La industria valenciana de semiconductores ve en la campaña electoral una vía para relanzar el campus internacional

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VALÈNCIA. La industria valenciana de semiconductores no quiere desaprovechar la oportunidad que brinda la campaña electoral para hacer llegar sus reivindicaciones a los partidos políticos que, en este periodo, suelen estar más receptivos a escuchar a diversos sectores de la población con el objetivo de recabar apoyos en la carrera hacia las urnas. Y el ecosistema valenciano de los chips, que se encuentra en un momento decisivo para ganar posiciones y financiación a nivel europeo, es consciente de la oportunidad para colocar en la agenda política su petición de crear una comisión bilateral entre Gobierno y Generalitat que fructifique en el esperado campus internacional de semiconductores, una propuesta que se presentó hace tres años y que se ha visto pausada por la ausencia de implicación por parte de la Administración central.

Por ello, desde el empresariado del sector aseguran a ValenciaPlaza que prevén sentarse con las cabezas de lista de las diferentes opciones políticas en Valencia para trasladar la necesidad de dar un empujón desde todas las administraciones al proyecto valenciano. No es la primera vez tampoco que tratan de ejercer presión en el ámbito político, puesto que el clúster compareció en septiembre ante el pleno del Ayuntamiento de Valencia para pedir a todos los grupos que se implicasen en la denominada comisión bilateral, una mesa de trabajo que debe contar con el Gobierno y la Generalitat para coordinar una estrategia de financiación que lleve a la Comunitat a ser un polo de referencia en la industria de semicondcutores a nivel europeo.

De hecho, la Generalitat ya ha tomado parte en este asunto y presentó en septiembre un documento de propuesta a la Comisión Europea para pedir que proyectos como el del campus puedan considerarse 'Strategic Projects dentro de la futura ley European Chips Act 2.0'. De ese modo, podría optar a fondos extraordinarios. Además, el ecosistema presentó la semana pasada en el Valencia Digital Summit (VDS) 2026 una hoja de ruta que busca coordinar a empresas, universidades y administraciones para anticiparse a la regulación europea y reforzar la participación de la Comunitat Valenciana en las cadenas de valor del sector.

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El planteamiento de dicha hoja de ruta pasa por orientar la estrategia hacia aquellas actividades en las que la autonomía tecnológica europea puede aportar más valor, en lugar de concentrar los esfuerzos en la fabricación de chips a gran escala. La Comunitat Valenciana defiende que cuenta con talento especializado y empresas con trayectoria en el sector, algunas de ellas participadas por capital extranjero a través de rondas de financiación millonarias.

El planteamiento se enmarca en los trabajos para definir la nueva estrategia comunitaria de semiconductores, con la que la Unión Europea busca reducir dependencias industriales y tecnológicas y reforzar su autonomía en componentes esenciales para ámbitos como la inteligencia artificial, la automoción, la defensa y las telecomunicaciones. La futura normativa, cuya entrada en vigor está prevista para 2027, abre una oportunidad para que los territorios con capacidades consolidadas se posicionen en el nuevo marco europeo.

En este contexto, la Generalitat ha coordinado las aportaciones valencianas a la consulta sobre la legislación. El documento presentado en Europa recoge las alegaciones elaboradas desde la administración autonómica para defender las fortalezas de la Comunitat y orientar la estrategia europea hacia las actividades en las que ya existe una base industrial y científica.

La propuesta pasa por aprovechar ese conocimiento en el diseño de nuevos componentes, su prototipado y las pruebas necesarias para comprobar su funcionamiento. En particular, el sector valenciano destaca su experiencia en fotónica, una tecnología que utiliza la luz para transmitir y procesar información y que abre nuevas posibilidades en el desarrollo de chips.

Esta especialización supone un cambio de enfoque respecto a las primeras propuestas que contemplaban la instalación de una fábrica de semiconductores en Valencia. El planteamiento ha evolucionado hacia el refuerzo de las capacidades existentes, con el diseño, el prototipado y la validación como ejes centrales.

El argumento es que Europa no debería centrar su estrategia exclusivamente en atraer grandes plantas de fabricación, sino reforzar también las fases de la cadena de valor en las que puede desarrollar tecnología propia. En el caso valenciano, la industria considera que competir en producción a gran escala no es necesariamente la vía que mejor aprovecha sus capacidades actuales.

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