MADRID (EP). La codirectora del Máster en Urgencias y Emergencias de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), Elena Plaza, ha subrayado la importancia de la 'hora de oro' en accidentes ferroviarios como el de Adamuz, ya que en pacientes politraumatizados los primeros minutos tras el siniestro son clave para salvar vidas, aunque el riesgo depende del tipo de lesión.
La 'hora de oro' enfatiza la gestión eficiente del tiempo para el manejo exitoso del paciente traumatizado. Buscando en el menor tiempo posible realizar una aproximación diagnóstica y manejo de lesiones que comprometen, según indica el Ministerio de Sanidad.
En este contexto, Plaza asegura que en situaciones como la de Adamuz, la atención inmediata puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. "Por ejemplo, un paciente con una hemorragia masiva externa por un corte en brazos o piernas puede desangrarse en cinco minutos si no se actúa de inmediato. La solución inicial es rápida, aunque luego sea necesario quirófano", ha señalado.
En el caso de los traumatismos craneoencefálicos graves, la experta advierte de que la falta de ventilación a tiempo puede ser letal en cuestión de minutos. Sin embargo, algunas lesiones internas graves, como hemorragias profundas, no siempre permiten intervención inmediata ni traslado seguro al hospital.
Plaza añade que existen lesiones cardíacas o pulmonares que sí pueden recibir tratamiento inicial en el lugar de la catástrofe, ganando tiempo para el traslado. Otras, como fracturas de pelvis o fémur, aunque graves, permiten cierta demora en la atención, pero requieren clasificación correcta y medidas iniciales de estabilización, ya que "los huesos sangran y pueden desestabilizar al paciente con el tiempo si no se interviene adecuadamente".
La experta apunta que la clave en emergencias con múltiples víctimas es priorizar la atención según la gravedad y el tipo de lesión, actuando rápidamente cuando cada minuto cuenta y aplicando medidas de estabilización que permitan un traslado seguro a los hospitales.
Qué pacientes se atienden primero
Plaza ha explicado que en situaciones como la de Adamuz lo primero que hacen los sanitarios, e incluso los bomberos y Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, es realizar lo que se denomina triaje, que consiste en clasificar a las víctimas mediante unos algoritmos rápidos de decisión que permiten poner un color asociado a una gravedad para realizar una correcta gestión de los recursos disponibles.
"Hay varios tipos de clasificación de 3, 4 o 5 categorías. La más extendida es la que clasifica a las víctimas en cuatro categorías", ha subrayado la especialista. Así, el color negro se asigna a los pacientes fallecidos y el color verde a quienes pueden caminar por sus propios medios, con lesiones menores que serán los últimos en atenderse. Mientras que los colores amarillo y rojo se asignan a los pacientes más graves.
"Los amarillos tienen condiciones graves, con compromiso vital si no se tratan, pero se atiende primero a los rojos, pacientes graves con compromiso vital que incluso pueden necesitar de algún tipo de maniobra 'in situ', pero lo que necesitan rápidamente suele ser el traslado al hospital para tratar las lesiones en el quirófano", ha detallado.
Una vez realizado el triaje, se traslada a las víctimas a puestos sanitarios avanzados, como pequeños hospitales de campaña o puntos de atención. "Las ambulancias van llegando en lo que se llama noria de evacuación y recogen primero a los rojos, cuando terminen, los amarillos. Los verdes suelen ir también a recibir atención por sus propios medios, o ayudados por policía, voluntarios o autobuses", ha explicado Plaza.
Incidente de múltiples víctimas
En este sentido, el profesor del Máster en Dirección y Gestión de Enfermería de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), Luis García, ha declarado que el accidente de este domingo se considera como un incidente de múltiples víctimas, ya que "es una situación en la cual el número de personas afectadas supera la capacidad inmediata de respuesta de los servicios sanitarios disponible en un el lugar".
Por ello, García ha indicado que, al inicio de la emergencia, se moviliza el mayor número de recursos sanitarios extrahospitalarios disponibles para atender a los afectados en el lugar del accidente. Una vez realizado el triaje, los pacientes serán atendidos 'in situ' o derivados a los hospitales más cercanos, distribuyéndolos de manera que se evite el colapso de cualquier centro. "Estos pacientes se remitirán a los centros hospitalarios más cercanos, siendo repartidos para intentar no saturar ninguno de ellos", ha añadido.
Para minimizar el riesgo de saturación, García ha subrayado la importancia de instalar un hospital de campaña que permita atender a quienes lo requieran. Además, ha destacado que la coordinación directa entre los distintos responsables es clave: "En ese momento, el 112, el jefe coordinador presente en el accidente y los jefes de guardia de los hospitales deben mantener contacto directo para garantizar una respuesta ágil y organizada".