la fecha de devolución. A pesar de que se había llegado a acordar ocho años como el mínimo asumibles, las entidades redujeron éste a 5 años, con la opción de tres más si el Fondo de Garantía de Depósitos daba el visto bueno de que Sabadell CAM participara en la operación con esas condiciones.
Esta autorización llegó a media mañana del viernes, mientras los accionistas de la SGR estaban reunidos en el Paraninfo de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) para debatir sobre el futuro de la entidad. Aunque fuentes financieras aseguran que esperaban que la Generalitat aceptara esta última oferta, lo cierto es que el Consell tiene sus reservas y, de haberla aceptado, no podría haber respondido con tanta celeridad.
La oferta que los negociadores de la Administración consideren asumible debe ser trasladada al Consell y ser aprobada en Pleno. Teniendo en cuenta que éste ya se había reunido ese día, habría que esperar el próximo, previsto para el viernes 16 de noviembre. Todo ello en el caso de que se considerara aceptable.
POSTURAS MAXIMALISTAS
"Mientras hay vida, hay esperanza", aseguró el consejero delegado de la SGR, Santiago de Santos, el pasado viernes tras celebrarse la junta de accionistas que terminó sin aprobar ningún punto del orden del día y abocó a la entidad a la liquidación en un plazo máximo de dos meses si no se consigue el crédito.
El primer ejecutivo de la sociedad avalista reconoció que las negociaciones con los bancos están siendo muy difíciles y señaló que se mantenían unas posiciones "maximalistas" que no facilitaban alcanzar un acuerdo. En todo caso, no descartó que se pueda salvar a la SGR de la desaparición.
De consumarse la liquidación, la SGR de la Comunitat Valenciana sería la primera en cesar en su actividad en España, a pesar de tener su origen en 1981 y haberse convertida, hasta el inicio de la crisis, en la más grande del Estado.




