VALÈNCIA. Las empresas de la Comunitat Valenciana parten con retraso para aprovechar las oportunidades que abre el aumento de los presupuestos de Defensa en las administraciones nacionales y europeas. Así lo advirtió este miércoles Vicente Rocatí, coordinador de Redit Defensa, durante el evento de Redit Summit, celebrado en CaixaForum València. "Salimos ya rezagados en esta carrera", afirmó, al señalar las dificultades para convertir las grandes cifras de inversión en proyectos que transformen el tejido productivo valenciano y el poco peso de las compañías valencianas en el conjunto del sector a nivel estatal.
Rocatí intervino en la mesa redonda 'Reposicionamiento global, de las musas al teatro', en la que situó la participación de la Comunitat Valenciana en el sector defensa "en el furgón de cola". El coordinador llamó a mirar más allá del volumen de los fondos destinados por las administraciones. "Nos dejamos deslumbrar por el presupuesto, pero hay muchos obstáculos". Entre ellos, destacó las dificultades para acceder a los contratos y a las cadenas de suministro de las grandes compañías. Las empresas que quieran trabajar en defensa, explicó, pueden competir directamente por los encargos o incorporarse como subcontratistas de los grandes grupos. La primera vía obliga a disputar contratos a actores consolidados; la segunda exige hacerse un hueco entre sus proveedores, con la dificultad añadida de que la mayoría de esas grandes empresas se encuentra fuera de la Comunitat.
La defensa puede ofrecer una salida a actividades como la automoción, apuntó Rocatí, pero esa oportunidad requiere abordar cómo reconvertir y adaptar las capacidades de las empresas para responder a las necesidades del sector militar. La coordinación de Redit Defensa surgió ante la necesidad de aunar las iniciativas que los institutos tecnológicos estaban desarrollando, sumar fuerzas y evitar duplicar capacidades. Su papel, defendió Rocatí, debe incluir el acompañamiento a las empresas que buscan diversificar su actividad hacia este mercado. "No es que los centros tengamos que investigar en defensa, que también lo hacemos, sino que tenemos que traccionar a las empresas para su reconversión", señaló.
El objetivo es que el conocimiento y las capacidades de los institutos ayuden al tejido productivo a desarrollar soluciones que puedan encontrar una aplicación en este ámbito.Para ello, reclamó que los fondos se dirijan a tecnologías duales, con usos tanto civiles como militares, y que la financiación permita trabajar con horizontes superiores al año. También alertó del desfase entre el momento en que se necesitan los recursos y su llegada efectiva, y defendió contar con el Gobierno autonómico para contribuir a resolver esos retrasos.
Adaptar una tecnología civil a los requisitos militares
El interés empresarial ya está llegando a los centros tecnológicos. Según explicó, algunas pymes les preguntan cómo pueden empezar a trabajar en defensa y qué pasos deben dar para adaptar las soluciones que han desarrollado para clientes civiles. Rocatí puso como ejemplo una empresa que había desarrollado redes locales protegidas frente a ataques informáticos para depuradoras. La posibilidad de utilizar esa tecnología en defensa dio lugar a un proyecto de adaptación a los requisitos militares. El proceso, relató, implica modificar aspectos como las frecuencias de trabajo, los materiales o la movilidad de los equipos, al pasar de una instalación fija a una solución móvil. Según avanzó, está previsto que el producto final se ponga en marcha el próximo abril.
El caso muestra el recorrido que necesita una empresa para trasladar su tecnología a este mercado. Disponer de una solución con posibles usos militares es un punto de partida, pero su incorporación exige cambios para responder a las condiciones en las que deberá funcionar. Rocatí también señaló que mantienen una relación fluida con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que les orienta sobre las pautas que deben seguir, y aludió a la cautela de los centros en la contratación de personal para trabajar en estos ámbitos.
"Nosotros promulgamos la autonomía tecnológica y la conservación de la cadena de suministro", afirmó el coordinador de Redit Defensa. Mantener capacidades propias de producción permite atender necesidades que pueden resultar difíciles de cubrir mediante proveedores extranjeros. En este sentido, explicó que su centro tecnológico dispone de una línea de montaje de circuitos complejos a la que recurren empresas que necesitan fabricar series cortas. "Hay clientes que acuden al centro para preservar la confidencialidad de sus desarrollos".
Una alianza pública y alianzas empresariales
En los últimos meses, la Comunitat Valenciana ha puesto en marcha distintas iniciativas para ganar peso en la industria de defensa. En julio, la Generalitat presentó la Alianza Valenciana por la Defensa y la Seguridad y anunció una inversión inicial, junto al sector privado, de 100 millones de euros. El propósito es aumentar la participación de las empresas valencianas, que apenas captan el 1% de las contrataciones del Ministerio de Defensa, y aprovechar las capacidades de sectores como la automoción, las telecomunicaciones o los materiales avanzados. También se anunció una Feria Internacional de la Industria Auxiliar de la Defensa en València para 2027.
En paralelo, el tejido empresarial ha reorganizado sus estructuras. El Hub Defensa CV, impulsado inicialmente por AVIA, Espai Aero CV y el Clúster Digital, integró en junio su actividad en la Comisión de Seguridad y Defensa de la CEV, presidida por Vicente Lafuente. Mantiene su actividad independiente Apolo, el clúster nacido en febrero de la mano de S2GRUPO, Factor Ingeniería y Decoletaje, B-LIBE, Inelcom y Quibim, y presidido por José Rosell. Ambas iniciativas buscan facilitar la cooperación y la incorporación de empresas al sector, mientras que Redit Defensa articula las capacidades tecnológicas de los institutos para acompañar ese proceso.