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La sostenibilidad para las empresas valencianas, una inversión para la pervivencia

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VALÈNCIA. La sostenibilidad ha dejado de ser una etiqueta para convertirse en palanca estratégica. Ese fue el mensaje transversal que recorrió la jornada organizada por Valencia Plaza, que reunió a representantes del ámbito empresarial, institucional y académico para analizar cómo integrar los criterios ESG en la gestión diaria y cómo convertirlos en ventaja competitiva en un entorno regulatorio cada vez más exigente.

Bajo el título ‘Visión práctica de la sostenibilidad’, la primera mesa, moderada por Javier Alfonso, abordó el aterrizaje real de los criterios ambientales, sociales y de gobernanza en las organizaciones. La segunda, conducida por Estefanía Pastor, puso el foco en el impacto global y la generación de valor.

De departamento a estrategia

Sandra Deltell, socia responsable de PwC en la Comunitat Valenciana y Región de Murcia, afirmó que la sostenibilidad empieza muchas veces como un ejercicio de captación y reporte de datos, pero alcanza su madurez cuando se integra en la estrategia y se convierte en un eje transversal. "No puede partir de ningún otro sitio que no sea la cabeza de la organización", defendió, subrayando la necesidad de liderazgo desde el CEO.

En la misma línea se expresó Sabrina Femenía, directora de Desarrollo de Negocio del Instituto de Gobernanza Empresarial, quien recordó que si entendemos la sostenibilidad como la capacidad de perdurar en el tiempo, no puede recaer en un único departamento. "Debe impregnar la cultura y estar compartida por el comité de dirección", apuntó.

Desde el ámbito tecnológico, Mireya Sáez, directora de Gestión de Riesgo de AIMPLAS, explicó que en su caso la sostenibilidad está "intrincada en la estrategia" y liderada desde el consejo rector. "Es imposible que una sola persona abarque todo lo relacionado con sostenibilidad", advirtió.

Por parte institucional, Antonio García Celda, director general de Capitalidad Verde Europea del Ayuntamiento de Valencia, insistió en la necesidad de una visión holística: "La estrategia sale desde arriba; si la visión no está clara, el resto de áreas no funcionará".

Barreras, datos y cultura

Uno de los consensos fue que el principal obstáculo no es técnico, sino cultural. Deltell alertó del error de presentar la sostenibilidad como una obligación inmediata y no como un proceso, y defendió el ejercicio de doble materialidad para priorizar lo relevante y acotar el "tsunami regulatorio".

Sáez puso el acento en la digitalización y el gobierno del dato como aliados para ordenar la información y convertirla en herramienta de gestión. Femenía, por su parte, rechazó la idea de que la sostenibilidad sea un gasto: "Es una inversión que podemos rentabilizar y capitalizar".

García añadió la dificultad de cambiar inercias organizativas, especialmente en entornos complejos como la administración. La Capitalidad Verde Europea, explicó, no fue un evento puntual, sino una estrategia para coordinar departamentos y transformar datos en políticas concretas.

Más allá del reporting

¿Cómo evitar que la sostenibilidad se reduzca a una memoria anual? Para los ponentes, la clave está en utilizar los indicadores para gobernar. "La memoria es la consecuencia de toda la actividad", resumió Sáez. Deltell reivindicó el valor de la información no financiera como herramienta para entender el rumbo de una empresa y atraer inversión. Femenía añadió que el reporting debe servir para detectar costes ocultos (como los asociados al talento o a la gestión de residuos) y transformarlos en oportunidades de mejora.

La homogeneización de métricas fue otro de los puntos destacados, tanto en el ámbito privado como en el público, donde García defendió la necesidad de criterios comparables para evitar suspicacias y reforzar la credibilidad.

Del relato al impacto real

En el capítulo de experiencias concretas, el Ayuntamiento de València destacó proyectos como la instalación de fotovoltaica en cementerios (con impacto ambiental y social al reducir la factura energética de familias vulnerables), mientras que Femenía explicó la implantación de un gemelo digital de CO₂ en Bioparc para monitorizar en tiempo real la salud del ecosistema.

Desde PwC, Deltell apuntó que las compañías más avanzadas están automatizando datos para tomar decisiones ágiles, incluso en contextos críticos, integrando riesgos climáticos en su modelo operativo. Los participantes coincidieron en que la sostenibilidad puede pasar de ser un lastre a convertirse en palanca de financiación, innovación y diferenciación.

De la obligación a la oportunidad

La regulación ocupó buena parte del debate. Deltell valoró que el denominado decreto ómnibus haya dado "un respiro" al ampliar plazos, aunque reconoció que añade carga normativa. Femenía alertó de que lo que peor gestionan las empresas es la incertidumbre regulatoria, mientras Sáez describió un escenario de normas incluso contradictorias, especialmente en el sector del plástico. Para García, el problema no es la regulación en sí, sino llegar tarde y perder ventaja competitiva. No obstante, Deltell introdujo un matiz que posteriormente fue abrazado por otros ponentes: "Algunas empresas perciben a priori las normativas en sostenibilidad como un impedimento a la competitividad pero luego te das cuenta de que la norma ayuda a que las empresas y sociedades se transformen".

Sostenibilidad y negocio: el segundo debate

La segunda mesa aterrizó la cuestión de si rentable ser sostenible. Gabriel García, director del Máster en Responsabilidad y Sostenibilidad Corporativa de la Universitat Politècnica de València, diferenció entre empresas que reaccionan por obligación y aquellas que integraron hace años la sostenibilidad en su modelo y ahora capitalizan oportunidades.

Ibán Molina, delegado institucional de Iberdrola en la Comunitat Valenciana, defendió que la apuesta temprana por las renovables demuestra que "la sostenibilidad es rentable" y genera competitividad en la pata económica, social y ambiental. La electrificación de la economía y la digitalización de redes forman parte de esa transformación profunda.

Amelia Navarro, directora de Sostenibilidad, Equidad y Acción Social de Veolia en la Comunitat Valenciana, incidió en la resiliencia de las ciudades y en proyectos de reutilización de agua regenerada para prevenir incendios en entornos como el Parque Natural del Turia.

Desde el ámbito jurídico, Joaquín Ureña, socio de Andersen en Valencia, subrayó que la toma de decisiones empresariales ha evolucionado: del enfoque exclusivo en el accionista a una visión más amplia orientada a ‘stakeholders’. La sostenibilidad, apuntó, ha pasado de reactiva a proactiva.

Talento, precio y mercado

El atractivo para las nuevas generaciones fue otro de los ejes. Molina destacó que los jóvenes buscan empresas con propósito y que eso no está reñido con la rentabilidad. Navarro añadió que el bienestar y la conciliación son factores clave para atraer talento.

Sobre si el cliente está dispuesto a pagar más, García apeló a la capacidad de generar valor percibido; Ureña recordó que el precio lo fija el mercado y la percepción del cliente; e Iberdrola constató que en el ámbito industrial sí existe disposición a pagar un ‘premium’ por energía renovable.

"Ha venido para quedarse"

En el turno final, el consenso que dieron los ponentes se resume en que la sostenibilidad ya no es filantropía ni marketing, como indicó García en alusión al avance que se ha producido en este sentido. Es estrategia, innovación y, cada vez más, condición de competitividad.

Como indicaron, el mercado lo está pidiendo. Y las organizaciones que lo entienden no solo cumplen, sino que transforman su modelo de negocio para adaptarse a un entorno en el que la sostenibilidad ha dejado de ser tendencia para convertirse en estructura.

El cierre de la jornada corrió a cargo de Mónica Payá López, directora general de Emprendimiento e Internacionalización en la Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio. "La sostenibilidad ya no es una tendencia, define el futuro de empresas y clientes. Implantar medidas de economía circular puede suponer un lastre para las cuentas de resultados, pero desde el gobierno valenciano trabajamos para desterrar esta idea. Introducir sostenibilidad en la estrategia ayuda a ganar oportunidades", afirmó.

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