VALÈNCIA. El sector del pádel sigue atrayendo inversión y nuevos modelos de negocio en la Comunitat Valenciana. La firma Solea Padel ha adquirido el club La Ribera Padel, ubicado en Alzira, y prevé incorporar hasta diez instalaciones en la provincia de Valencia durante los próximos cinco años. La compañía, creada por cinco socios procedentes de ámbitos como la tecnología, el marketing y la gestión deportiva, busca profesionalizar la explotación de clubes ya existentes en un momento en el que el mercado ha dejado atrás la etapa de expansión acelerada de pistas para centrarse en la mejora de la rentabilidad y los servicios.
La empresa, que inició su actividad el pasado mayo con la integración de La Ribera Padel, espera cerrar la adquisición de un segundo club el próximo 1 de julio. Su objetivo es alcanzar siete instalaciones en un plazo de tres años y llegar a diez en cinco años, todas ellas inicialmente en la provincia de Valencia. Para ello, prevé movilizar una inversión de varios millones de euros. Detrás del proyecto se encuentran Stan Coignard, consejero delegado; Héctor Badal, responsable de operaciones y desarrollo de negocio; Gwennael Coignard, director financiero; Rubén Bas, director deportivo; y Roberto Gorraiz, director de marketing.
Una estructura para profesionalizar los clubes
La iniciativa nació a raíz de una partida de pádel entre Badal y Bas, quien había competido en categorías juveniles junto a jugadores como Alejandro Galán. Lo que comenzó como la intención de adquirir un único club acabó convirtiéndose en un proyecto empresarial de mayor alcance tras analizar el funcionamiento del sector y detectar problemas comunes en numerosas instalaciones.
"Empezamos estudiando una operación concreta, pero nos dimos cuenta de que la oportunidad era mucho más grande. Había muchos clubes con características similares y con margen de mejora en la gestión", explica Badal. Según señala, gran parte de las instalaciones funcionan todavía como negocios de autoempleo en los que, los propietarios, están centrados en la operativa diaria y disponen de poco tiempo para desarrollar áreas como el marketing, la tecnología, la captación de patrocinadores o la organización de eventos.

A partir de ese diagnóstico decidieron crear Solea Padel como una estructura de gestión capaz de dar servicio a varios clubes al mismo tiempo. La compañía pretende aportar una capa transversal encargada de optimizar procesos, mejorar la experiencia de los jugadores y desarrollar nuevas fuentes de ingresos. "La mayoría de clubes nacen como un autoempleo. Los propietarios están pendientes de cerrar partidas, gestionar las pistas o resolver incidencias, pero no siempre tienen capacidad para pensar en marketing, digitalización, comunidad o patrocinio. Ahí es donde creemos que podemos aportar valor", afirma.
Del crecimiento de pistas a la mejora de la rentabilidad
El proyecto supone también una diversificación para Badal, cuya trayectoria empresarial ha estado vinculada principalmente al ámbito tecnológico. El empresario participó en la creación de Yeeply, compañía especializada en desarrollo de aplicaciones móviles que posteriormente fue vendida, además de impulsar otras iniciativas relacionadas con el marketing digital, el diseño o la inteligencia artificial.
Sin embargo, considera que el pádel ofrece una oportunidad en un sector menos expuesto a la disrupción tecnológica. Según explica, la apertura de pistas registró crecimientos anuales cercanos al 18% y el 19% tras la pandemia, aunque cree que esa fase está dando paso a un mercado más maduro. "Creemos que llegamos en el momento adecuado. Ya no se trata de abrir más pistas, sino de hacer mejores las que ya existen. Nosotros no queremos construir nuevos clubes, queremos mejorar la gestión de los que ya están funcionando", sostiene.
La compañía busca clubes con al menos seis pistas y que ya operen en rentabilidad o equilibrio financiero. Su estrategia pasa por incrementar la ocupación en horarios de menor demanda, potenciar las escuelas deportivas, desarrollar eventos corporativos y reforzar servicios complementarios que permitan aumentar los ingresos más allá del alquiler de las pistas. "Estos clubes suelen estar llenos por la tarde, pero existe mucho margen de mejora por las mañanas. También queremos impulsar escuelas, competiciones, actividades para empresas y otras líneas de negocio que permitan aprovechar mejor las instalaciones", explica Badal.

Mejorar la experiencia del jugador
Entre las primeras actuaciones ya realizadas en La Ribera Padel figuran mejoras en iluminación, ventilación y mantenimiento. A ello se suman iniciativas para reforzar la oferta de restauración, las tiendas deportivas, la formación y la organización de eventos. La intención es que los clubes se conviertan en espacios de encuentro y actividad más allá de la práctica deportiva.
La empresa también quiere impulsar una gestión más orientada a la experiencia del usuario, con partidas equilibradas, una programación más activa y una comunidad de jugadores que facilite la organización de competiciones y actividades. "Queremos que el jugador encuentre algo más que una pista. Que haya buenos vestuarios, una buena tienda, un buen bar, monitores y una comunidad activa. Son aspectos que muchas veces quedan en segundo plano cuando la prioridad es sacar adelante el día a día", apunta el empresario.
Diez clubes en cinco años y mirada internacional
Aunque la prioridad es consolidar el proyecto en Valencia, Solea Padel asegura haber recibido ya propuestas para replicar el modelo en otras ciudades europeas e incluso fuera del continente. No obstante, sus responsables subrayan que el crecimiento internacional dependerá de demostrar primero la viabilidad del modelo en los primeros clubes incorporados.
La estrategia contempla tanto la adquisición total de instalaciones como fórmulas de colaboración con propietarios que quieran mantener una participación minoritaria o contratar únicamente los servicios de gestión. La compañía considera que existe una oportunidad de consolidación en un mercado muy fragmentado y donde numerosos propietarios buscan reducir su implicación directa tras años al frente de instalaciones abiertas los 365 días del año.
"Nuestro objetivo es demostrar primero que el modelo funciona. Si conseguimos mejorar la facturación y la rentabilidad de los primeros clubes, podremos escalar mucho más rápido. Hay muchos propietarios que llevan años dedicados a un negocio que funciona todos los días del año y que buscan dar un paso al lado. Ahí vemos una oportunidad clara", concluye Badal. Como se apuntaba, el objetivo de la compañía es alcanzar una red de diez clubes en la provincia de Valencia en un plazo de cinco años y construir una comunidad de jugadores que permita organizar eventos de mayor dimensión y desarrollar acuerdos con federaciones, marcas y patrocinadores.
