Greenpeace denuncia que el nuevo Reglamento Europeo de Envases "se queda corto" y vigilarán posible 'greenwashing'

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MADRID (EP). Greenpeace ha asegurado que el nuevo Reglamento Europeo de Envases y Residuos supone "un avance" en la armonización de reglas y en la eliminación de ciertos envases superfluos, pero considera que se trata de una oportunidad perdida para atajar de raíz la crisis global de contaminación por plásticos. A su juicio, la Unión Europea (UE) ha "cedido a un intenso 'lobby' de la industria del usar y tirar".

A nivel español, la ONG ha incidido en que "mantendrá la vigilancia" sobre el Gobierno central y las comunidades autónomas (CCAA) para evitar que la trasposición y aplicación de esta normativa europea se convierta en "un nuevo ejercicio de 'greenwashing' empresarial a costa del medio ambiente y la salud pública".

En concreto, los ecologistas han puesto en valor que la nueva norma europea introduzca prohibiciones que ellos consideran "clave", como la eliminación de los envases de plástico de un solo uso para frutas y verduras frescas no procesadas de menos de 1,5 kilos y los envases monodosis para salsas, azúcares o cosméticos de hostelería, entre otros.

"Sin embargo, esto ya estaba recogido en la actual ley de residuos española, aunque todavía, y tras cuatro años, no se ha puesto en marcha", han criticado.

Además, han celebrado que el texto legal prohíba el uso de sustancias químicas persistentes y eternas (PFAS) en envases en contacto con alimentos e impone la obligación de alcanzar un 90% de recogida selectiva de botellas de plástico y latas para 2029.

Además, Greenpeace considera que los objetivos de reducción de envases de plástico (un escaso 5% para 2030 y un 15% para 2040) son "manifiestamente insuficientes" frente al ritmo destructivo de extracción de combustibles fósiles y generación de basura.

Además, critica que el texto final haya dejado "vacíos legales y exenciones que permiten a las grandes marcas perpetuar el modelo de "usar y tirar" bajo el disfraz de un reciclaje que no funciona" por lo que insiste en la implantación "urgente e íntegra" del SDDR (Sistema de Depósito, Devolución y Retorno). A su juicio, ésta se debería aplicar a botellas de plástico, latas, briks y envases de vidrio, "sin ceder a las maniobras de dilación de la industria".

A su vez, aboga por priorizar la reutilización sobre el reciclaje y por ello invita a crear una red "pública y comercial" que fomente el envase rellenable y reutilizable en el comercio de proximidad y las grandes superficies, superando los mínimos fijados por la UE. Por último, los ecologistas instan a la prohibición "efectiva" del sobreempaquetado, fiscalizando el comercio minorista para erradicar el plastificado "inútil" de frutas y verduras desde el primer día de cumplimiento.

La Unión Europea comenzó a aplicar desde el pasado 12 de agosto sus nuevas reglas sobre envases y residuos de envases, que obligarán a avanzar hacia embalajes reciclables a partir de 2030 e introducirán progresivamente objetivos de reutilización y de contenido reciclado, además de medidas para reducir la cantidad de residuos generados en el bloque.

El nuevo Reglamento de Envases y Residuos de Envases sustituye el sistema actual, en el que cada Estado miembro aplica la normativa europea a través de su legislación nacional, por unas reglas comunes directamente aplicables en toda la Unión, con los mismos requisitos para las empresas independientemente del país en el que comercialicen sus productos.

Entre las primeras medidas que comienzan a aplicarse figuran límites comunes a la presencia de sustancias de PFAS, conocidos como 'químicos eternos', en los envases destinados a entrar en contacto con alimentos, ante sus posibles efectos para la salud.

También se armonizan en todo el bloque conceptos como productor y fabricante y entran en aplicación nuevas obligaciones de información para garantizar la trazabilidad de los recipientes, de forma que las autoridades puedan identificar a su fabricante cuando detecten un producto que incumple las normas europeas.

El salto principal llegará a partir de 2030, cuando comenzarán a aplicarse requisitos para garantizar la reciclabilidad de los envases, junto con objetivos de reutilización y nuevas exigencias sobre el contenido reciclado de determinados embalajes de plástico.

Entre ellos, las nuevas reglas establecen, por ejemplo, que las botellas de plástico PET para bebidas deberán contener al menos un 30% de material reciclado en 2030, mientras que los distribuidores de bebidas deberán alcanzar un objetivo de reutilización del 10%, calculado sobre el volumen de productos que comercializan.

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