BUSOT. Una energética ha desistido de su planta fotovoltaica en Busot. TM Renovables Finca El Espino finalmente no construirá su central de 18,2 MW debido al aumento de los costes y, por tanto, al deterioro de su rentabilidad. De esta manera, la energética renunciar a continuar con la tramitación, según ha publicado la Dirección General de Energía y Minas en el Diario Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV).
La promotora pidió abandonar el procedimiento en verano de 2025, aunque no ha sido hasta ahora cuando el Gobierno valenciano ha aceptado el desistimiento. Por lo tanto, el abandono no se produce porque la Generalitat haya denegado la autorización, sino por decisión de la energética debido a las condiciones económicas y técnicas.
La 'FV El Espino', que así se llamaba la central, solicitó las autorizaciones necesarias en julio de 2022. El presupuesto inicial con el que contaba el proyecto era de 9,5 millones de euros. A lo largo de su tramitación, la planta fotovoltaica y su infraestructura de evacuación de energía recibieron alegaciones y resoluciones desfavorables, aunque también obtuvieron la declaración de impacto ambiental (DIA) favorable en mayo de 2023.
El encarecimiento de la conexión a la red
Entre los motivos que han llevado a la empresa a abandonar el proyecto destacan las nuevas condiciones técnicas exigidas por la distribuidora I-DE para evacuar la electricidad generada. Al principio, la compañía tuvo que adaptar la línea de evacuación para que fuera subterránea en lugar de aérea, lo que incrementó los costes de obra.
Después, se le exigió utilizar cable de cobre de 2.000 milímetros cuadrados de sección, una condición que elevó tanto el coste del suministro como el de la instalación. A ello se sumaron mayores requerimientos para la conexión con la subestación y el contrato de cesión, que añadieron complejidad técnica y nuevos gastos no previstos en el presupuesto inicial.
Menos potencia y menos rentabilidad
Los cambios no se limitaron solo a la infraestructura eléctrica. La promotora también tuvo que reformular el diseño de la central para adaptarlo a nuevos requisitos medioambientales relacionados con la infraestructura verde y el paisaje. Esta modificación redujo en más de 160 kW la potencia pico prevista inicialmente y alteró la orientación de los paneles, con menos disposición hacia el sur y más configuraciones este-oeste.
Según argumenta la empresa, estos cambios repercutieron en la producción eléctrica esperada y, por tanto, en la rentabilidad de la instalación. La compañía añade como otro factor la bajada del precio de los acuerdos de compraventa de energía a largo plazo, los cuales han deteriorado los márgenes económicos hasta hacer inviable continuar con el proyecto.