VALÈNCIA. La empresa valenciana Rover Infraestructuras será la encargada de construir la futura planta piloto de chips fotónicos de la Universitat Politècnica de València (UPV), una infraestructura llamada a convertirse en uno de los principales activos españoles para el desarrollo de semiconductores avanzados. La universidad ha adjudicado a la compañía el contrato para redactar el proyecto y ejecutar las obras por un importe de 12,57 millones de euros (IVA incluido), después de que obtuviera la mayor puntuación en el proceso de licitación.
La actuación supone desbloquear un proyecto estratégico que había encontrado importantes dificultades para salir adelante. La UPV tuvo que relanzar la licitación tras quedar desiertos dos concursos anteriores debido a la elevada complejidad técnica de las instalaciones. En esta ocasión, el procedimiento sí ha culminado con adjudicación y Rover ejecutará un contrato con un plazo de 18 meses para levantar el complejo en el polígono industrial de L'Eliana.
El contrato se adjudica por un importe de 10,39 millones de euros sin IVA, frente a un presupuesto base de licitación de 11,17 millones, después de que la constructora valenciana obtuviera la mejor valoración entre las ofertas presentadas.
Un proyecto clave para la estrategia europea del chip
La planta piloto estará especializada en el desarrollo y fabricación experimental de chips fotónicos, una tecnología basada en el uso de la luz para transmitir y procesar información que gana protagonismo en aplicaciones vinculadas a las telecomunicaciones, la inteligencia artificial, los centros de datos, la computación de altas prestaciones o la sensórica avanzada.
La infraestructura forma parte del proyecto europeo PIXEurope, seleccionado por la Empresa Común de Chips de la Unión Europea dentro del programa Chips for Europe, y constituye una de las actuaciones estratégicas del Perte Chip impulsado por el Gobierno de España.
El proyecto está liderado por el laboratorio UPVfab y el Instituto de Telecomunicaciones y Aplicaciones Multimedia (iTEAM) de la Universitat Politècnica de València, bajo la coordinación de los investigadores José Capmany y Pascual Muñoz. Su objetivo es dotar a Europa de una instalación donde empresas, centros tecnológicos y startups puedan validar y escalar el diseño de chips fotónicos antes de su fabricación industrial, reduciendo así la dependencia de infraestructuras situadas fuera del continente.
Una sala limpia de 1.200 metros cuadrados
El complejo se construirá sobre dos parcelas colindantes situadas en el sector SUZI-1 de L'Eliana y dispondrá de una superficie cercana a los 5.300 metros cuadrados. El diseño contempla una nave industrial de aproximadamente 2.000 metros cuadrados destinada a la fabricación de chips, junto a un edificio anexo con oficinas, laboratorios y espacios técnicos.
Uno de los elementos más relevantes será una sala limpia industrial de alrededor de 1.200 metros cuadrados, equipada con sistemas de filtrado y control ambiental de alta precisión, redes de gases especiales, nitrógeno, agua ultrapura, aire comprimido libre de impurezas, refrigeración específica y sistemas adaptados para la gestión de residuos derivados de los procesos de fabricación fotónica.
La actuación cuenta con financiación estatal y europea. El Consejo de Ministros aprobó el pasado año una primera transferencia de 16,5 millones de euros de los 33 millones previstos para el desarrollo de esta infraestructura, considerada una de las principales apuestas españolas para reforzar la capacidad europea en el ámbito de los semiconductores avanzados.