Los expertos ven recorrido para la bolsa pese a los riesgos geopolíticos

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BBVA prevé que la economía española crezca un 2,6% en 2026 y un 2,1% en 2027, mientras que la Comunitat Valenciana avanzará un 3% este año / Los especialistas también apuntan a oportunidades en la renta fija y los mercados emergentes

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VALÈNCIA. Los riesgos geopolíticos concentran buena parte de la preocupación de los inversores, pero los expertos de BBVA y Schroders no consideran que el escenario actual vaya a frenar necesariamente el ciclo económico. La resistencia de la actividad, las inversiones vinculadas a la inteligencia artificial y la reindustrialización de Occidente sostienen unas perspectivas que, pese a la incertidumbre, mantienen abiertas las oportunidades en los mercados financieros.

Este fue uno de los principales mensajes del encuentro 'Decisiones que crean valor: invertir entendiendo tus emociones', organizado por Valencia Plaza y BBVA el pasado 22 de octubre en el hotel Las Arenas de València. La jornada reunió a especialistas de ambas entidades para analizar el contexto económico, las perspectivas de inversión y los factores psicológicos que condicionan las decisiones financieras.

  • Manteca. Raga y Fernández, durante la ronda de preguntas. -

En la primera dinámica participativa, el 70% de los asistentes identificó los riesgos geopolíticos como el principal factor de amenaza para la economía actual, frente al 30% que señaló la inflación. Ninguno eligió el riesgo de recesión. Los expertos coincidieron en la relevancia de las tensiones internacionales, aunque defendieron que sus consecuencias dependerán de cómo evolucionen los acontecimientos y, especialmente, de su impacto sobre los precios de la energía.

Álvaro Manteca, responsable de Análisis y Estrategia de Global Wealth de BBVA en España, destacó la resistencia de la actividad económica pese a la prolongación de las tensiones internacionales. A su juicio, el escenario de partida sigue siendo constructivo y sería necesaria una escalada adicional del conflicto, con ataques a infraestructuras energéticas del Golfo y un encarecimiento mucho mayor del petróleo, para poner en riesgo el ciclo económico.

El estratega advirtió, no obstante, de que una subida energética más intensa podría trasladarse a la inflación y endurecer las condiciones financieras. Ese escenario reduciría la capacidad adquisitiva de los hogares y los márgenes empresariales, además de limitar las decisiones de inversión de las compañías.

Por su parte, Borja Fernández, director de Negocio Institucional para España de Schroders, descartó que el riesgo del crédito privado constituya una amenaza sistémica a corto y medio plazo. El especialista señaló que parte de las dudas se concentra en determinados segmentos, como las empresas de software, y defendió que el mercado privado es más amplio que ese ámbito concreto.

Fernández también alertó de que las expectativas de beneficios vinculadas a la inteligencia artificial pueden ser demasiado elevadas para algunas compañías. En su opinión, la carrera tecnológica tendrá ganadores y perdedores, por lo que los inversores deberán distinguir entre las empresas capaces de rentabilizar sus inversiones y aquellas que no lo consigan.

España crecerá un 2,6% en 2026 y la Comunitat, un 2,9%

En el análisis territorial, Ximo Raga, director de Private Banking y UHN Patrimonios en la Territorial Este de BBVA, situó el crecimiento previsto para la economía española en el 2,6% en 2026, según las estimaciones de los servicios de estudios de la entidad. La previsión supone una revisión al alza respecto al 2,4% que manejaban hasta junio.

Para 2027, el banco prevé una moderación del crecimiento hasta el 2,1%, medio punto menos que en 2026. Raga relacionó esta desaceleración con la mayor complejidad del entorno geopolítico y el encarecimiento de la energía, factores que pueden elevar la inflación y endurecer las condiciones financieras.

El directivo destacó que la economía española mantiene el impulso del consumo interno y el empleo, aunque anticipó una pérdida de dinamismo de la demanda interna y del sector exterior. En el caso valenciano, BBVA sitúa el crecimiento previsto para 2026 en el 2,9%, con la construcción y los servicios, especialmente los vinculados al turismo, entre los sectores que marcan la diferencia.

  • Ximo Raga, director de Private Banking y UHNy Patrimonios en la Territorial Este de BBVA. -

Pese a estas perspectivas, Raga reconoció que la incertidumbre lleva a algunos inversores a posponer sus decisiones. Frente a esa tendencia, defendió la necesidad de interpretar correctamente el escenario económico y adaptar las recomendaciones de inversión al perfil y a los objetivos de cada cliente.

Además, en este contexto, destacó el buen momento que vive la banca privada de BBVA donde pueden decir que “200.000 clientes ya confían en nosotros para gestionar su patrimonio, un objetivo que hemos alcanzado un año antes de lo previsto”. Y aseguró que esto tiene un reflejo muy claro en la Dirección Territorial Este donde cuentan ya con la confianza de casi 17.000 clientes, a cierre del primer semestre y con más de 11.000 millones de euros de activos bajo gestión.

Durante el evento, Ximo Raga apuntó también a las herramientas que ofrece Global Wealth, un paraguas especializado en grandes patrimonios que reúne los segmentos Premium, Private Banking y Ultra High Net Worth (UHN). El lanzamiento de este programa supone avanzar hacia una identidad común y reconocible en todos los mercados, con una misma estructura y una propuesta que busca combinar lo mejor de dos mundos: el conocimiento, la cercanía y las capacidades de cada mercado con la escala y las fortalezas internacionales de BBVA.

La bolsa concentra las expectativas para el cierre del año

La segunda votación entre los asistentes reflejó una clara preferencia del público por la renta variable. El 82% de los participantes consideró que los mercados bursátiles tradicionales tendrán un mejor comportamiento durante lo que resta de 2026. La renta fija y las inversiones alternativas, incluidos los mercados privados, obtuvieron un 9% cada una.

Manteca coincidió con esa visión y señaló que la bolsa cuenta con dos motores de inversión a largo plazo: el desarrollo de la inteligencia artificial y la reindustrialización de Occidente. Ambos procesos requieren inversiones en centros de datos, semiconductores, electrificación, generación y transporte de energía, además de nuevas capacidades industriales.

El experto defendió que la transformación de las cadenas de suministro, que pasan de priorizar el coste a buscar una mayor resiliencia, también sostendrá la inversión durante los próximos años. En este contexto, recomendó mantener carteras diversificadas geográficamente, con exposición a Estados Unidos, Europa y mercados emergentes.

Estos últimos presentan, a su juicio, un atractivo creciente por su menor exposición a algunos de los desequilibrios fiscales de las economías desarrolladas y por su vinculación con el ciclo tecnológico asiático y las materias primas latinoamericanas.

  • Los asistentes al encuentro 'Decisiones que crean valor: invertir entendiendo tus emociones'.

 

La visión sobre la renta fija fue más favorable de cara a 2027. Manteca consideró que lo peor para esta clase de activos podría haber quedado atrás, después de un ejercicio condicionado por el aumento de los tipos de interés y las caídas de valoración de los bonos. El especialista aprecia señales de estabilización y una mejora de la demanda.

Fernández también apuntó a oportunidades en la deuda corporativa europea de mayor calidad, cuyos rendimientos se sitúan, según expuso, en niveles cercanos al 4,5%. El representante de Schroders consideró que las empresas con un endeudamiento razonable y una generación sólida de caja pueden ofrecer oportunidades a los inversores el próximo año.

En cuanto a los mercados privados, defendió su papel como herramienta de diversificación, al permitir incorporar activos cuyo comportamiento no tiene por qué coincidir con el de los mercados cotizados. También subrayó que sus periodos de inversión, habitualmente de varios años, obligan a adoptar un horizonte temporal más amplio y a asumir las limitaciones de liquidez.

Los objetivos financieros, antes que las decisiones impulsivas

El cierre del encuentro se centró en la economía conductual y en los sesgos que pueden condicionar las decisiones de inversión. Rafael Alférez Burillo, experto en inversiones y behavioral economics de BBVA Asset Management, planteó varias preguntas al público para ilustrar cómo las experiencias anteriores, el miedo a las pérdidas y las reacciones ante las noticias pueden influir en la gestión del patrimonio.

El experto cuestionó la resistencia a vender una inversión que acumula pérdidas con la esperanza de recuperar el capital inicial. Frente a esa conducta, defendió que los inversores deben aceptar que pueden equivocarse y revisar sus decisiones cuando los datos ya no respaldan la posición. La diversificación, añadió, ayuda a limitar el impacto que un error puede tener sobre el conjunto de la cartera.

  • Rafael Alférez Burillo, experto en inversiones y behavioral economics de BBVA Asset Management.

Otro de los sesgos analizados fue la reacción a las noticias negativas. Alférez diferenció entre invertir con un plan y especular ante cada acontecimiento: disponer de una estrategia para distintos escenarios permite tomar decisiones sin dejarse arrastrar por el miedo o la euforia del momento.

Entre esas tendencias citó la longevidad, la tecnología y la autonomía estratégica de los países, que está impulsando inversiones en infraestructuras y energía. Su recomendación fue determinar primero para qué se necesita el dinero y después elegir los activos adecuados: las necesidades de liquidez a corto plazo, la conservación del patrimonio y la búsqueda de rentabilidad a largo plazo requieren estrategias diferentes.

La conclusión del encuentro fue que la incertidumbre no elimina las oportunidades, pero obliga a distinguir entre las decisiones basadas en objetivos y las respuestas impulsivas. Para los expertos, comprender el escenario económico es importante, aunque también lo es conocer el propio perfil de riesgo y mantener una estrategia coherente con las necesidades de cada inversor.

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